jueves, 16 de septiembre de 2021

LAS NUBES (Azorín)

 

LAS NUBES

Calixto y Melibea se casaron —como sabrá el lector si ha leído La Celestina[1]— a pocos días de ser descubiertas las rebozadas entrevistas que tenían en el jardín. Se enamoró Calixto de la que después había de ser su mujer un día que entró en la huerta de Melibea persiguiendo un halcón. Hace de esto dieciocho años. Veintitrés tenía entonces Calixto. Viven ahora marido y mujer en la casa solariega de Melibea; una hija les nació, que lleva, como su abuela, el nombre de Alisa[2]. Desde la ancha solana que está a la puerta[3] trasera de la casa se abarca toda la huerta en que Melibea y Calixto pasaban sus dulces coloquios de amor. La casa es ancha y rica; labrada escalera de piedra arranca de lo hondo del zaguán. Luego, arriba, hay salones vastos, apartadas y silenciosas camarillas, corredores penumbrosos con una puertecilla de cuarterones en el fondo, que, como en Las Meninas de Velázquez, deja ver un pedazo de luminoso patio. Un tapiz de verdes ramas y piñas gualdas sobre un fondo[4] bermejo cubre el piso del salón principal; el salón, donde en cojines de seda puestos en tierra se sientan las damas. Acá y allá destacan silloncitos de cadera guarnecidos de cuero rojo o sillas de tijera con embutidos mudéjares; un contador con cajonería de pintada y estofada talla, guarda papeles y joyas; en el centro de la estancia, sobre la mesa de nogal, con las patas y las chambranas talladas, con fiadores de forjado hierro, reposa un lindo juego de ajedrez con embutidos de marfil, nácar y plata; en el alinde de un ancho espejo refléjanse las figuras aguileñas sobre fondo de oro de una tabla colgada en la pared frontera.

Todo es paz y silencio en la casa. Melibea anda pasito por cámaras y corredores. Lo observa todo, ocurre a todo. Los armarios están repletos de nítida y bienoliente ropa, aromada por gruesos membrillos. En la despensa, un rayo de sol hace fulgir la ringla de panzudas y vidriadas orcitas talaveranas. En la cocina son espejos los artefactos y cacharros de azófar que en la espetera cuelgan, y los cántaros y alcarrazas obrados por la mano de curioso alcaller en los alfares vecinos muestran bien ordenados su vientre redondo limpio y rezumante. Todo lo previene y a todo ocurre la diligente Melibea; en todo pone sus dulces ojos verdes. De tarde en tarde, en el silencio de la casa, se escucha el lánguido y melodioso son de un clavicordio: es Alisa que tañe. Otras veces, por los viales de la huerta se ve escabullirse calladamente la figura alta y esbelta de una moza: es Alisa que pasea entre los árboles. La huerta es amena y frondosa. Crecen las adelfas a par de los jazmineros; al pie de los cipreses inmutables ponen los rosales la ofrenda fugaz —como la vida— de sus rosas amarillas, blancas y bermejas. Tres colores llenan los ojos en el jardín: el azul intenso del cielo, el blanco de las paredes encaladas y el verde del boscaje. En el silencio se oye —al igual de un diamante sobre un cristal— el chiar de las golondrinas que cruzan raudas sobre el añil del firmamento. De la taza de mármol de una fuente cae deshilachada, en una franja, el agua. En el aire se respira un penetrante aroma de jazmines, rosas y magnolias. «Ven por las paredes de mi huerto», le dijo dulcemente Melibea a Calixto hace dieciocho años[5].

***

Calixto está en el solejar[6], sentado junto a uno de los balcones. Tiene el codo puesto en el brazo del sillón y la mejilla reclinada en la mano. Hay en su casa bellos cuadros; cuando siente apetencia de música, su hija Alisa le regala con dulces melodías; si de poesía siente ganas, en su librería puede coger los más delicados poetas de España e Italia. Le adoran en la ciudad; le cuidan las manos solícitas de Melibea; ve continuada su estirpe, si no en un varón, al menos, por ahora, en una linda moza de viva inteligencia y bondadoso corazón. Y sin embargo, Calixto se halla absorto, con la cabeza reclinada en la mano. Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, ha escrito en su libro:

                                  …et crei la fabrilla

                                  que dis: Por lo pasado no estés mano

                                                                         en mejilla.[7]

No tiene Calixto nada que sentir del pasado; pasado y presente están para él al mismo rasero de bienandanza. Nada puede conturbarle ni entristecerle. Y sin embargo, Calixto, puesta la mano en la mejilla, mira pasar a lo lejos sobre el cielo azul las nubes.

Las nubes nos dan una sensación de inestabilidad y de eternidad. Las nubes son —como el mar— siempre varias y siempre las mismas. Sentimos mirándolas cómo nuestro ser y todas las cosas corren hacia la nada, en tanto que ellas —tan fugitivas— permanecen eternas. A estas nubes que ahora miramos las miraron hace doscientos, quinientos, mil, tres mil años, otros hombres con las mismas pasiones y las mismas ansias que nosotros. Cuando queremos tener aprisionado el tiempo —en un momento de ventura— vemos que van pasado ya semanas, meses, años. Las nubes, sin embargo, que son siempre distintas en todo momento, todas los días van caminando por el cielo. Hay nubes redondas, henchidas de un blanco brillante, que destacan en las mañanas de primavera sobre los cielos traslúcidos. Las hay como cendales tenues, que se perfilan en un fondo lechoso. Las hay grises sobre una lejanía gris. Las hay de carmín y de oro en los ocasos inacabables, profundamente melancólicos, de las llanuras. Las hay como velloncitos iguales e innumerables que dejan ver por entre algún claro un pedazo de cielo azul. Unas marchan lentas, pausadas; otras pasan rápidamente. Algunas, de color de ceniza, cuando cubren todo el firmamento, dejan caer sobre la tierra una luz opaca, tamizada, gris, que presta su encanto a los paisajes otoñales.

Siglos después de este día en que Calixto está con la mano en la mejilla, un gran poeta —Campoamor— habrá[8] de dedicar a las nubes un canto en uno de sus poemas titulado Colón.[9] Las nubes —dice el poeta— nos ofrecen el espectáculo de la vida. La existencia, ¿qué es sino un juego de nubes? Diríase que las nubes son «ideas que el viento ha condensado»; ellas se nos representan como un «traslado del insondable porvenir». «Vivir —escribe el poeta— es ver pasar». Sí; vivir es ver pasar: ver pasar allá en lo alto las nubes. Mejor diríamos: vivir es ver volver. Es ver volver todo un retorno perdurable[10], eterno; ver volver todo —angustias, alegrías, esperanzas—, como esas nubes que son siempre distintas y siempre las mismas, como esas nubes fugaces e inmutables.

Las nubes son la imagen del tiempo. ¿Habrá sensación más trágica que aquella de quien sienta el tiempo, la de quien vea ya en el presente el pasado y en el pasado el porvenir?[11]

***

En el jardín lleno de silencio se escucha el chiar de las rápidas golondrinas. El agua de la fuente cae deshilachada por el tazón de mármol. Al pie de los cipreses se abren las rosas fugaces, blancas, amarillas, bermejas. Un denso aroma de jazmines y magnolias embalsama el aire. Sobre las paredes de nítida cal resalta el verde de la fronda; por encima del verde y del blanco se extiende el añil del cielo. Alisa se halla en el jardín sentada, con un libro en la mano. Sus menudos pies asoman por debajo de la falda de fino contray; están calzados con chapines de terciopelo negro adornados con rapacejos y clavetes de bruñida plata. Los ojos de Alisa son verdes, como los de su madre; el rostro más bien alargado que redondo. ¿Quién podría contar la nitidez y sedosidad de sus manos? Pues de la dulzura de su habla, ¿cuántos loores no podríamos decir?[12]

En el jardín todo es silencio y paz. En el alto de la solana, recostado sobre la barandilla, Calixto contempla extático a su hija. De pronto un halcón aparece, revolando rápida y violentamente por entre los árboles. Tras él, persiguiéndole todo agitado y descompuesto, surge un mancebo. Al llegar frente Alisa se detiene absorto, sonríe y comienza a hablarle.

Calixto lo ve desde el carasol y adivina sus palabras. Unas nubes redondas, blancas, pasan lentamente sobre el cielo azul en la lejanía.

                                            Azorín: Castilla

Ed. Juan Manuel Rozas. Labor, 1973, pp. 133-138

NOTAS DEL EDITOR:

[1] Sólo de tarde en tarde se muestra Azorín irónico con el lector, como en este paréntesis, en el que indica la técnica que van a tener los siguientes capítulos: continuar, con distinto final, un texto clásico.

[2] En efecto, Alisa se llama, en la obra de Rojas, la madre de Melibea. Pero en ABC Azorín las llamó Lucrecia a ambas, confundido, tal vez con la criada de la protagonista que así se llama.

[3] ABC, 1912 y 1943: parte, que parece mejor lectura.

[4] 1912 y 1943: sobre fondo.

[5] ABC: veintitrés años. Y en la cita, seguramente por errata, huerta por huerto.

[6]ABC: solana.

[7] Versos de la estrofa 179. En la ed. de Manuel Criado de Val y E. W. Naylor, Madrid, CSIC, 1965, pág. 53, se da la lectura siguiente: …e crey la fabrilla / que diz: “por lo perdido non estes mano en mexilla”. Y lo mismo en las eds. de Chiarini, Cejador, etc.

[8] ABC: había.

[9] Es uno de los poemas más ambiciosos que escribió Campoamor. La cita corresponde al principio del Canto XII, titulado precisamente Las nubes, cuyos primeros versos son: “Vivir es ver pasar. Ya iba alboreando / del dieciocho de septiembre el día, / cuando estaban las gentes contemplando / las mil nubes y mil que el sol tenía. / Tantas nubes tan varias, revolando, / el juego de la vida parecía. / Y, bien pensado al fin, ¿qué es en la esencia / más que un juego de nubes la existencia?”. Por la coincidencia de títulos y conceptos se ve que el influjo del poema de Campoamor es fundamental para este capítulo. […] La influencia de Campoamor ha sido admitida por Azorín en Clásicos y modernos (II, 901). Al poeta de las Doloras le ha dedicado varios estudios (II, 852-57; VII, 755-61, etc.).

[10] ABC, 1912 y 1943: Es ver volar todo en un retorno perdurable.

[11] 1912 y 1943, respectivamente: lo por venir y lo porvenir. Esta última forma es la usada en ABC.

[12] Imita con estas interrogaciones retóricas el lenguaje de La Celestina y, en general,  del siglo XV.

 1.Enuncia el tema de este texto utilizando un SN, cuyo núcleo sea un sustantivo abstracto, con tantos CN como sea necesario para acotar la intención del autor. 

2.Haz un resumen del texto: escribe un único párrafo de entre cinco y ocho líneas que muestre de forma breve pero completa lo que dice el autor del texto. 

Debe estar redactado en 3ª persona y no utilizar frases textuales. 

3.- Determina la estructura del texto (señala las partes en que puede dividirse el texto en función de su contenido), indica qué nombre recibe y qué efecto busca.

4-¿Qué modalidad textual predomina? ¿Por qué? ¿Hay alguna otra que tenga importancia? 

Señálala y explica por qué.

¿SABES QUÉ ES LA METALITERATURA? 

jueves, 9 de septiembre de 2021

TODO sobre Carmen Laforet: mucho más que NADA.

 

En 1944 tuvo lugar la primera edición del Premio Nadal, uno de los más importantes de la literatura en castellano. Para sorpresa de todos, "Nada" la novela galardonada, pertenecía a una autora de 23 años absolutamente desconocida: Carmen Laforet (biografía en Wikipedia).





Por todo lo dicho anteriormente, Carmen Laforet es una de las principales narradoras españolas del siglo XX, y una de las grandes pioneras del subgénero de  la autoficción, que estudiaremos desde EL CUARTO DE ATRÁS y observaremos convertido en fenómeno literario en los últimos tiempos.


sábado, 4 de septiembre de 2021

"Era lo que querían, malditos europeos..."

 

En el puerto de Gijón...

Cuando yo era pequeño

los marinos silbaban al cielo y al infierno.

En cada bar, un vaso;

en cada calle, una chica...

El resto de Gijón envidiaba su risa.


En el puerto de Gijón...

ahí andaba Rambal:

por las noches, de hembra;

por el día, de chaval:

Bromas, sexo y delito,

verdadera bondad:

Mucho más que un marica,

un héroe nacional.


En el puerto de Gijón...

gritaban pescaderas

Tan fuerte que caían

niños de sus caderas.


Al salir de los cuerpos

no lloraban jamás:

levantaban barbilla

y se echaban al mar.


En el puerto de Gijón...

no entraba "la madera":

Chigreros y macarras

tenían sus propias reglas

escritas a navaja en ventanas y puertas.

"Te quiero tanto, Loli, que me hierven las venas"...


En el puerto de Gijón...

hacían lo que querían:

la rula estaba llena de caballo y lubina.


¡No me convenceréis, yo lo vi de pequeño:

Eso era libertad, lo de ahora aburrimiento!


En el puerto de Gijón... se caían las paredes

Saludaban, riendo, putas en los burdeles

Preguntad a Rambal, si lo veis en el cielo:

¡Mejor diez puñaladas que un minuto con miedo!


En el puerto de Gijón... todo ha cambiado mucho

Solo importa el dinero, ¿dónde quedó el orgullo?

Era lo que querían, malditos europeos:

Volvernos puritanos, blandos, gordos y muermos.


En el puerto de Gijón... ahora andan los puristas

haciéndole mil fotos al árbol de la sidra...

Esto era el progreso: esto era nuestra vida...

¡Que se muera el civismo y viva Cimadevilla!


ANTE LA DUDA, LEA CERNUDA

 














COMENTARIOS Y GUÍA DE LA REALIDAD Y EL DESEO (LUIS CERNUDA).

martes, 17 de agosto de 2021

Un poema de Nadia Anjuman


Un poema de Nadia Anjuman, poeta afgana. 


No tengo ganas de abrir la boca.

¿Qué debo cantar?

Yo, odiada por la vida.

No hay diferencia entre cantar y no cantar.

¿Por qué debo hablar de la dulzura

Cuando siento tanta amargura?

Oh, el festín del opresor

Me tocó la boca.

No tengo ni un compañero en esta vida.

¿Para quién puedo ser dulce?

No hay diferencia entre hablar, reír,

Morir, ser.

Yo con mi soledad agotada,

Con dolor y tristeza.

Nací para nada.

La boca se debe precintar.

Oh, mi corazón, ya sabes que es primavera

Y momento para celebrar.

¿Qué debo hacer con un ala atrapada,

Que no me deja volar?

He estado callada demasiado tiempo,

Pero nunca olvido la melodía,

Porque cada momento cuchicheo 

Las canciones de mi corazón,

Que me recuerdan el

Día que voy a romper la jaula,

Volar de esta soledad

Y cantar con melancolía.

No soy un débil álamo

Que cualquier viento va a sacudir.

Soy una mujer afgana,

Así que solo tiene sentido gemir.


Nadia Anjuman (Herat, 1980-2005). 


(Fue una poeta y periodista afgana. Destacada impulsora de los derechos de las mujeres, creó círculos de lectura en contra del régimen de su país. Publicó en 2005, mientras vivía, el libro Gol-e dudi. Fue asesinada a golpes por su esposo.)

lunes, 26 de julio de 2021

DISTINTOS VS NORMALES


Distinto

Lo querían matar 

los iguales, 

porque era distinto. 


Si veis un pájaro distinto, 

tiradlo; 

si veis un monte distinto, 

caedlo; 

si veis un camino distinto, 

cortadlo; 

si veis una rosa distinta, 

deshojadla; 

si veis un río distinto, 

cegadlo... 

si veis un hombre distinto, 

matadlo. 


¿Y el sol y la luna 

dando en lo distinto? 

Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir 

distinto 

de lo distinto; 

lo que seas, que eres 

distinto 

(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre): 

si te descubren los iguales, 

huye a mí, 

ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto. 


Juan Ramón Jiménez

Una Colina Meridiana (1942-1950).




jueves, 17 de junio de 2021

ANTONIO MACHADO VS LOS PLANETAS: LA ESTILÍSTICA DEL SILENCIO

 

Cuando Los Planetas hablan de dinero se ponen elusivos, indirectos, alegóricos; otro tanto sucede con las drogas. Nadie ignora a qué aluden expresiones como "Nuevas sensaciones" o "Toxicosmos" o los dibujos de astronautas y pastillas realizadas por Javier Aramburu para ilustrar sus discos, pero el tema solo se aborda a las claras en el celebérrimo "nos hemos metido cuatro millones de rayas -una hipérbole que quizá cuenta por todas las veces en que ese tema se mencionó por circunloquio-. (...)

En la descripción del buen día se habla de muchos detalles irrelevantes, como si no pasara nada, pero en dos momentos se hace patente que todo ello tiene que ver con la dinámica de la memoria sentimental: el "exclusus amator" intenta olvidar la relación perdida en la vida cotidiana -y en las drogas- pero los recuerdos de la mujer siguen aflorando en los momentos más impensados. Claudio Guillén llamó a este modo expresivo ESTILÍSTICA DEL SILENCIO, y lo definió como una técnica literaria en que un relato que parece puramente descriptivo cambia de signo al aparecer algunas suitles, solapadas menciones a la amada ausente, cuya imagen, apenas nominada, y por ello tanto más poderosa, embarga el poema entero. En la poesía española el ejemplo más señero de este recurso, señalado por Guillén, es el poema de Antonio Machado "A José María Palacio", dedicado a la mujer fallecida del poeta. "Un buen día es una variación abreviada y actual de esa estrategia; puede que esa canción represente para la generación crecida en los noventa l oque "A José María Palacio" fue para su generación. En el caso de Los Planetas, la estructura es la siguiente: "suelo hablar de drogas de manera alegórica, pero cuando faltas tú, lo hago de manera literal". La idea tiene que ver, desde luego, con el "topos" del amor como adicción, pero también con la idea de circunversión, en que la referencia a las drogas alegoriza esos modos de circular.

EROS: La superproducción de los afectos. (Eloy Fernández Porta)


A JOSÉ MARÍA PALACIO

 Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, Primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...


¿Tienen los viejos olmos

algunas hojas nuevas?


Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.


¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,

allá, en el cielo de Aragón, tan bella!


¿Hay zarzas florecidas

entré las grises peñas,

y blancas margaritas

entre la fina hierba?


Por esos campanarios

ya habrán ido llegando las cigüeñas.


Habrá trigales verdes,

y mulas pardas en las sementeras,

y labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas

libarán del tomillo y el romero.


¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos

de la perdiz bajo las capas luengas,

no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?


Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra...


lunes, 31 de mayo de 2021

DE "FERIA" EN "FERIA": análisis y polémicas sobre el discurso viral (¿y fascista?) de Ana Iris Simón.


La periodista y escritora Ana Iris Simón pronunció este discurso en Moncloa. Rápidamente se viralizó y generó un debate en torno al mismo, suscitando una agria polémica y diversos escritos de alabanza o crítica que, a su vez, ocasionaron sus propias réplicas y contrarréplicas. Una feria, vamos.

Por supuesto, el debate intelectual siempre es bienvenido y probablemente resulte más que necesario en un país abotargado para el sano intercambio de ideas. Sin embargo, también podréis comprobar cómo, a menudo, en estas disputas se pierde el foco y se acaba usando el supuesto asunto de debate como una simple excusa para el ataque gratuito o el ajuste de cuentas entre posiciones enfrentadas de izquierda y derecha o, más bien, entre diferentes posiciones de la izquierda.
Comenzaremos por ver el discurso completo:

 

A continuación, veremos algún análisis en vídeo.



Sin embargo, vamos a centrarnos en el corpus escrito que ha ocasionado este discurso oral en distintas columnas de opinión.



Un discurso rojipardo y una defensa vergonzosa. (Javier Cáceres. Izquierda Diario). 
Aquí comienza la polémica. ¿Se trató de un discurso con tintes fascistas? ¿Tiene ramalazos fascistas el libro Feria o el pensamiento de la propia autora? En caso afirmativo, ¿es peligroso o negativo que así sea? ¿Todo pensamiento queda desvirtuado si tiene algún punto en común con el fascismo o el falangismo? ¿Son lo mismo fascismo y falangismo? ¿Es posible el fascismo en el siglo XXI? ¿Toda reivindicación de la familia, la tradición o la patria son patrimonio de la extrema derecha? 

¿POR QUÉ ANA IRIS SIMÓN DUELE TANTO A LA IZQUIERDA? (Miguel Alvárez Peralta. Infolibre).




En cualquier caso, tanto el propio discurso de Ana Iris Simón en Moncloa como cada una de las réplicas y contrarréplicas surgidas aprovechando el debate (o la excusa) son textos argumentativos que debes comprender y saber analizar. 
Elige cualquiera de ellos para hacer tu comentario y/o para escribir tu propio artículo de respuesta.


Para finalizar, te dejo uno que considero un buen resumen de la polémica y que enlaza la argumentación tan trabajada con un componente más lírico.
EN OCASIONES VEO FALANHIPSTERS
(José Daniel Espejo. La Verdad).
Si tienes redes sociales y te asomas a ellas, las probabilidades de que te hayas topado esta semana con un vídeo de Ana Iris Simón son altas. La autora de “Feria” (Círculo de Tiza, 2020), una especie de “Cuéntame” novelado, ambientado en la España vaciada, asistía -invitada por Moncloa- a un acto llamado “Pueblos con futuro”, y aprovechó para lanzar una apasionada diatriba contra los causantes de la despoblación, la baja natalidad y la precariedad vital en las comunidades rurales. Lo excepcional de su discurso, y tal vez el morbo de ver a Simón pronunciarlo ante -y contra- Pedro Sánchez, lo han hecho viral, colocando a la autora manchega en el centro de un encendido debate estos días, y proporcionándole de paso una colaboración en una importante tertulia radiofónica.
El debate: resumiendo mucho, y cargándome de un plumazo toda la escala de grises, las opiniones se dividen entre quienes celebran la “frescura” y potencia revolucionaria del posicionamiento de Simón y quienes detectan en sus palabras los rancios aromas del falangismo. Alegan los segundos, basándose también en la reciente novela de esta autora, que esa pasión por la patria, la familia y las tradiciones, y ese desagrado hacia el feminismo, la postmodernidad y la inmigración no tienen mucho de nuevo, que vienen de un lugar muy determinado -y triste- de nuestra historia y tienen un nombre concreto.
En defensa de Simón he de decir que, por mucho que se puedan parecer sus convicciones a las de la Falange original, ella no se parece en nada a los chalados y fanáticos que asociamos con esta vieja organización fascista. Nada que ver con la tal Isabel Medina Peralta que tuvo su minuto de gloria hace unos meses soltando mamarrachadas tipo “la culpa es del judío”. Ana Iris Simón, talentosa, inteligente y moderna, periodista de profesión con experiencia en medios como Telva o Vice, conoce sus códigos y la posición exacta de las líneas rojas. El rechazo de la inmigración no puede enunciarse a las claras. Tal vez por eso, la autora prefirió, en Moncloa, una censura genérica a la “importación de mano de obra”.
Ya sé que siempre estoy dando la chapa con lo mismo, pero lo voy a repetir: pocas cosas me dan más miedo, en política, que el empleo de la nostalgia. Cada vez que alguien desliza un tiempo pasado mejor en el discurso se me activan todas las alergias. Con Simón tuve que pincharme un Urbasón, aunque reconozco que su alegato es muy atractivo. Describe con mucha claridad los síntomas: el desarraigo, la precariedad, la imposibilidad de asentar un proyecto de vida en ninguna parte que sufren -sufrimos, en plural, como país- los perdedores de la globalización. Países periféricos, zonas rurales, trabajadores no especializados, jóvenes que encajan en Charnego, aquel tremendo poema de Cristina Morano cuyo final no me resisto a reproducir por aquí: “Mientras tanto, me guardo lo que tengo: / neveras, libros, cachorros, / amor, lengua, familia, tierra. / No son nada, equipaje, cosas tontas / para el que no tiene dinero; / las cargo algunas veces, otras debo olvidarlas, / buscando mi comida por el mundo. // Como los animales.”.
Pero verse reflejado en una sintomatología no es suficiente si a continuación tratan de colarte un diagnóstico de mierda. Estoy de acuerdo con algunas de las propuestas de Simón, sobre todo en lo que se refiere a la reindustrialización y al trabajo garantizado, pero ese “los pueblos no necesitan wifi, necesitan bebés”, o esa insistencia en la soberanía nacional frente a organismos como la UE me parecen mera ideología de barra de bar o mala tertulia radiofónica. Las patrias, como la energía nuclear, existen, pero solo deben manipularse con mucha, muchísima precaución.
Con todo, lo que más me chirría de discursos como el de Simón es el lugar desde el que se emiten. La autora, hija de funcionarios, que salió pronto del pueblo para estudiar en Aranjuez y Madrid, habla de la España vaciada desde la nostalgia de esos fines de semana de visita jugando con los primos, un relato personal que puede no coincidir en nada con el de, pongamos, un servidor, que se crió -de madre soltera- en un paisaje no menos español: un polígono (el de La Paz) de viviendas sociales en la periferia de una ciudad de provincias. Un relato, por último, que no se deja enriquecer por experiencia activista alguna, pues su autora no parece haber pisado ninguna de las organizaciones que luchan desde y por las comunidades rurales y la España empobrecida. Tal vez también merecerían un altavoz. Algo saben del tema. Probablemente, además, dirían otras cosas.


Como ves, el artículo de José Daniel Espejo no sólo se centra en el discurso objeto de la polémica sino que aprovecha para comentar parte del libro de manera subjetiva, reseñando tanto sus aciertos como sus errores. Es decir, se acerca al subgénero periodístico de la reseña y nos recuerda que, en realidad, Feria no es más que otra crónica en primera persona escrita por una mujer que necesita contar su mundo para poder comprenderlo. 

Se trata de un subgénero narrativo cada vez en mayor auge, y podemos destacar muchos ejemplos en los últimos años, como LA LECCIÓN DE ANATOMÍA o CLAVÍCULA, de Marta Sanz, MEJOR LA AUSENCIA de Edurne Portela, VOZDEVIEJA o EL EVANGELIO de Elisa Victoria, PANZA DE BURRO de Andrea Abreu... 

Panza de burro: reconocer que el primer beso de una niña suele ser a otra niña.

VOZDEVIEJA: Niña de perifieria

Todos ellos son libros actuales y más que recomendables, que puedes incorporar a tu lista de lecturas voluntarias. También son ejemplos claros de AUTOFICCIÓN, un estilo muy en boga del que resulta una muestra muy valiosa EL CUARTO DE ATRÁS de Carmen Martín Gaite, una de las obras que habremos de trabajar este curso y que tienes explicada en esta entrada de mi blog.


miércoles, 17 de marzo de 2021

TALLER DE CARPE DIEM: "Que prosigue el poderoso drama y tú puedes contribuir con un verso"...

1-¿CUÁL SERÁ TU VERSO?

El músico Pau Donés (Jarabe de Palo) decidió despedirse de la vida (pública y privada) de dos formas: con  un documental con Jordi Évole y con su último single y videoclip, en una canción en la que afrontaba su próxima muerte de forma optimista e invitando a todos a sentirse agradecidos y a disfrutar de las cosas buenas de la existencia. 

Es decir, se trata de un perfecto ejemplo de CARPE DIEM.

 


Como bien sabes, el "carpe diem" es un tópico literario (es decir, una forma de entender la vida habitul en los poemas). En latín significa "aprovecha el día" (aunque sería más natural traducirlo por "aprovecha el momento") y, además de un tatuaje muy común, es un tópico literario (es decir, una forma de entender el mundo muy habitual en distintos autores, épocas y estilos de la literatura) que consiste en animar al lector a que se centre en disfrutar del presente... antes de que sea demasiado tarde.

Vamos a realizar nuestra propia exaltación del presente, recordando, como escribió Antonio Machado que "HOY ES SIEMPRE TODAVÍA" y que nadie, jamás, podrá robarnos este momento.

La exaltación del presente viene desde pasados lejanos... pero aún presentes

Esto es lo más bello que dijo el hombre de Quios:
“Cual la generación de las hojas, así es la vida de los               
                                                                       hombres”.
Pocos mortales, en efecto, acogen en su oído este verso

y lo depositan en su pecho. Pues queda en cada uno la
                                                                        esperanza
que en el corazón de los jóvenes arraiga.
Mientras conserva un mortal la flor muy deseable de la

                                                                          juventud,

tiene un ánimo ligero y piensa en muchos desatinos.

Porque no recela que ha de envejecer y morir

ni, al estar sano, tiene preocupación por la fatiga.
Necios quienes tienen tal estado de mente y desconocen
cuán corto es el tiempo de la juventud y el vivir
de los hombres. Pero tú apréndelo, y hasta el fin de tu vida
atrévete a gozar de los bienes que el vivir te depara.
                                             Simónides de Amorgos, 1 (29D)



Uno de los carpe diem más célebres de la literatura es esta oda de Horacio:
  
ODAS 1,  11
Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi,
quem tibi finem di dederint, Leuconoe,
nec Babylonios temptaris numeros.
Vt melius, quidquid erit, pati!
seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter
ultimam, quae nunc oppositis debilitat
pumicibus mare Tyrrhenum: sapias,
uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur,
fugerit inuida aetas: carpe diem,
quam minimum credula postero.
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.
HORACIO


También se hizo muy famoso, sobre todo a partir de su inclusión en la película El Club de los poetas muertos, este de Walt Whitman:

Carpe Diem! Aprovecha el día
no dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar al mundo.

Porque pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sopla en contra, la poderosa obra continúa,
tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.

«Emito mi alarido por los techos de este mundo»
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples,
se puede hacer poesía bella sobre las pequeñas cosas.

No traiciones tus creencias.
Todos necesitamos aceptación.
Pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea
con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «poetas muertos»,
te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros,
«los poetas vivos»,

no permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman


En estos tiempos de fake news son habituales las atribuciones falsas que se propagan rápidamente por la red. Por ejemplo este texto titulado “Instantes” o “Momentos”- depende de las versiones- atribuido erróneamente al escritor argentino Jorge Luis Borges, y que viene circulando masivamente (con variantes) a través de compilaciones poco contrastadas o de láminas o powerpoints en cadenas de correo electrónico. Lo curiosos sobre este texto es que su primera versión conocida fue publicada en octubre de 1953 por la conocida revista Reader's Digest; aquí apareció con el título "If I had My Life to Live over", estaba escrito en prosa y firmado por el estadounidense Don Herold.

INSTANTES
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Como hemos estudiado, los poetas cambian pero los tópicos permanecen y creemos que son dos grandes ejemplos estos poemas de Ben Clark:

A mi hija

Tras la lectura del poema «If»
escrito por Rudyard Kipling a su hijo.

Si tuviera la llave de tu corazón,
te diría:

No dejes que nadie se considere superior a ti,
y mucho menos si se trata de un hombre.
Conserva siempre tu dignidad.
No olvides que es su buen trabajo
lo que hace digna a una persona.
Ten tu oficio, para no depender de nadie.

No te fíes del poder: te utilizará.
Estate al lado de los que menos tienen.
Sé ingenua, los más sencillos sueños han cambiado el mundo.
En cualquier caso, ten en cuenta
que la más hermosa idea no tiene sentido
si para llevarla a cabo hay que reprimir a alguien.

Si hallara las palabras apropiadas,
te diría:

Deja vivir,
cada cual tiene sus opiniones y sus vivencias,
respétalas aunque te parezcan contrarias a ti.
Ayuda a quien lo necesite,
abre tu casa al extraño sin dudarlo.

Respeta a los incrédulos y a los creyentes
y respeta su fe.

Cuida tu lengua.
Piensa que no es solo nuestra,
que es un tesoro
que pertenece a todos.

Si encontrara el momento oportuno,
te diría:

No pienses nunca que no hay nada que hacer,
casi siempre hay alguna salida.
Y si no la hubiera, acéptalo así.
A veces, también perdiendo se gana.
Acepta la vida, así como la muerte.
Comprender la muerte
es el más difícil de nuestros quehaceres.

No cierres la puerta al placer y a la felicidad.
Ama siempre a la persona.
La piel siempre crece hermosa,
sea de un hombre o de una mujer.
Cumple tus caprichos.

Si tuviera el valor para hacerlo,
te diría:

Si lo deseas, sé madre,
tus niños te enseñarán a ser humilde.
Y si no los tuvieras, goza de la vida en su plenitud.

Ama los bosques y las ciudades.
Permanece abierta a todas las críticas, sin prejuicios.
Si tienes miedo, acepta tu miedo.
Si estás triste, estate triste.
No tenemos por qué estar siempre
felices ni ser siempre valientes.
Oye a quien tengas a tu lado.
Oye a los jóvenes, oye a los ancianos.

Querida hija:

Muéstrate tal como eres.
Di lo que piensas, aunque
disgustes a tu prójimo. aprende de los errores.
No temas hacer mal las cosas.
Quien lo hace todo bien es altivo y ciego.
Busca la belleza de los días que pasan.
Profundamente, pero sin prisa.
Aprende a alargar el tiempo,
poniendo atención a las cosas pequeñas.
Haz tu camino, tú eres el centro.
Intenta cumplir tus sueños, y no dejes
que nadie te los estropee.

Por último: no hagas caso de los consejos,
y mucho menos de los míos.

Para mí uno de los ejemplos más útiles para un TALLER DE CARPEDIEMIZAR LA VIDA es esta canción de Joaquín Sabina, que nos recuerda que LA LÍRICA ES SUBJETIVIDAD al realizar su propia lista de motivos para NO cortarse las venas.

Podemos tomarlo como referencia a la hora de enumerar de forma más o menos caótica, incluso mediante ESCRITURA AUTOMÁTICA, nuestros particulares motivos para seguir viviendo y disfrutando de la vida:


Siempre habrá motivos para sonreír
y, si no los hay, los inventamos.

La vida es un córner en el descuento:
aprovecha cualquier rechace.

Porque volverán las sonrisas
Canta, ríe, sueña, que hoy es Nochebuena


Cuando tengamos unos cuantos motivos individuales, los uniremos mediante un CADÁVER EXQUISITO...



...Tranquilidad, el cádaver exquisito es una técnica de creación surrealista que consiste en escribir un poema colaborativo uniendo versos de diferentes autores de de manera azarosa...

...aunque, en nuestro caso, vamos a hacer una leve trampa de SURREALISMO RACIONAL y, tras escuchar la primera versión, vamos a intentar ordenarlos de forma que mejoremos INCLUSO la primera versión.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Perífrasis verbales





 

Nosotros solamente tenermos que ser capaces de distinguirlas para hacer el análisis sintáctico de forma correcta. Es decir, os vale con practicar con los ejercicos de este enlace y de las oraciones que vayamos mandando.