miércoles, 27 de abril de 2016

Ubi sunt


Ubi sunt en latín significa "¿dónde están?" y es un tópico literario (es decir, un recurso habitual en poesía) para expresar que se echa de menos un tiempo pasado.

(Los tópicos literarios consisten en usar procedimientos poéticos muy conocidos -pero que siguen siendo efectivos- para transmitir emociones al lector. 

Como habrás podido deducir, si son muy habituales, más que la originalidad, buscan conseguir un enfoque distinto, hacerlos especialmente bien o en hacer referencia a sensaciones o sentimentos con los que es fácil sentirse identificado.)

A veces lo que se añora en el ubi sunt es una época idealizada, en la que, supuestamente, había una generación mejor (sí, eso de "en mis tiempos esto no pasaba..."). 

Esto es lo que sucede en uno de los Ubi sunt más famosos de la literatura, el de Jorge Manrique en Coplas a la muerte de su padre:
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¿Qué se hizo el rey don Joan?
Los Infantes de Aragón,
¿qué se hicieron?
¿Qué fué de tanto galán,
qué de tanta invinción
que trujeron?

¿Fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas e los torneos,
paramentos, bordaduras
e cimeras?


O en Coplas a la muerte de su colega, el homenaje que hizo a Jorge Manrique en los años 80 el poeta granadino Luis García Montero:

¿Qué hace ahora pendulero,
tan vacío y contrahecho,
     sin color,
aquel órgano certero
que se puso tan derecho
     en el amor?
¿Qué se hizo Marilyn?
Aquellos Beatles de antaño,
     ¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto sinfín
de galanes que en un año
     nos vendieron?


6 Y los tunos, los toreros,
las cantantes de revista
     en el olvido;
las folklóricas primero,
el marqués y la corista
     ¿dónde han ido?
¿Dónde están los generales,
sus medallas y su espada
     sin conciencia,
sino esperando mortales
a que les sea dictada
     su sentencia?



Algo parecido sucede con esta irónica canción de Circodelia que lamenta que los tiempos gloriosos del rock&roll parecen haber terminado:

Sin embargo, el Ubi Sunt también puede enfocarse de una forma más personal, en la que se echa de menos un tiempo anterior que añoras porque marcó subjetivamente al poeta. 


Es lo que encontramos, por ejemplo, en este poema de Javier García Rodríguez, musicado por el grupo La Linga:
El cielo que ofrecían se esfumó como el vino
de la noche de un viernes rotundo e infinito
en que jóvenes ebrias de alcohol y de deseo
bailaban sobre el suelo brillante de una playa.

La razón de su fuerza murió con la costumbre.
De un tosco maquillaje mal dispuesto en el rostro
quisieron esas niñas levantar un imperio
de sombras y de rímel.

Si es verdad que con ellas me demoré en exceso
no fue porque en sus labios yo buscara la vida.
Más bien, ahora lo entiendo, en su mínimo espacio
los dioses más terribles y también los más tiernos
-con la caligrafía inútil del deseo
escribieron de noche un frágil testamento.

O, también, en esta famosa canción de Celtas Cortos, "20 de abril":


O en esta canción, bastante similar, de Bruce Springsteen en la que distintos personajes añoran los "días de gloria"...

..."días de gloria" (concretamente, los de "los años de Aznar") para el "yo poético" de este tema de Javier de Torres:


Incluso, en un enfoque ligeramente distinto, se puede echar de menos un tiempo pasado (cuando se era más joven) pero sin olvidar que tenía partes claramente negativas. Es decir, que en realidad se echa de menos ser joven, aunque se identifique con una época anterior. Creo que es lo que sucede en estas canciones:




Por último, recordamos que, al ser un tópico literario muy conocido, se puede hacer de forma más o menos humorística, como en este poema de Luis Alberto de Cuenca:

UBI SUNT?
De todos aquellos amigos
que poblaron conmigo el mundo
sólo me quedan eneasílabos.

 Una madrugada radiante,
 mientras jugábamos al póquer,
 nos dejó para siempre Jaime.

 Luego le tocó el turno a Pablo.
 Empezó a ponerse tan triste
 que tuvimos que rematarlo.

 José Luis se quedó sin sombra
 cuando más falta nos hacía.
 Fue una zancadilla alevosa.

 Tarde de agosto, en los billares.
 Juan ignacio se derritió.
 Hacía un calor sofocante.

 Peor fue aún lo de Ricardo:
 se disfrazaba de corista.
 Decidimos eliminarlo.

A Javier le dio por las drogas.
 Estuvo metiéndose en líos
 hasta que lo cazó la bofia.

 Gonzalo no era ya el de antes.
 No pensaba más que en su alma
 Terminó por morirse de hambre.

 Pepe fue siempre un bicho raro.
 Ingresó en una extraña secta
 de individuos que iban rapados.

 Y qué deciros de la broma
 que Alfonso le gastó a Miguel
 escapándose con su novia.

De todos aquellos amigos
que poblaron conmigo el mundo
sólo me quedan eneasílabos.
 Luis Alberto de Cuenca: 
Memorabilia.

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