martes, 21 de marzo de 2023

RACISMO

 

¿Crees que hay racismo en España? ¿Sí? ¿No? ¿Mucho? ¿Poco? ¿LO NORMAL?
¿Qué es lo normal? ¿Es normal que haya racismo? ¿Hacia quiénes? ¿En qué circunstancias? ¿Hasta qué punto?


Siguiendo estos ejemplos, HAZ UN VÍDEO QUE SIRVA PARA DENUNCIAR EL RACISMO:
Puedes hacerlo en forma de entrevista, de monólogo, de alegato, de manifiesto co como consideres...


viernes, 3 de marzo de 2023

GATA CATTANA Y EL CULTURALISMO


Escucha esta canción y hazte una serie de preguntas al respecto:
¿Te gusta? ¿Por qué? ¿Qué te ha gustado más y por qué (apunta algún verso, no seas tan vago)?
¿Te parece actual o, al menos, más actual de lo que solemos ponerte en clase? ¿Por qué?
¿Cuánto tiempo dirías que tiene este canción? ¿Sabes lo que es una obra póstuma?

 

GATA CATTANA, LA ETERNA RAPERA (Irene Domínguez en The Objective)

Vida y muerte de Gata Cattana, la rapera cuyo ejército sigue expandiendo su legado (Carlos Marcos en  El País)

Gata Cattana, la rapera que murió un segundo antes de convertirse en estrella



LETRA:
Yo no camelo perfumes de Nina Ricci,
será mejor que trates mejor a esas "bitches",
no sea que de repente me escuchen y se compinchen.
Os lo tengo dicho, os lo dejo hecho,
Facilito, tronco, deja de poner impedimentos,
deja de ser un experimento.
Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo.
Deja de follarme con los ojos ya de paso
cuando paso por la calle sola en todo momento,
porque me cago en to'... En pleno siglo XXI
que tenga que venir la Ana a rebatir a Freud...
la tradición es larga desde Nietzsche hasta Unamuno,
de Aristóteles a Darwin, desde Franco hasta Rajoy.
De aquellos barros, estos lodos, sé por dónde voy,
que las cosas no han cambiao demasiado a día de hoy.
modus operandi, rayaos, estampaos rollo punky.


Eres la puerta del demonio,
eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido,
eres la primera desertora de la Ley Divina.
Eres la que condenó a aquel 
a quien el diablo no fue suficiente para atacar,
así de fácil destruiste la imagen de Dios y el hombre,
a causa de tu decepción, mujer.
Que venga Dios y lo vea,
ardió en la hoguera con tres brujas durante la Inquisición...

Vale, que monten sus ministros 
festivales feministas contra la segregación,
alimentando el tópico con discriminación
positiva que es mentira, no es ninguna solución,
yo hago lo que quiero bajo el "Niña, no andes sola",
mujer en toda regla, Poetisa con mayúscula.

Descontrola por la ciudad cantando hardcore,
con camisa y tacones altos.
Con la moral muy por encima de sus cuentos,
como la de otras tantas putas que mueren callando.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
Sin más que decir, que aportar a la causa
vestal romana, 
sendero impío hacia la vida humana,
Yo os invoco hijas de Eva buscando una luz,
buscando una luz, buscando una luz,
Yo os invoco hijas de Eva buscando una luz,
buscando una luz, buscando una luz.
Yo os invoco hijas de Eva...

sometieron nuestro ego deste Atenas a Estambul.

Tú y cuántos cómo tú contra estas dos titánides,
corre,ve y dile a aquel que no vamos a ser tan dóciles.
Imbéciles se creen que son la élite y caerán
Lapídame, humíllame, si quieres ponme un burka
arráncame la voz y el clítoris pa' ser más pulcra.
Escóndeme, tápame bien ese escote impuro,
no sea que te pervierta o te transporte al lado oscuro,
no sea que te intoxique con mi psique de cianuro.
La mujer es el diablo eso seguro, ten cuidao.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
propia guerra cívil como Lisístrata.
Sin más que decir, que apuntar a la causa
un tributo a mis musas que luchan...

Diciendo que la mujer, si no es prostituta es que es tonta,
pero si es que no es ninguna de las dos, lo que sí es seguro es que es mala.
Las mujeres no somos ni malévolas, ni malignas,
no enjendramos el demonio, y tampoco somos santas
porque nos santificamos cuando llegamos a ser madres...
LAS MUJERES SOMOS MUJERES.


No te lo cogí perdón, no me enteré de ná'Me gusta estar sin cobertura, apagá y sin rumboEstar a oscuras en mitad del caos más profundoYo aquí, to' apalancá', esperando que se acabe el mundo
¿Un consejo? Vete del país, no vuelvasÉpoca de vacas de flacas, Gata trama una revueltaCon tres coleguitas kamikazes medio locosNos la suda vuestro enfoque conformista de mierda
Ni Dios ni amo que nos guíe en esta empresaImprovisamos despacito, que no hay prisaNo' enjuagamos la' idea' con ginebraGeneración bailando en el filo de la cornisa
Quiero una canción de esas que me vacíe el almaAcariciarla, rimas son temblores en su espaldaPrefiero el infierno, por la compañíaPor eso, mi día a día, es salir a liarla
Rubén Darío me envía sus cartas, me dice que no pareQue ahí arriba ya se me está echando en faltaEl mal está en todos los la'os, mejor tenerlo controlaoY si no puedes dominarlo, únete, que es gratis
Antígona, predestinada a malvivir del trapiUna humana más, con sus éxitos y sus crisisEl mito contra la physisSin miedo a apocalipsis, ni al castigo de los dioses
El animal que mira las estrellas y pega vocesConsciente de las muchas respuestas que no conoceNormal, la angustia vital que nos produceSabes que también anochece, que todo tiene un final
Hybris, Némesis, Sophrosyne y AtéLa insoportable levedad del ser...Hybris, Némesis, Sophrosyne, error fatalHago lo que siento por instinto y no lamento ná'
¿Quieres una vida feliz? Agárrate, que ya verásTe lloverán las hostias, de la cuna al funeralAntígona, más que prepará' cuando llegue la muerteNo tenía que haber nacío', pero ya qué voy a hacerle
¿Llorar? De pie, trabajandoYo tampoco me apunté y me terminó gustandoEsta carrera de fondo sin sentidoEl cosmos complicado, el placer de lo vivido
Hybris, Némesis, Sophrosyne y AteLa insoportable levedad del serHybris, Némesis, Sophrosyne, error fatalHago lo que siento por instinto y no lamento ná'


TRES POEMAS PARA RECORDAR A GATA CATTANA


CON LAS MANOS


No aman de igual forma

los ricos y los pobres.


Los pobres aman con las manos.

Los pobres aman en la carne y con gula,

en las peores estampas,

en condiciones famélicas y con

todo en su contra.


Los pobres aman sin bonitos decorados.

Entienden de lunes y de tedios domingueros

y de gastos imprevistos

de facturas y de angustias

que embisten

mes a mes

a quemarropa.


El amor de los pobres

no sale por la ventana

aunque el dinero entre

por la puerta,

(que nunca entra),

(aunque no haya ventanas).


Los pobres han aprendido

a amarse a oscuras por eso mismo.

Han aprendido a amarse mal alimentados

mal vestidos, malqueridos,

porque el hambre agudiza el ingenio

y en sus jardines también crecen las flores

(aunque no haya jardines).


Los pobres han aprendido a aprovechar

los vis a vis, entre jornada y jornada

de trabajo,

(aunque no haya trabajo)

y saben darse placeres nunca tasados

de valor incalculable


y han aprendido a disfrutar las circunstancias

y la sopa de sobre,

el viejo colchón y la cuesta de enero.


Y parece que su amor se yergue

indestructible a pesar de,

a pesar de las miles de plagas,

de los sueños frustrados y fracasos andantes,

de las crisis cíclicas y de hambrunas y de guerras,

más valiente que Heracles,

más Odiseo que Odiseo.


Y parece que su amor se extiende y se multiplica

al ritmo que se multiplican los pobres,

al ritmo que se multiplican los infortunios

y los desastres naturales que golpean

siempre en las casas de los pobres.


Y ese amor está a la altura de Urano,

a la altura de Urano y de Gea juntos,

y es el única arma

que tienen los pobres

para defenderse.


Por eso han aprendido a cultivar flores

y a cantar bien sus penas

y han inventado las mejores obras

y los mejores instrumentos.


Por eso entienden de arte y saben

encontrarlo donde lo haya,

aunque no lo haya,

(que siempre lo hay).


Y han aprendido a aprovechar el carisma

y la jerga,

y a escribir poemas inmortales

sobre amores complicados,

y saben de cosquillas,

y saben de boleros

y saben de desnudos

y de darlo todo,

que no es más que lo puesto,


las manos y la lengua

la forma de otear el horizonte

y los cánticos en contra del patrón.

yo solo sé amar de esta manera


yo te amo como aman los pobres

y me temo

que por mucho mucho tiempo

esto seguirá siendo así





DOCUMENTAL FPB: ¿QUIÉN LO IMPIDE?

 



DOCUMENTAL FPB: 

“No era a esto a lo que veníamos”.

“La película de nuestra vida (educativa)”.
“La comunidad (educativa)”.
APUNTAD POSIBLES TÍTULOS (elegiremos el mejor).

Vamos a documentar el paso de diferentes miembros de la comunidad educativa por el IES Jaroso (así como por el paso de nuestro instituto por ell@s):

En grupos de 2 o 3, deberéis grabar al menos 3 testimonios en formato vídeo preguntando diferentes cuestiones sobre 3 temas: PASADO, PRESENTE Y FUTURO en relación con el IES Jaroso.

Podéis elegir dónde grabar las entrevistas, aunque al menos 1 deberá ser en vuestro aula o taller (a un compañero, profesor o tutora).

Os dejo este resumen del lenguaje cinematográfico y las diferentes posibilidades que deberéis emplear con acierto:


Podéis hacer las preguntas que queráis, pero cada testimonio entregado deberá ser entretenido (se pueden hacer varias tomas o “filtrar” preguntas para que el entrevistado tenga tiempo de pensarlas).

Os dejo a continuación unas que os pueden servir (añadid o quitad las que queráis).

PASADO:

-¿Cuándo llegaste al IES Jaroso?

-¿Qué sabías de Cuevas del Almanzora?

                -¿Habías oído hablar del centro? ¿Se confirmó lo que te habían dicho o fue distinto? ¿Qué                       fue  lo que más te sorprendió?


-¿Recuerdas cómo fue tu primer día?/¿Cuál fue tu primera impresión?

-¿Cuál es tu mejor recuerdo de los primeros tiempos? 

-¿Quién fue tu mayor apoyo/mejor amig@?

-Cuéntanos una anécdota divertida.


-¿Qué persona de la comunidad educativa (profesor, alumno, conserje…) te enseñó más y por qué?


PRESENTE: 

-¿Cómo te sientes ahora en el IES Jaroso? ¿Por qué?

-¿Qué crees que ha mejorado y qué crees que ha empeorado desde que llegaste?

-¿Crees que ahora eres una persona distinta a la que llegó? ¿Por qué? ¿Qué o quién te ha hecho cambiar?

-¿Qué le diría tu yo de ahora a alguien que acabe de entrar y se sienta más o menos como tú entonces?



FUTURO

-En principio, ¿el curso que viene estarás aquí?/ ¿Tienes ganas de estar aquí el curso que viene?


-¿Cómo imaginas tu futuro en el IES JAROSO?


-¿Qué le dirías a algún alumno o alumna que vaya a entrar aquí el curso que viene?

-¿Y qué le dirías a un profesor o profesora que vaya a entrar aquí el curso que viene?

lunes, 27 de febrero de 2023

DÍA DE ANDALUCÍA: ¡¡NONINÁ!!








   
En 2018 se estrenó con gran éxito la primera temporada de una miniserie llamada La Peste. Es una superproducción española, dirigida por Alberto Rodríguez, un aclamado director nacido en Sevilla y que, por el momento, ha ganado 3 premios Goya y ha estado nominado a otros 7.
Evidentemente, no a todo el mundo le ha gustado su serie de la misma forma, lo que es lícito y hasta lógico, pero ha sorprendido que muchas críticas se quejaran del acento andaluz de los actores protagonistas de una serie que... sucede en Sevilla, concretamente en un momento en que la actual capital de Andalucía era el centro neurálgico del mundo.



Como has estudiado, hay diferentes idiomas, como el inglés y el español, y dentro de ellos conviven numerosos dialectos, variedades geográficas de la lengua que presentan particularidades y que merecen el máximo respeto. Dentro de las variedades del castellano se encuentran el canario, el murciano y el andaluz y son, al menos, igual de válidas que la forma "normativa" y comúnmente más valorada propia de Castilla. 




Este vídeo quizá te ayude a entenderlo o a recordarlo:



A pesar de todo, siempre han existido tópicos  nacidos del prejuicio y alimentados por la ignorancia, intereses o la xenofobia. Veamos algunos ejemplos:

 

Podríamos seguir viendo muchos vídeos al respecto...


Pero vamos a preguntarnos seriamente... ¿son incultos los andaluces? ¿Sí? ¿No? ¿Igual que los demás? Veámoslo:

 








Una vez aclarados estos tópicos vamos a disfrutar un poco del paisaje y el lirismo andaluz. Recuerda que la idealización de un sitio es un tópico literario conocido como LOCUS AMOENUS y a menudo se ha hecho con canciones y poemas de autores andaluces que reivindican la belleza y el orgullo de su tierra. Verbigracia:
A continuación mostraremos algunos poemas de conocidos poetas andaluces sobre su tierra.. aunque sin el nombre del autor, porque pueden formar parte de la gymkana andaluza que está tramando Pascual

ANDALUCÍA
Cádiz, salada claridad; Granada, 
agua oculta que llora. 
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora. 
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla 
de las Tres Carabelas...
y Sevilla.

ALMERÍA
¿Desierto? ¿Naranjos? ¿Flores? 
¿Playas con cuerpos desnudos? 
¿Qué es lo que provoca amores, 
y nos deja, al verte, mudos? 
¡Ay, tus playas de levante, 
entre Mojácar y Vera, 
son como un hermoso cante 
que alcanza hasta Carboneras! 
Desde tu bella Alcazaba 
se contempla la bahía, 
llena de sol y alegría. 
Y, abajo, mi enamorada, 
la bellísima Almería, 
¡La rosa de Andalucía!


CANCIÓN DEL JINETE
Córdoba.
Lejana y sola. 

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba. 

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba. 

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay, que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba! 

Córdoba.
Lejana y sola.

ANDALUCÍA
Vino, sentimiento, guitarra y poesía, 
hacen los cantares de la patria mía... 
Cantares... 
Quien dice cantares, dice Andalucía. 

A la sombra fresca de la vieja parra, 
un mozo moreno rasguea la guitarra... 
Cantares... 
Algo que acaricia y algo que desgarra. 

La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora. 
Cantares... 
Son dejos fatales de la raza mora. 

No importa la vida, que ya está perdida. 
Y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...

Cantares... 
Cantando la pena, la pena se olvida. 

Madre, pena, suerte; pena, madre, muerte; 
ojos negros, negros, y negra la suerte. 
Cantares... 
En ellos, el alma del alma se vierte. 

Cantares. Cantares de la patria mía... 
Cantares son sólo los de Andalucía. 
Cantares... 
No tiene más notas la guitarra mía.


ACEITUNEROS

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.




Poema de Manuel Moya

ANDALUCÍA

No sé si tengo patria, de verdad que no lo sé,
pero siento que si yo tuviera patria 
sería esta luz,
estos castaños, estas encinas, este calabobo
que besa hoy la tierra,
pero yo no tengo patria, 
porque mi patria son los hombres 
que labraron estos cerros, 
los que plantaron estos árboles, 
los que fueron a la siega, los que majaron el gazpacho
bajo la bendita sombra del olivo 
y encalaron sus casas
e hirieron con su voz rasgada las lentas noches del invierno,
los que llevaron sus bueyes hasta el agua,
los del cucharro y el mancaje,
los de la luna tatuada entre sus cejas.
Mi patria, si es que tengo patria,
es mi padre dejándose la vida sobre el surco,
las manos de mi madre sacando agua del pozo, 
ésa es y fue siempre mi patria,
la que hunde sus rodillas en el tiempo, 
la de la luz por siempre hambrienta, 
la vencida siempre, la mil veces humillada,
la siempre renacida, la que en la luz 
labra su sino y su bandera.

martes, 14 de febrero de 2023

EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR: y después de las perdices... ¿qué?

LA HISTORIA QUE COMIENZA TRAS EL CUENTO
Después de la batalla en el castillo
-vísceras en la espada, lluvia de ira,
mar de tirabuzones enredados
y el animal fantástico sin fuego-
la princesa y el príncipe se casan
sin torres que separen los dos cuerpos
y a salvo del peligro del dragón.
Comen muchas perdices, sin embargo,
la gran felicidad deviene en tedio.
Los días se parecen demasiado
en la comodidad de su palacio.
Los cuadros, los tapices, los pasillos
extensos y elegantes sin remedio
insultan su quietud, su aburrimiento;
la ausencia de misiones, de emoción,
desborda su rutina de vacío.
Algunas noches sueñan en silencio
que aquellas llamaradas animales
regresan a su mundo y les despiertan.
Entonces ambos salen de sí mismos
transcienden su presente y abandonan
su cuerpo adormilado para abrir
una oscura vorágine secreta
de fuego en los tobillos, de deseo
debajo de la piel, sobre las alas.
                                                 TAMBIÉN LA INCERTIDUMBRE ENTRE NOSOTROS
CELIA CORRRAL CAÑAS


Y sí, todo eso muy lindo, muy maravilloso, muy cuento de hadas del siglo XXI, pero mi pregunta es ¿qué pasó después del final feliz?, porque a mi parecer obviaron algunos detalles bien importantes, por ejemplo, como carajos van a hacer para acoplar sus agendas, si cada uno administra un mundo bien diferente,  ¿Se irá ella para New York y dejará su plantación de maíz? O ¿Desistirá de aplicar a esa beca que tanto anhelaba? O acaso, el renunciará a su traje de diseñador, limosina y a su trabajo en Wall Street para irse a vivir a una linda casita de campo?, ¿Se seguirán queriendo aunque a ella se le caigan las tetas?, o ¿Cuándo al susodicho le salga papada y deje de parecerse al Tom Cruise de los tiempos de Top Gun?, que pasará si alguno de los dos quiere tener hijos y el otro no, que pasará cuando el uno le eche la culpa al otro por cualquier vaina que hizo o dejó de hacer. En qué momento se acabará la etapa de idealización en la que deberán enfrentarse a la realidad y peor aún, que sucederá cuando la cotidianidad los abrume, cuando llegue el paso o el peso de los años a afectarlos, como a todos los mortales del planeta tierra que deciden compartir sus vidas.

 

Encontrar pareja no es el final de la película, ni de la existencia, apenas es un nuevo comienzo, porque la historia continua más allá del “The end” y del beso que se dan los tortolitos mientras se diluye la escena en la gran pantalla, pero suele ocurrir que nos empecinamos en enaltecer la novelesca tarea de encontrar el amor, como si todos los esfuerzos divinos y humanos acabaran cuando se da “sí”, como si la existencia se congelara en una imagen de perfección. Y no señoritas, después es que empiezan otras aventuras, que no son ni buenas ni malas, sino reales, y es aquí cuando se deben comprender las discrepancias del sujeto que tienes en frente y que este a su vez entienda las tuyas, es aprender a negociar los espacios para que ninguno se asfixie, es mantener la llama viva, es saber escuchar al otro, es respetar su opinión a pesar de no estar de acuerdo en muchas cosas, es generar un ambiente de confianza y honestidad. 

¿Qué pasa después del final feliz? (Artículo de SolterasdeBotas en El Espectador) 

 

"... y vivieron felices y comieron perdices" es el final típico y tópico de miles de cuentos populares y, con variantes, de cientos de películas y series pero... ¿qué pasa después de las perdices? Te invitamos a que inventos tu propio final en EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR o Y DESPUÉS DE LAS PERDICES... ¿QUÉ?.

Evidentemente, retratar la continuación de una historia después del final de la historia, se puede hacer de diferentes formas. Por ejemplo, en la novela Al morir Don Quijote, Andrés Trapiello imagina cómo continuarán su vida los amigos y familares del hidalgo de la Mancha...

A veces decidir recrear una historia tras su supuesto final puede conllevar un cambio de protagonista, de focalización o de género... Eso es lo que sucede en Cobra Kai (serie que ya lleva 5 temporadas).

En otros casos, algunos autores han imaginado la vida de los personajes una vez termina el anuncio publicitario con el que los hemos conocido..

He-Man y Barbie

Otras veces, se puede inventar qué habría pasado si un personaje no hubiera muerto cuando le tocó, como hizo Ben Clark en este fabuloso poema que imagina a Federico García Lorca imprimiendo un billete de avión en la actualidad:



Sin embargo, creemos que lo mejor es REESCRIBIR EL FINAL DE CUENTOS CLÁSICOS DE UNA MANERA NOVEDOSA, ORIGINAL, DIVERTIDA, EMOCIONANTE...

Creemos que mejor no así, como en la reciente polémica reescritura de algunas obras del autor infantil Roal Dahl... (aunque una reflexión al respecto te puede inspirar un buen artículo de opinión...).
Sino, más bien, de esta manera:

CUENTOS TRADICIONALES AL REVÉS

El cuento de Peter Pan no deja de ser una metáfora sobre la infancia. El propio autor imaginó cómo seríe el reencuentro entre una Wendy ya adulta y el eternamente joven Peter Pan...


Entonces la ventana se abrió de par en par, como antiguamente, y Peter Pan entró por ella.[...] Era un niño todavía, mientras ella era una persona mayor. Se acurrucó al lado del fuego, y no se atrevía a moverse. Se sentía culpable de ser ya una mujer.
-Hola Wendy- dijo él sin notar diferencia alguna, pues [...] en aquella débil claridad, el blanco vestido de la dama podía muy bien haber sido el camisón de dormir con el cual la vio por priemera vez.
-Hola, Peter Pan, dijo ella débilmente, empequeñeciéndose cuanto fue posible[...]
-Peter Pan -dijo ella temblando-, ¿esperas acaso que yo vuelva contigo?
-Naturalmente. Para eso he venido- Y añadió con cierta severidad-:
¿Has olvidado que es la época de la limpieza de la primavera?
-No puedo ir -dijo excusándose-, me he olvidado de volar.
-Pronto te enseñaré otra vez.
-Peter Pan, no malgastes en mí el polvo de las alas de las Hadas.
Se habían levantado y un temor asaltaba ahora al Niño.
-¿Qué es eso?-gritó estremeciéndose.
-Voy a encender la luz -repuso ella-, y entonces podrás verlo por ti mismo.
Casi por primera vez, que nosotros sepamos, Peter Pan se asustó.
-¡No enciendas la luz!-clamó.


Lo mismo, pero al revés, sucede en HOOK, que imagina que un Peter Pan ya adulto y que, por tanto, ha olvidado cómo volar, cómo luchar o cómo "cacarear"... debe volver a Nunca Jamás para salvar a sus hijos y enfrentarse a su archienemigo el Capitán Garfio...


En fin, las recreaciones o continuaciones tras un final más o menos clásico son incontables y una de las bases de los "spin-offs"


Alguien que lo hace muy bien (y te puede servir de modelo o referencia) es el cuentista catalán Quim Monzó:


EL SAPO

(...) Nunca ha confesado a nadie cómo espera encontrar a su princesa ideal. Porque sabe que se reirían. La encontrará encantada: en forma de sapo. Está convencido. Precisamente por eso será diferente de todas las demás, porque se habrá mantenido alejada de la banalidad
y la degradación de los humanos. Lo ha leído en los cuentos, desde muy pequeño, y, aunque ya entonces los otros príncipes (los mismos que ahora se encuentran todos los mediodías para tomar el aperitivo) se burlaban de esas historias, él creía en ellas con convicción. Convicción que con el curso de los años ha ido reforzándosele con un hecho curioso y sintomático: nunca ha logrado ver un solo sapo.
Desde niño los ha buscado con ardor. Sabe cómo son por las ilustraciones y las fotos de los libros de ciencias naturales, pero nunca ha encontrado ninguno.
Por eso, la mañana que, tras horas de galopar, se detiene a orillas de un río para que el caballo abreve y ve un sapo sobre una roca cubierta de musgo (un sapo brillante, gordo, entre verdoso y morado), echa pie a tierra con el corazón desbocado. Por fin ha encontrado un sapo, cara a cara, en directo. El sapo lo saluda:
—Croac.
Es un bicho aún más asqueroso de lo que se ha imaginado por las ilustraciones y las fotos de los libros. Pero ni por un instante duda de que es a ese bicho al que debe darle un beso. Después de años de búsqueda es el primer sapo que consigue ver, y por eso sabe que no
es un sapo y nada más sino una princesa encantada, no echada a perder por la vida mundana. Ata las riendas del caballo al tronco de un chopo y avanza con miedo. Miedo de la decepción que tendrá si, a despecho de su convicción, resulta que el sapo no es sino un sapo, da un salto y se mete en el agua. Se arrodilla junto a la roca.
—Croac —hace el animal por segunda vez.
El príncipe inclina el cuerpo y adelanta la cara. El sapo está justo frente a él. La papada se le hincha y deshincha sin cesar. Ahora que lo ve tan de cerca siente que lo invade el asco; pero no tarda en reponerse y acerca los labios al morro del anfibio.
—Mua.
En menos de una milésima de segundo, con un ruido ensordecedor, el sapo se convierte en un prisma de cien mil colores, que multiplica infinitamente las caras, hasta que todas las caras y colores se convierten en una muchacha de cabellos dorados. Y una corona encima que demuestra la nobleza de su linaje. Por fin el príncipe ha encontrado a la mujer que siempre ha buscado, esa con la que compartirá el trono y la vida.
—Por fin has llegado —dice ella—. Si supieras cómo he esperado al príncipe que debía librarme del hechizo.
—Lo comprendo. Te he buscado siempre, desde que era niño. Y siempre he sabido que te encontraría.
Se miran a los ojos, se cogen las manos. Es para siempre, y los dos son conscientes de ello.
—Era como si este momento no fuera a llegar nunca —dice ella.
—Pues ya ha llegado.
—Sí.
—Qué bien, ¿no?
—¿Estás contento?
—Sí.
¿Y tú?
—Yo también.
El príncipe mira el reloj. ¿Qué más debe decirle? ¿De qué deben
hablar? ¿Debe invitarla en seguida a su casa o se lo tomará a mal? En
realidad no hay ninguna prisa. Tienen toda la vida por delante.
—En fin...
—Sí.
—Ya ves...
—Tanto esperar y de repente, plaf, ya está.
—Sí, ya está.
—Qué bien, ¿no?

LA BELLA DURMIENTE
En medio de un claro, el caballero ve el cuerpo de la muchacha, que duerme sobre una litera hecha con ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores. Desmonta rápidamente y se arrodilla a su lado. Le coge una mano. Está fría. Tiene el rostro blanco como el de una muerta. Y los labios finos y amoratados. Consciente de su papel en la historia, el caballero la besa con dulzura. De inmediato la muchacha abre los ojos, unos ojos grandes, almendrados y oscuros, y lo mira: con una mirada de sorpresa que enseguida (una vez ha meditado quién es y dónde está y por qué está allí y quién será ese hombre que tiene al lado y que, supone, acaba de besarla) se tiñe de ternura. Los labios van perdiendo el tono morado y, una vez recobrado el rojo de la vida, se abren en una sonrisa. Tiene unos
dientes bellísimos. El caballero no lamenta nada tener que casarse con ella, como estipula la tradición. Es más: ya se ve casado, siempre junto a ella, compartiéndolo todo, teniendo un primer hijo, luego una nena y por fin otro niño. Vivirán una vida feliz y envejecerán juntos.
Las mejillas de la muchacha han perdido la blancura de la muerte y ya son rosadas, sensuales, para morderlas. Él se incorpora y le alarga las manos, las dos, para que se coja a ellas y pueda levantarse. Y entonces, mientras (sin dejar de mirarlo a los ojos, enamorada) la muchacha (débil por todo el tiempo que ha pasado acostada) se incorpora gracias a la fuerza de los brazos masculinos, el caballero se da cuenta de que (unos veinte o treinta metros más allá, antes de que el claro dé paso al bosque) hay otra muchacha dormida, tan bella como la que acaba de despertar, igualmente acostada en una litera de ramas de roble y rodeada de flores de todos los colores.



LA MONARQUÍA

Todo gracias a aquel zapato que perdió cuando tuvo que irse del baile a toda prisa porque a las doce se acababa el hechizo, el vestido retornaba a la condición de harapos, la carroza dejaba de ser carroza y volvía a ser calabaza, los caballos ratones, etcétera. Siempre la ha maravillado que sólo a ella el zapato le calzase a la perfección, porque su pie (un 36) no es en absoluto inusual y otras chicas de la población deben de tener la misma talla. Todavía recuerda la expresión de asombro de sus dos hermanastras cuando vieron que era ella la que se casaba con el príncipe y (unos años después, cuando murieron los reyes) se convertía en la nueva reina.

El rey ha sido un marido atento y fogoso. Ha sido una vida de ensueño hasta el día que ha descubierto una mancha de carmín en la camisa real. El suelo se le ha hundido bajo los pies. ¡Qué desazón! ¿Cómo ha de reaccionar, ella, que siempre ha actuado honestamente, sin malicia, que es la virtud en persona?

De que el rey tiene una amante no hay duda. Las manchas de carmín en las camisas siempre han sido prueba clara de adulterio. ¿Quién puede ser la amante de su marido? ¿Debe decirle que lo ha descubierto o bien disimular, como sabe que es tradición entre las

reinas, en casos así, para no poner en peligro la institución monárquica? ¿Y por qué el rey se ha buscado una amante? ¿Acaso ella no lo satisface suficientemente? ¿Quizá porque se niega a prácticas que considera perversas (sodomía y ducha dorada, básicamente) él las busca fuera de casa?

Decide callar. También calla el día que el rey no llega a la alcoba real hasta las ocho de la mañana, con ojeras de un palmo y oliendo a mujer. (¿Dónde se encuentran? ¿En un hotel, en casa de ella, en el mismo palacio? Hay tantas habitaciones en este palacio, que fácilmente podría permitirse tener a la amante en cualquiera de las dependencias que ella desconoce.) Tampoco dice nada cuando los contactos carnales que antes establecían con regularidad de metrónomo (noche sí, noche no) se van espaciando hasta que un día se percata de que, desde la última vez, han pasado más de dos meses.

En la habitación real, llora cada noche en silencio; porque ahora el rey ya no se acuesta nunca con ella. La soledad la reseca. Habría preferido no ir nunca a aquel baile, o que el zapato hubiese calzado en el pie de cualquier otra muchacha antes que en el suyo. Así, cumplida la misión, el enviado del príncipe no hubiera llegado nunca a su casa. Y en caso de que hubiera llegado, habría preferido incluso que alguna de sus hermanastras calzara el 36 en vez del 40 y 41, números demasiado grandes para una muchacha. Así el enviado no

habría hecho la pregunta que ahora, destrozada por la infidelidad del marido, le parece fatídica: si además de la madrastra y las dos hermanastras había en la casa alguna otra muchacha.

¿De qué le sirve ser reina si no tiene el amor del rey? Lo daría todo por ser la mujer con la cual el rey copula extraconyugalmente. Mil veces preferiría protagonizar las noches de amor adúltero del monarca que yacer en el vacío del lecho conyugal. Antes querida que reina.

Decide avenirse a la tradición y no decirle al rey lo que ha descubierto. Actuará de forma sibilina. La noche siguiente, cuando tras la cena el rey se despide educadamente, ella lo sigue. Lo sigue por pasillos que desconoce, por ignoradas alas del palacio, hacia estancias cuya existencia ni siquiera imaginaba. El rey la precede con una antorcha. Finalmente se encierra en una habitación y ella se queda en el pasillo, a oscuras. Pronto oye voces. La de su marido, sin duda. Y la risa gallinácea de una mujer. Pero superpuesta a esa risa oye también la de otra mujer. ¿Está con dos? Poco a poco, procurando no hacer ruido, entreabre la puerta. Se echa en el suelo para que no la vean desde la cama; mete medio cuerpo en la habitación. La luz de los candelabros proyecta en las paredes las sombras de tres cuerpos que se acoplan. Le gustaría levantarse para ver quién está en la cama, porque las risas y los susurros no le permiten identificar a las mujeres. Desde donde está, echada en el suelo, no puede ver casi nada más; sólo, a los pies de la cama, tirados de cualquier manera, los zapatos de su marido y dos pares de zapatos de mujer, de tacón altísimo, unos negros del 40 y otros rojos del 41.

“La monarquía” relato incluido en el volumen El porqué de las cosas (Quim Monzó).


En su relato lírico "Las nubes", Azorín hace lo contrario a lo que estamos habituados y al título de nuestra actividad: en su caso, reimagina un final menos trágico para Calisto y Melibea en La Celestina... 

...aunque, en principio, como decimos es lo contrario a lo esperado en nuestra actividad... SIRVA COMO RESUMEN PARA DECIRTE QUE EN  "EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR" DEBES DAR RIENDA SUELTA A TU IMAGINACIÓN Y SENTIRTE LIBRE PARA IMAGINAR QUÉ HAY DETRÁS DEL TELÓN O DE LA DIGESTIÓN MÁS O MENOS FELIZ DE LAS PERDICES.


LAS NUBES
Calixto y Melibea se casaron —como sabrá el lector si ha leído La Celestina[1]— a pocos días de ser descubiertas las rebozadas entrevistas que tenían en el jardín. Se enamoró Calixto de la que después había de ser su mujer un día que entró en la huerta de Melibea persiguiendo un halcón. Hace de esto dieciocho años. Veintitrés tenía entonces Calixto. Viven ahora marido y mujer en la casa solariega de Melibea; una hija les nació, que lleva, como su abuela, el nombre de Alisa[2]. Desde la ancha solana que está a la puerta[3] trasera de la casa se abarca toda la huerta en que Melibea y Calixto pasaban sus dulces coloquios de amor. La casa es ancha y rica; labrada escalera de piedra arranca de lo hondo del zaguán. Luego, arriba, hay salones vastos, apartadas y silenciosas camarillas, corredores penumbrosos con una puertecilla de cuarterones en el fondo, que, como en Las Meninas de Velázquez, deja ver un pedazo de luminoso patio. Un tapiz de verdes ramas y piñas gualdas sobre un fondo[4] bermejo cubre el piso del salón principal; el salón, donde en cojines de seda puestos en tierra se sientan las damas. Acá y allá destacan silloncitos de cadera guarnecidos de cuero rojo o sillas de tijera con embutidos mudéjares; un contador con cajonería de pintada y estofada talla, guarda papeles y joyas; en el centro de la estancia, sobre la mesa de nogal, con las patas y las chambranas talladas, con fiadores de forjado hierro, reposa un lindo juego de ajedrez con embutidos de marfil, nácar y plata; en el alinde de un ancho espejo refléjanse las figuras aguileñas sobre fondo de oro de una tabla colgada en la pared frontera.
Todo es paz y silencio en la casa. Melibea anda pasito por cámaras y corredores. Lo observa todo, ocurre a todo. Los armarios están repletos de nítida y bienoliente ropa, aromada por gruesos membrillos. En la despensa, un rayo de sol hace fulgir la ringla de panzudas y vidriadas orcitas talaveranas. En la cocina son espejos los artefactos y cacharros de azófar que en la espetera cuelgan, y los cántaros y alcarrazas obrados por la mano de curioso alcaller en los alfares vecinos muestran bien ordenados su vientre redondo limpio y rezumante. Todo lo previene y a todo ocurre la diligente Melibea; en todo pone sus dulces ojos verdes. De tarde en tarde, en el silencio de la casa, se escucha el lánguido y melodioso son de un clavicordio: es Alisa que tañe. Otras veces, por los viales de la huerta se ve escabullirse calladamente la figura alta y esbelta de una moza: es Alisa que pasea entre los árboles. La huerta es amena y frondosa. Crecen las adelfas a par de los jazmineros; al pie de los cipreses inmutables ponen los rosales la ofrenda fugaz —como la vida— de sus rosas amarillas, blancas y bermejas. Tres colores llenan los ojos en el jardín: el azul intenso del cielo, el blanco de las paredes encaladas y el verde del boscaje. En el silencio se oye —al igual de un diamante sobre un cristal— el chiar de las golondrinas que cruzan raudas sobre el añil del firmamento. De la taza de mármol de una fuente cae deshilachada, en una franja, el agua. En el aire se respira un penetrante aroma de jazmines, rosas y magnolias. «Ven por las paredes de mi huerto», le dijo dulcemente Melibea a Calixto hace dieciocho años[5].
***
Calixto está en el solejar[6], sentado junto a uno de los balcones. Tiene el codo puesto en el brazo del sillón y la mejilla reclinada en la mano. Hay en su casa bellos cuadros; cuando siente apetencia de música, su hija Alisa le regala con dulces melodías; si de poesía siente ganas, en su librería puede coger los más delicados poetas de España e Italia. Le adoran en la ciudad; le cuidan las manos solícitas de Melibea; ve continuada su estirpe, si no en un varón, al menos, por ahora, en una linda moza de viva inteligencia y bondadoso corazón. Y sin embargo, Calixto se halla absorto, con la cabeza reclinada en la mano. Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, ha escrito en su libro:
                                  …et crei la fabrilla
                                  que dis: Por lo pasado no estés mano
                                                                         en mejilla.[7]
No tiene Calixto nada que sentir del pasado; pasado y presente están para él al mismo rasero de bienandanza. Nada puede conturbarle ni entristecerle. Y sin embargo, Calixto, puesta la mano en la mejilla, mira pasar a lo lejos sobre el cielo azul las nubes.
Las nubes nos dan una sensación de inestabilidad y de eternidad. Las nubes son —como el mar— siempre varias y siempre las mismas. Sentimos mirándolas cómo nuestro ser y todas las cosas corren hacia la nada, en tanto que ellas —tan fugitivas— permanecen eternas. A estas nubes que ahora miramos las miraron hace doscientos, quinientos, mil, tres mil años, otros hombres con las mismas pasiones y las mismas ansias que nosotros. Cuando queremos tener aprisionado el tiempo —en un momento de ventura— vemos que van pasado ya semanas, meses, años. Las nubes, sin embargo, que son siempre distintas en todo momento, todas los días van caminando por el cielo. Hay nubes redondas, henchidas de un blanco brillante, que destacan en las mañanas de primavera sobre los cielos traslúcidos. Las hay como cendales tenues, que se perfilan en un fondo lechoso. Las hay grises sobre una lejanía gris. Las hay de carmín y de oro en los ocasos inacabables, profundamente melancólicos, de las llanuras. Las hay como velloncitos iguales e innumerables que dejan ver por entre algún claro un pedazo de cielo azul. Unas marchan lentas, pausadas; otras pasan rápidamente. Algunas, de color de ceniza, cuando cubren todo el firmamento, dejan caer sobre la tierra una luz opaca, tamizada, gris, que presta su encanto a los paisajes otoñales.
Siglos después de este día en que Calixto está con la mano en la mejilla, un gran poeta —Campoamor— habrá[8] de dedicar a las nubes un canto en uno de sus poemas titulado Colón.[9] Las nubes —dice el poeta— nos ofrecen el espectáculo de la vida. La existencia, ¿qué es sino un juego de nubes? Diríase que las nubes son «ideas que el viento ha condensado»; ellas se nos representan como un «traslado del insondable porvenir». «Vivir —escribe el poeta— es ver pasar». Sí; vivir es ver pasar: ver pasar allá en lo alto las nubes. Mejor diríamos: vivir es ver volver. Es ver volver todo un retorno perdurable[10], eterno; ver volver todo —angustias, alegrías, esperanzas—, como esas nubes que son siempre distintas y siempre las mismas, como esas nubes fugaces e inmutables.
Las nubes son la imagen del tiempo. ¿Habrá sensación más trágica que aquella de quien sienta el tiempo, la de quien vea ya en el presente el pasado y en el pasado el porvenir?[11]
***
En el jardín lleno de silencio se escucha el chiar de las rápidas golondrinas. El agua de la fuente cae deshilachada por el tazón de mármol. Al pie de los cipreses se abren las rosas fugaces, blancas, amarillas, bermejas. Un denso aroma de jazmines y magnolias embalsama el aire. Sobre las paredes de nítida cal resalta el verde de la fronda; por encima del verde y del blanco se extiende el añil del cielo. Alisa se halla en el jardín sentada, con un libro en la mano. Sus menudos pies asoman por debajo de la falda de fino contray; están calzados con chapines de terciopelo negro adornados con rapacejos y clavetes de bruñida plata. Los ojos de Alisa son verdes, como los de su madre; el rostro más bien alargado que redondo. ¿Quién podría contar la nitidez y sedosidad de sus manos? Pues de la dulzura de su habla, ¿cuántos loores no podríamos decir?[12]
En el jardín todo es silencio y paz. En el alto de la solana, recostado sobre la barandilla, Calixto contempla extático a su hija. De pronto un halcón aparece, revolando rápida y violentamente por entre los árboles. Tras él, persiguiéndole todo agitado y descompuesto, surge un mancebo. Al llegar frente Alisa se detiene absorto, sonríe y comienza a hablarle.
Calixto lo ve desde el carasol y adivina sus palabras. Unas nubes redondas, blancas, pasan lentamente sobre el cielo azul en la lejanía.
                                            Azorín: Castilla.