miércoles, 2 de abril de 2025

BRETÓN ENTUSIASMADO


Mi problema con el libro de Luisgé Martín sobre José Bretón es que, cuando el autor le escribe a la cárcel para sugerirle la idea, el asesino de Ruth, de seis años, y José, de dos, responde: “Me entusiasma tu propósito”. Ese era un momento extraordinario para abandonar el libro si lo que se quería era hablar con Bretón y nada más que con Bretón. La mejor manera de entrevistar a un asesino es convencerlo; la peor, que el asesino, con la orden de no comunicarse por ningún medio con su víctima, estuviese esperando la entrevista como agua de mayo. No se puede hablar con un asesino que está más contento con la charla que tú, y sobre todo no se puede inferir de su entusiasmo cuatro razones peregrinas y obviar la que está a la vista de todos, que es la de continuar torturando a su exmujer desde prisión después de matar a sus dos hijos, cumpliendo aquello que anunció el comisario de Córdoba a Marlasca y Rendueles en el libro Territorio Negro: “Cuando nadie se acuerde ya de él, contará con todo detalle lo que hizo con los niños. Y lo hará, como siempre, para hacer daño a Ruth”. Algo diferente sería que, con la declaración de Bretón, el autor emprendiese un tour de force que abarcase todos los detalles, y todas las voces, del crimen (amén de lo sustancial: avisar a la víctima y que esta no se encuentre de golpe en los periódicos los detalles del asesinato de sus hijos contados, vaya por Dios, por su asesino, con frivolidades tales como que los mató “por impaciencia”). Por eso producen cierta irritación esas comparaciones con Capote, Lagioia o Carrère: Martín tuvo fácil lo que suele ser más difícil, contar con la confianza del asesino, y prefirió no aprovecharla. Dedicar tiempo y recursos para levantar una obra colosal, que la había. Y cumplir así el único propósito moral que un autor debe tener al recibir la primera carta de Bretón: que a Bretón, acabado el libro, no le entusiasme ya tanto la idea. Que su declaración fuese contrastada, confrontada y rebatida, y el relato armado con todos sus pliegues. De tal manera que el resultado no sea presentarlo como un monstruo, que eso le da igual, sino que ese monstruo no tenga acceso a su víctima a solas, empaquetado en las páginas de un libro, sino debidamente, escrupulosamente acompañado.
Manuel Jabois 26 MAR 2025


EL ODIO SIN DEBATE
Perdí pronto la esperanza de que el debate sobre el libro de Luisgé Martín siguiera siendo interesante. Nada más enriquecedor que oír un punto de vista que no se te había ocurrido, pero en España enseguida se disparan paranoias de derecha e izquierda, se alinean los bandos. Que si el autor escribía discursos para Sánchez y entonces, ya se sabe, qué catadura moral va a tener este hombre. Que si escribir ese libro, publicarlo, venderlo y hasta leerlo es ser cómplice de violencia vicaria. Es una especialidad ibérica, irse a los extremos para cerrar filas, llevarse el premio al empleado del mes y mirar mal a quien no te sigue.
Dudo de que quien dice que hay que boicotear a Anagrama y que no comprará en su vida uno de sus libros tenga algún libro de Anagrama en casa, es más, dudo de que tenga algún libro. No consigo imaginar a un lector que ame los libros deseando el cierre de una editorial. Aunque quizá ya hay lectores así, tal como va el mundo, y harán vídeos tirando libros a la basura. Estas multitudes indignadas henchidas de principios dan un poco de miedo. Así que sospecho que no tengo una opinión muy popular sobre el tema. Creo que solo hay una pregunta: ¿un libro, una obra literaria, puede prohibirse o no? En mi opinión, no, nunca, no hay peros, y luego cada uno es libre de tener la peor opinión posible, o denunciar, y que la justicia decida si hay delito y lo castigue si es el caso. Esto solía ser muy claro, pero con el lío que se ha montado tuve que llamar a amigos por si estaba loco y no pensaba lo que tenía que pensar. Que nos estemos planteando que quizá en algunos casos sí hay que censurar libros, llevarlos antes a un juez o un fiscal a que les den el visto bueno (sobre todo con algunos jueces y fiscales que hay en España), es para que salten las alarmas, y no saltan.
Es muy difícil hablar del caso concreto, por lo terrorífica que es la situación de la mujer que ha presentado la denuncia, y emotivamente cualquiera está de su parte, pero en abstracto significa que priman los sentimientos de una persona sobre los derechos de todos. Si cualquier libro que duela o moleste a una sola persona se puede prohibir, apaga y vámonos. Igual que la ofensa a los sentimientos religiosos pretende imponer a los demás lo que siente un individuo. Es así como entran en sintonía los exaltados de derecha e izquierda, aunque no coincidan en quién no tiene derecho a hablar.
Se dice en este caso que el autor tendría que haber actuado así o asá, pero creo que un artista hace lo que le da la gana, incluso transgrede la ley si le parece y acepta las consecuencias. Luego acertará o se equivocará, y esta vez parece claro en qué se ha equivocado, y se le juzga por su obra —severamente, en este caso—. Luego el tiempo dirá: era un miserable, o un loco, o tenía razón, o era un adelantado a su época. Incluso una condena judicial con el tiempo puede ser absurda. Hay mil ejemplos. Eso si no cae en el olvido, que es lo normal. En resumen, creo que al autor le tiene que dar igual lo que digan los expertos y los catedráticos; y la editorial, si cree en lo que hace, debería pasar de jueces y fiscales y publicar el libro, y asumir lo que venga. Temo que para la víctima la única manera de no sufrir más, si eso es posible, es que nadie publique nunca un libro sobre el tema ni entreviste al asesino, algo que no puede ser; pero a todos nos tranquilizará saber que se sigue publicando todo, hasta un libro que aún no sabemos si es bueno o malísimo, y que puede ser despreciable, o ajeno a las ideas o a la sensibilidad de uno, pero que nadie te obliga a leer.
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ. 30/03/2025. EL PAÍS.






 

martes, 1 de abril de 2025

#ELPORNOESFAKE


“Me pones una felación y dos pares de tetas”, dice una menor al entrar en una panadería. “¿Las tetas las quieres grandes?”, responde la panadera desde el mostrador del local. En otro vídeo se muestra a un niño mirando vídeos pornográficos mientras su madre le sirve la cena con los ojos tapados por un pañuelo. “¿Qué miras?”, pregunta la progenitora. “Mira como le chupa”, responde el niño ante su insistencia. Las imágenes forman parte de uno de los siete vídeos cortos colgados en el canal de YouTube #ElPornoésFake y responden a una campaña para denunciar el acceso al porno de los menores, realizada por la comisión de prevención de violencia sexual del Alt Urgell. La comarca pirenaica, una de las menos pobladas de Cataluña, también ha encargado cuatro podcasts para concienciar sobre la facilidad con la que se accede a este tipo de vídeos y las graves consecuencias que la pornografía puede causar en la educación sexual de los menores. La campaña fue lanzada hace una semana y el vídeo más visto ya suma cerca de 3.000 visualizaciones en Youtube. 
Las imágenes de la campaña, realizadas por los alumnos de la escuela de teatro de La Seu d’Urgell y que han causado revuelo en las redes sociales por su estilo impactante responden a datos preocupantes: siete de cada 10 adolescentes consumen pornografía de forma regular en España, y el 53,8% de los jóvenes entre 12 y 15 años afirma haber visto pornografía por primera vez entre los 6 y 12 años, según datos de organizaciones expertas. La organización Save the Children explica en su último informe publicado sobre el tema, que “el peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción. Muchos se inspiran en los contenidos pornográficos, algunos de ellos violentos y basados en relaciones de poder, para sus propias experiencias”. La ONG considera especialmente preocupante, que, cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan consentimiento previo a su pareja. El 12,2% de los chicos lo ha hecho sin el consentimiento explícito de la pareja y sin que a esta le haya parecido bien, frente al 6,3 % de las chicas. 
La técnica del área de igualdad del Consejo Comarcal del Alt Urgell, Olga Alonso, asegura que el primer acceso de los menores a la pornografía “suele estar vinculado con pantallas de publicidad que reciben mientras navegan por internet”. Alonso añade, además, que los adultos deben realizar un proceso de acompañamiento a los niños y jóvenes en el uso de las pantallas y abordar con ellos los temas que tienen que ver con la afectividad y sexualidad. El mismo día, el Consejo de Ministros aprobó en segunda vuelta el proyecto de ley de protección digital de los menores, que será tramitado ahora en el Congreso y en el Senado. El proyecto de ley dispone, entre otras medidas, la inclusión de controles parentales obligatorios para los dispositivos digitales con conexión a internet.
Actualmente, las páginas pornográficas no cuentan con sistemas que permitan verificar que el usuario sea mayor de edad para poder ver contenido sexual, pero el Gobierno presentó en julio, un sistema que permitiría asegurarse de que las páginas web pornográficas fuesen visitadas únicamente por adultos. Si entra en vigor, las páginas porno deberán pedir una confirmación de edad de cada usuario por medio de una cartera digital. Según un estudio realizado por el CIS en febrero del año pasado, un 93,9% de los españoles está a favor de restringir las páginas de pornografía a menores, pero la forma en la que se restringiría su acceso aún genera debate.