miércoles, 30 de septiembre de 2026

VIETNANES DE MI ALMA



VIETNANES DE MI ALMA
No me juzguéis con excesiva dureza.
Brian Jones

Hola, chicos de mi vida,
vietnanes de mi alma.
No debería escribiros…

…y sin embargo no puedo
dejar de hacerlo aunque 
sea tarde y mal, como
un trabajo de última hora 
ya sobre la bocina del trimestre.

No pretendo creerme referente 
pues tenéis muchos mejores,
más famosos, más guapos, tatuados…
… pero sé que os he decepcionado.

Que mi cagada es tan grave
que enturbia todo, incluso 
los bonitos recuerdos 
que habíamos construido en equipo.

Os reconozco que yo mismo
no sé si sería capaz
de perdonar a algún hijo de perra 
que hiciera daño a “La Tícher”…

…pero espero que la nube sucia
que todito lo enturbia y enmaraña
acabe pasando, que se aclare
la verdad y que nos queden las risas,
que las hubo, las gominolas,
las complicidades y las coñas.

Yo voy a quedarme con todo eso.

Os lo advierto. En parte 
porque lo necesito para 
salir del pozo que he cavado,
yo solito sin ayuda de nadie,
a tres metros sobre el infierno.

Solo os pido que, por una vez,
seáis vosotros los que no tengáis 
demasiado en cuenta las faltas.

Aprobadme en vuestra memoria,
aunque sea por pena. Pero,
sobre todo, no dejéis que nadie 
y menos un imbécil egocéntrico,
un niñato inmaduro que no mide
la consecuencia de sus actos,
os robe ni un segundo de la dicha 
de vuestros mejores años.

Porque lo pasamos bien y aprendimos 
y todos, menos yo, mejorasteis
como personas. Confío en haber pillado 
al fin la lección para la repesca,
confío en las chuletas, la memoria
y la bondad de los correctores
o las estampitas de la Virgen.

Si finalmente paso el curso 
de la deshonra, espero 
encontraros algún día al otro lado,
más guapos, más mayores, más sabios.

Y, si no, solo me queda despedirme:
gracias por tanto y perdón por tan poco,
chicos de mi vida,
vietnanes de mi alma.

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