lunes, 18 de abril de 2016

Kate Winslet nos recuerda que nadie debe marcarnos límites



Aquí puedes ver el discurso de Kate Winslet tras ganar un nuevo Bafta, uno más de los innumerables premios en una carrera marcada por el éxito que pudo haber sido diferente de haberse dejado acomplejar:
"Cuando tenía 14 años, mi profesor de interpretación me dijo que podría irme bien si era feliz conformándome con papeles de chica gorda. ¡Mírame ahora! ¡Mírame ahora! Así que lo que siento en esos momentos es que ninguna mujer joven que haya sido poco considerada por un profesor, por un amigo o incluso por sus padres, debería hacer caso a nada de eso, porque eso es lo que yo hice.
Yo continué y superé mis temores e inseguridades. Me gustaría dedicarle este premio a todas las chicas que dudan de sí mismas, porque no deberían dudar sino ir a por todo".


Y es que los gustos de todo el mundo no tienen que estar exclusivamente limitados a estrictos cánones de belleza, como estamos averiguando en 3º gracias al proyecto de Un cancionero petrarquista. Es decir, aunque a todos la sociedad muchas veces nos marca demasiado cómo tenemos que pensar o, incluso sentir... Tenemos que aprender a pensar por nosotros mismos y darnos cuenta de cada uno puede tener gustos particulares que le lleven a fijarse en aspectos que muchas veces se rechazan estúpidamente. Creo que eso es lo que reivindica esta divertida canción de Señor Mostaza, "La sonrisa de las chicas con aparato"

Y es que dejar que te importen (o molesten, o hagan daño) las opiniones de gente que no merece esa importancia, es un error.

Pero además, muchas veces las decepciones o frustraciones (o el mal trato de los demás) pueden llevarnos a agriar nuestro carácter y pagarlo con quienes menos lo merecen o están más indefensos. Por mal que nos sintamos, es algo que debemos intentar evitar siempre, como nos muestra este genial corto de Jacob Frey, The Present (El regalo).

Ahora bien, lo ideal es darnos cuenta de que, más allá de gustos sin personalidad marcados por el canon de belleza impuesto o más originales, las personas que de verdad importan merecen la pena por cosas mucho más fundamentales que su aspecto físico y que, igualmente, van a saber valorarnos más allá de nuestro cuerpo, nuestro pelo o nuestra forma de vestir.

Así que, ya sabes, estés más o menos delgado/a, rellenito/a, gordito/a, lleves o no aparato o tengas las orejas un poco más grandes o más pequeñas, no te olvides del consejo que dábamos antes de los exámenes del primer trimestre y que, como sabes, se puede aplicar a muchos más aspectos de tu vida:


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