lunes, 11 de abril de 2016

Antítesis

Aquí podéis escuchar la canción de El Chojin, Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.


Esta canción se basa en el recurso literario de la antítesis, que consiste en oponer dos términos contrarios para establecer una relación basada en sus diferencias. Es decir, en su oposición. O, dicho de otra forma, hablar primero de algo y, después, de algo contrario o que se considera oportuno oponer.

Por ejemplo, este momento de D. Quijote de la Mancha en que Alonso Quijano se opone a Sancho:
 Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuando tú estás perezoso y desalentado de puro harto.
O en estos célebres versos del poeta chileno Pablo Neruda: 

Mucha gente confunde la antítesis con la paradoja porque a veces se usan juntos, como en este célebre poema de Lope de Vega:


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

 
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

 
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

 
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Como decía, vamos a considerar antítesis cuando un término se opone a otro. 

Como verás, es un recurso muy habitual en los poemas para reflejar disparidad de caracteres, por ejemplo en relaciones de amor condenadas a no entenderse. Este rima de Gustavo Adolfo Bécquer es, sin duda, un ejemplo claro:

XLI
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:

¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:

¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!

No podemos dejar de recordar esta canción del grupo uruguayo El Cuarteto de Nos:



También se dan continuas antítesis en esta canción de M-Clan:



O en "El rocanrol de los idiotas", del cantautor español Joaquín Sabina, que establece una relación entre opuestos que, quizás, en el fondo, no lo son tanto:
Yo no tenía ganas de reir,
tú reías para no llorar;
yo le guiñaba un ojo a mi nariz,
tú consolabas a tu soledad.

Yo sin ninguna escoba que vender,
tú con mil y una noches que olvidar;
a mí no me quería una mujer,
a ti se te moría una ciudad.

Tú habías perdido el último autobús,
a mí me habían echado de otro bar;
los mismos alfileres de vudú,
el mismo cuento que termina mal.

Pero quiso el cielo
bautizar el suelo
con su gota a gota
y con champú de arena
para tu melena
de muñeca rota...


y tu mirada azul
me dijo a cara o cruz

y mi alma de tahúr
lo puso a doble o nada.


Y los peces de colores de mis botas
y tus marchitos zapatitos de tacón,
locos por naufragar,
salieron a bailar
al ritmo de la lluvia sobre las capotas
el rocanrol de los idiotas.


Yo no venía de ningún país,
tú ibas camino de cualquier lugar;
conmigo no contaba el porvenir,
de ti no se acordaba el verbo "amar".
 

Yo no jugaba para no perder,
tú hacias trampas para no ganar;
yo no rezaba para no creer,
tú no besabas para no soñar.

Y sin equívocos de vodevil
ni alertas rojas en el corazón
el dios de la tormenta quiso abrir
la caja de los truenos y tronó,
porque quiso el cielo
acariciar el suelo
con su gota a gota
y con champú de arena
para tu melena
de muñeca rota.

Qué disparate de
partida de ajedrez
con una "partenaire"
adicta al jaque mate.

Y tu bolso como un nido de gaviotas, 
y mi futuro con pan duro en el cajón, 
locos por naufragar
salieron a bailar,
al ritmo de la lluvia sobre las capotas,
el rocanrol de los idiotas.

Capeando el temporal
salieron a bailar
como dos locos bajo el chaparrón de notas
del rocanrol de los idiotas.

El rocanrol,
el rocanrol de los idiotas.
Como tú y como yo.
El rocanrol de los idiotas.


Se marcó la calle
con aquel detalle
de dejarnos solos...

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