domingo, 13 de septiembre de 2026

ACTIVIDAD INICIAL: ¿Quién eres?: dilo con un selfi


¡QUE LEVANTEN LA MANO QUIENES SEPAN LO QUE ES UN "SELFIE"..!

Vale... ahora necesitamos alguien que nos lo explique o, mejor dicho, que, nos lo DEFINA: 
No olvides que estamos en clase de Lengua y una de las actividades que más vamos a practicar (entre otras cosas, para que os salgan bien los exámenes -de cualquier asignatura-) es explicar a los demás (una definición, un concepto, una opinión...) algo que, en teoría, sabemos (o debemos saber) o hemos entendido.



Los textos expositivos o informativos son aquellos que transmiten información de forma clara y objetiva. Tienen una intención divulgativa o didáctica.
Son ejemplos de textos expositivos las recetas de cocina, los prospectos de medicina, los manuales, los libros de texto y una gran parte de los exámenes que pronto tendréis que hacer...

A.1. Entraréis en la web de la Fundación del Español Urgente, buscaréis información sobre el término "selfie" y responderéis a estas preguntas:
¿Cuál es tu definición de selfi? (¡No vale copiarla!)¿De qué lengua viene esta palabra?¿Cómo debe escribirse en español, selfi o "selfie"?¿En su lengua de origen, qué tipo de palabra es, derivada o compuesta? ¿Cuáles son sus componentes? (Puedes consultar a tu profe de inglés)¿Qué palabra castellana crees que es más apropiada para referirse a este concepto?
A.2. Una vez tengas toda la información DEBERÁS REDACTAR UN TEXTO EXPOSITIVO. Es decir, un texto que presenta información de forma objetiva, sin opiniones personales. 
Como su intención es informar, debe ser breve, claro y sin errores de expresión.




B) CÓMO ESCRIBIR UN 
TEXTO ARGUMENTATIVO.

A diferencia del texto expositivo, el texto argumentativo es un texto escrito para convencer al lector de una opinión personal defendida por el autor mediante razones o argumentos.

B.1. BUSCAR INFORMACIÓN Y FORMARSE UNA OPINIÓN:
Hace un momento no has podido incluir tu opinión para poder hacer un texto expositivo correcto pero... ¿qué opinas de los "selfies"? ¿Sabes qué opinas? ¿Es tu opinión interesante? ¿Puede llegar a serlo?

¿Son un símbolo de nuestro tiempo? Muestran frivolidad? ¿Reflejan soledad? 

¿TENEMOS EXCESIVA DEPENDENCIA DE MOSTRAR NUESTRA MEJOR CARA Y DE QUE SEA SOMETIDA A JUICIO? ¿JUZGAMOS DEMASIADO A LOS DEMÁS?

¿"POSTEAMOS" DEMASIADO EN REDES SOCIALES? ¿EXPONEMOS DEMASIADO NUESTRA VIDA? ¿ESTO SE TRADUCE EN UNA NECESIDAD EXCESIVA DE SENTIRSE BIEN O DE QUE SE VEA QUE ESTAMOS BIEN?

EL SELFI DE LA POLÉMICA 

11 "SELFIES" INSÓLITAS

EL SELFI DE REYES

Estos artículos, que pueden parecer absurdos, quizá te ayuden a saber cómo piensan otros, saber lo que piensas tú y formarte una opinión más razonada.

Por ejemplo, está bien que siempre, antes de hablar de un tema, investigues algo sobre sus ORÍGENES:
La historia completa de los selfies

Como ya te has dado cuenta (y ha comentado ya alguno, más o menos "por lo bajini"), es difícil escribir un ARTÍCULO DE OPINIÓN "A FAVOR O EN CONTRA DE LOS SELFIES".
No se puede estar en contra de algo tan nimio/inofensivo... 
Sin embargo, aunque no siempre debamos llevar todos los artículos de opinión al extremo, podemos entender que pueden ser REFLEJO DE UN ASPECTO DE LA SOCIEDAD (egocentrismo, soledad...) o incluso que pueden conllevar problemas.

Por ejemplo, ¿qué te parece más peligroso: un "selfie" o un tiburón?


En cuanto a la frivolidad, como todo, no es buena ni mala a menos que tenga consecuencias, como lo que se puede entender como una falta de respeto:

Niño indignó al mundo con un selfie al lado de su abuelo muerto
"Selfie" sonriendo en Auschwitz
Importante: esto nos va a pasar bastantes veces a lo largo del curso... Os costará saber de entrada qué pensáis de un tema y os vendrá bien escucharme a mí o a vuestros compañeros para conocer más opiniones o formas de pensar. También puede (OAJLÁ) que tengáis que leer algo y decidáis usarlo. Eso sí, siempre que usemos descaradamente la idea de otra persona, tendremos que citarle. Si no lo haces descaradamente, se llama "parafrasear" y es expresar la opinión de otra persona con TUS palabras (es decir, lo que te pedimos en los resúmenes, reseñas, exámenes...)
B.2. ORGANIZAR Y ESCRIBIR UN TEXTO ARGUMENTATIVO:
Escribe en tu cuaderno o en tu blog un texto argumentativo, es decir, un texto que pretende convencer al lector de un punto de vista determinado mediante razones o argumentos.

Deberá ser un artículo de unas 300 palabras que muestre tu opinión ante esta moda, los usos que consideras adecuados y los límites que, a tu parecer, no se deben traspasar.

Puedes mezclar la exposición con la argumentación, o incluir otras tipologías, como la narración (por ejemplo, contando una anécdota, la descripción, etc)... 


Si quieres, puedes usar esta plantilla.

TRUCO: El truco para "estirar" un artículo de opinión es ampliar nuestra opinión con la de otras personas, aunque sea diferente a la nuestra. Nos permitirá hacer un texto más largo, más completo y mejor y a veces nuestra idea saldrá reforzada (por ejemplo, es otro truco BUENÍSIMO para ganar discusiones).
Resultado de imagen de las meninas


Autoretrato de Robert Cornelius
(Probablemente el primer selfie de la historia en sentido estricto)

C) HAZTE UN "SELFIE".
No vale cualquier fotografía, sino que debes introducir en tu selfie objetos, lugares, ropa, accesorios, gestos o actitudes que puedan ayudar a definirte como persona.

De modo que piensa en ello, busca esos objetos, prepara el lugar adecuado y dispara.



Sí, como a lo largo de todo el curso, LA CREATIVIDAD ESTÁ POR ENCIMA DE LAS REGLAS. 
Por tanto, si crees que a tu personalidad la define mejor NO aparecer en tu "selfie", tienes derecho a no aparecer, a aparecer con mascarilla, de espaldas, "en ausencia"...

Lo que se te va a evarluar de verdad es TU EXPRESIÓN ESCRITA. Por lo tanto, pasamos al siguiente apartado, EL "SELFIE" LITERARIO.

D) Cómo hacer un "SELFIE" O AUTORRETRATO LITERARIO:

Aquí tenemos varios ejemplos de Autorretratos de grandes escritores...

Te pueden servir de modelo o, mejor, de inspiración, pero lo importante es que seas creativo, original... y que tu texto sirva para que te conozcamos mejor y pasemos un buen rato, claro.






Como has podido ver, la ironía, autocrítica o autoflagelación a veces es un recurso efectivo... También en esta canción.

Por supuesto, puedes ampliarlo hablando de cómo eres y cuáles son tus gustos...


... o cuáles son las cosas que, precisamente, menos te gustan




FINALMENTE, PUEDES MEJORAR TU TRABAJO (Y, POR TANTO, TU NOTA) REALIZANDO

PLIEGOS DE CORDEL

(para ello, sigue las indicaciones de la página 27 de tu libro de texto)


RECUERDA QUE LA ORTOGRAFÍA ES IMPORTANTE (Y, ESPECIALMENTE, EN LENGUA Y LITERATURA).
POR ESO, ANTES DE ENTREGAR CUALQUIER ACTIVIDAD, TE RECOMENDAMOS QUE REVISES LAS NORMAS DE ORTOGRAFÍA Y PUNTUACIÓN EN ESTE ENLACE Y/O EN EL APARTADO DE LA PÁGINA 285-297 DE TU LIBRO DE TEXTO. 

 

MI FORMA DE HABLAR

“Si intentas encontrar mi acento murciano, no lo vas a encontrar. (...) Desde pequeñito, yo tuve la idea de que el acento murciano... pues no era lo mejor”, afirmaba el youtuber TheGrefg en un corte del vídeo ‘50 cosas sobre mí’, publicado hace cinco años y que rescató el usuario @nosoymafranpe esta semana en Twitter. Grefg reproducía a continuación una nota de voz que le había enviado un amigo (este sí, con acento murciano) para mofarse de su forma de hablar. Naturalmente, las críticas no tardaron en aparecer. Más de un millón de usuarios han visto el tuit y entre los mensajes que lo comparten, muchos destacan que no hay mayor vergüenza que renegar de tus raíces. No sé si el youtuber sentirá desprecio por sus orígenes, lo que sí tiene es glotofobia, es decir, discrimina a causa de la forma de hablar. 


“Viva la diversidad de acentos. Si tenéis un acento no lo tapéis, que es lo más bonito del mundo”, tuiteó @fitabaldominos citando el vídeo de TheGrefg. Otro usuario, @juanluisdaza82 contó una experiencia personal en la que le censuraron su habla: “A mí me pidieron ‘disimular un poco’ mi acento andaluz en un podcast. Llevad el vuestro con orgullo, seáis de donde seáis”. Eso mismo sufrió la escritora y periodista Sabina Urraca. Lo relató en el suplemento Ideas hace unos meses; “Me presenté al casting del grupo de teatro de la universidad. La casa de Bernarda Alba. El director me detuvo a la segunda frase. ‘¿A ti te parece que Angustias podría ser canaria?”. Desde entonces, como le ocurrió a Juan Luis Daza y a muchos otros, su deje canario se fue convirtiendo en el español neutro “de las noticias”, algo que, seamos sinceros, es totalmente artificial. 

Sea de forma autoimpuesta o natural, la manera de hablar se suaviza cuando uno cambia de residencia y se rodea de personas con diferentes acentos. Me ha pasado a mí: nací en Murcia y, aunque mi

acento no era tan marcado como el de algunos familiares y amigos, ahí estaba. Tras más de 10 años viviendo en Madrid y convivir con gallegos, asturianos, andaluces, riojanos, leoneses y castellanos, mi habla ha cambiado y ahora casi nadie sabe de dónde soy, mi murciano está oculto bajo capas de otros acentos. 


Entre las cosas que podemos (o deberíamos) reivindicar en España está la riqueza de lenguas y, por qué no, de hablas y acentos. No hay nada más bonito y enriquecedor que escuchar el acento manchego de la cantautora Rozalén; las comparecencias de la ministra María Jesús Montero; las crónicas con deje canario de Nicolás Castellano en la Cadena SER; notar el murciano del cómico Miguel Maldonado; ver los vídeos de la gallega @grtamara en TikTok y los del escritor y traductor extremeño Aníbal Martín, que reivindica en Twitter el patrimonio lingüístico extremeño. Y no solo los españoles. ¿Hay alguien que lea las columnas de Leila Guerriero con acento neutro? Guerriero escribe con su forma de hablar, escribe en español argentino. Ese patrimonio hay que valorarlo como merece. 

Este miércoles, Aníbal Martín, tuiteó un ejemplo de glotofobia que viven los que hablan un español que suena diferente: “Uno de los clichés lingüísticos sobre los extremeños (y andaluces) es que ‘nos comemos letras’, referido normalmente a la d intervocálica. Pero con la misma lógica podría afirmar que otras hablas ‘se comen’ la h aspirada de higu o mohu, la b de lombu o lambel, o la i de quiciás. Es una chorrada como una casa, pero la llevo oyendo toda la vida”. “Tú sabes por qué a mí se me entendió en todo el mundo, ¿no? Por el acento”, decía el deepfake de Lola Flores en un anuncio de cerveza de hace unos años. Defendámoslos. 

José Nicolás en Anatomía de Twitter, Fuente: El País

Contesta a las siguientes preguntas: 

-¿Qué es la glotofobia y cómo se relaciona con las variedades diatópicas del español? 


-Según el texto, ¿qué críticas recibió el youtuber TheGrefg por su acento? 


-¿Cuál es el mensaje que el autor del texto quiere transmitir sobre las variedades diatópicas del español? 


-¿Qué experiencia personal compartió el usuario @juanluisdaza82 relacionada con su acento andaluz? 


-¿Qué ejemplo de glotofobia menciona el escritor Aníbal Martín en su tuit sobre los extremeños y andaluces? 


-¿Por qué es importante valorar y celebrar la diversidad de acentos y hablas en España y en otros lugares? 


-Menciona dos ejemplos de personalidades mencionadas en el texto que defienden su forma de hablar y promueven la diversidad lingüística. - ¿Cuál es la crítica que se hace en el texto sobre la expectativa de hablar en un español "neutro"? 


-¿Cómo puede cambiar la forma de hablar de una persona cuando se muda y se rodea de personas con diferentes acentos? 


-¿Cuál es la conclusión del texto y qué se insta a hacer en relación con las variedades diatópicas del español? 


-¿Qué lenguas oficiales hay en España? ¿Cuáles son los principales dialectos?



-Estes es un examen trampa. Se trata de que aprendas a organizarte. Realiza solo un esquema de la pregunta anterior.



-¿Alguna vez te has sentido discriminado por tu acento? 




LENGUAJE Y DISCRIMINACIÓN RACIAL


El lenguaje cotidiano refleja, como la vida misma, los valores culturales y morales de nuestra sociedad. Pero también los transmite y refuerza, de ahí el enorme poder de la palabra. Los prejuicios contra cualquier minoría o grupo social que se siente desfavorecido, perseguido o proscrito en algún momento de la historia, por razón de su sexo, etnia, o cualquier otro factor, enseguida afloran en el lenguaje cargando de connotaciones negativas los términos empleados para designarlos. Y como reacción, para contrarrestar o mitigar sus efectos y ocultar una realidad que se percibe como ingrata e indeseable, los hablantes a veces rehúyen o edulcoran la expresión por medio de eufemismos o bellas palabras.

De lo que antecede es un buen botón de muestra la serie de apelativos empleados para referirse a los homosexuales. Tanto el término invertido (sexual) (calco del inglés sexual inverted), puesto en circulación a fines del pasado siglo en los medios científicos, como el tradicional y popular marica (en inglés queer, pansy, etc.), así como otros sinónimos del mismo jaez, resultaban claramente despectivos. En tales circunstancias, el término homosexual con el tiempo se convirtió en el más adecuado para el lenguaje científico y general, por la asepsia y neutralidad de sus connotaciones y su carácter altamente descriptivo, a lo que se uniría la fuerza de la analogía de otras expresiones igualmente inequívocas como heterosexual, bisexual, etc. Pero ni siquiera el término homosexual dejó contento a los propios homosexuales hasta que descubrieron la palabra gay, que en inglés significa `alegre' y es portadora de connotaciones más positivas y agradables, tanto en inglés como en español.

El ejemplo es bien ilustrativo y puede ayudar a comprender el sentido de las connotaciones y los vaivenes a que se han visto sometidas las designaciones referentes a los negros, otro de los grupos que injustamente llevan la impronta del estigma social. Y esto se hace patente sobre todo en América, tanto la hispana como la inglesa, donde el contraste de la población negra es más visible y los prejuicios resultan, por tanto, más evidentes.

Curiosamente, en uno y otro idioma se emplea la voz negro, y en ambos tiene una connotación negativa que enlaza con una larga tradición cultural. El símil “trabaja como un negro” (lo mismo que su equivalente “como un esclavo”) es un fiel testimonio de la servidumbre y sumisión de los negros llevados al continente americano.

Debido a esta fuerte asociación, en español el término negro se ha metaforizado pasando a designar al escritor anónimo que realiza un trabajo, muchas veces ingrato, para una persona destacada en el campo del saber (escritor, investigador, etc.) sin que se le reconozca su autoría. Cuando esta persona es muy prolífica a veces se piensa, no sin cierta malevolencia o envidia, que “tiene un negro” detrás. También se aplica a quien escribe las memorias de algún personaje que, bien por su incompetencia o múltiples quehaceres, opta por esta fórmula. Los ingleses, haciendo uso de una mayor delicadeza, lo llaman ghost-writer, esto es, un “escritor fantasma”.

Pero no es sólo trabajo duro lo que podemos leer en las metáforas que tienen por base el color. Algunas contienen referencias más denigrantes. Al negro se le ve como una persona carente de orden y anárquica, pronta a saltarse las reglas que rigen nuestra sociedad. La imagen queda bien plasmada en el modismo español “una merienda de negros”, empleado en sentido figurado como sinónimo de confusión y desorden, y que tampoco encontramos en inglés (free-for-all y bedlam son algunas de las traducciones utilizadas).

Estos comentarios pueden resultar halagadores para el público anglosajón, pero no por ello queda exento de culpa. De hecho, en inglés, la voz negro tiene un matiz más despectivo que en español desde su mismo nacimiento. Su aparición en la lengua se remonta al siglo XVI (concretamente al año 1555, según el Shorter Oxford English Dictionary), y su origen español y portugués apunta claramente a unas referencias históricas y culturales que muchos tratan de olvidar. Es la historia de la esclavitud negra con largas jornadas de trabajo, trabajos forzados, latigazos y otras vejaciones a manos del todopoderoso amo blanco. Con estos antecedentes se comprende que en el siglo XIX, coincidiendo con unos aires más democráticos y liberadores, se propiciara el uso y posterior difusión de black, que es el término usual para referirse a negro de un modo general, pero que hasta entonces no se había aplicado en el sentido de raza. Con el tiempo esta voz serviría para arrinconar y teñir de una fuerte carga negativa a negro, así como a nigger, creado sobre un modelo inglés pero mucho más peyorativo.

Como sucediera con homosexual en inglés, black tiene una connotación más neutra, desprovista de reminiscencias coloniales, pero que no todos encuentran agradable. La misma lengua ampara este particular sentido, pues las connotaciones de que son portadores el blanco y el negro en el habla diaria son bien diferentes. En el entorno cultural que conocemos la blancura es sinónimo de muchos atributos de carácter positivo: puro, honesto, bello; por el contrario, lo negro es impuro, atemorizante, malévolo, oscuro, difícil. Lo blanco es salvífico, tal es la cualidad del alma; lo negro es generador de mala suerte.

En inglés, Ossie Davis (1969: 74) ha comparado los sinónimos de white `blanco' y black `negro' (y los sustantivos abstractos whiteness `blancura' y blackness `negrura, obscuridad') que aparecen en el conocido diccionario de sinónimos de Roget (Thesaurus of the English Language), llegando a los siguientes resultados: whiteness tiene 134 sinónimos, de los cuales 44 tienen una connotación favorable y sólo 10 tienen un matiz ligeramente negativo; y blackness tiene 120 sinónimos, de los cuales 60 son claramente desfavorables, y ninguno de ellos es ni siquiera ligeramente positivo.

En la lengua española existen montones de expresiones idiomáticas que reproducen también esta visión maniquea. Hay una “suerte negra” (“tener la negra”, “un día negro”, etc.) que con actitud supersticiosa algunos tratan de inculpar a los gatos de ese color; hay una “mano negra” que corroe muchas instituciones, una mano invisible pero bien fuerte, extendida por personas y grupos con “negras intenciones”; un “mercado negro” y un “dinero negro”, así llamados por su ilegalidad; y un “garbanzo negro”, una “oveja negra”, un “pozo negro” ... Todo en negativo. En ninguna de estas expresiones el blanco está presente, y cuando lo está, el contraste es bien significativo: existe una “magia negra” pero, al contrario que la blanca, implica a poderes maléficos e infernales. No es casual tampoco que en el juego del ajedrez las piezas blancas sean las primeras en moverse.

Heredado de una tradición cultural, este esquema tiene una firme raigambre, y por tanto no puede cambiar de la noche a la mañana, lo que sirve muy bien a los propósitos racistas. Ahora bien, aunque parezca paradójico, los prejuicios raciales de supremacía de los blancos se hacen más patentes en el rosario de términos existentes en el idioma para referirse al concepto de negritud. Cuando lo negro se refiere a la raza, en abstracto, no parece dudarse en adjetivarse de tal modo, y con toda normalidad decimos “la raza negra”, o black people en inglés. El problema surge cuando la referencia es al individuo, al objeto concreto de nuestra xenofobia, en cuyo caso se acude a procedimientos más o menos indirectos.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Informes, pizzas y comprensión lectora...



 CHAVAL, DEJA DE ESTUDIAR Y HAZTE RICO ANTES DE LOS 18 CON EL MÉTODO MORLA.                                   Las causas del histórico descalabro en las calificaciones del informe PISA son muchas y muy variadas. La pérdida paulatina de la comprensión lectora general, la fragmentación de la atención que propician las omnipotentes pantallas, la delegación (aunque este fenómeno es más reciente) de capacidades cognitivas a la inteligencia artificial, la presencia indisimulada de móviles en las aulas. Un editorial de este periódico apuntaba incluso a un fenómeno poco señalado por otros medios: el elevado “número de niños inmigrantes que no dominan la lengua y que llegan con carencias educativas que hay que revertir”.  Seguro que todas esas causas son ciertas y tienen su parte de culpa, pero hay otra pieza del puzle a la que poca gente está apuntando: la sistemática estafa aspiracional con la que los jóvenes son constantemente bombardeados por el algoritmo. Ya saben: ir a la escuela es una pérdida de tiempo. La universidad es para los pringaos. Puedes hacerte rico antes de los 18 si sabes cómo. Deja de perder el tiempo y hazte influencer o trader. Olvida la universidad e invierte desde ya en el S&P 500.     Solo hace falta asomarse un nanosegundo al metaverso, que diría aquella, para ver el percal. En el titular escribo método Morla para no señalar a nadie concreto, pero todos conocemos sus mañas: gurús del fitness que sugieren que el culto al cuerpo es el único camino, influencers que salen con alguna torre de Dubái al fondo diciendo que lo importante es saber en qué criptomonedas invertir, jóvenes que no llegan a los 20 fardando de que fundaron su primera empresa de dropshipping a los 16. Por no hablar de otro elefante en la habitación, que es cómo la paulatina sexualización social ha hecho que Onlyfans se perciba en muchos foros como un elemento liberador para las mujeres. Todos ellos son supuestamente ricos y todos, sin supuestamente, son maestros en proyectar su vida en redes para hacerla suculenta y deseable. Y en convencerte de que el éxito, sea como sea, está lejos de la escuela.Bien. Baste decir que, en el mejor de los casos, todos estos personajes son la materialización de sectas personalistas y, en el peor, estafas piramidales o timos de toda la vida de Dios. Con una peculiaridad: si un día te roban 3.000 euros será una faena, pero oye, se puede salir adelante. Pero si te roban la comprensión lectora, la rapidez mental, la memoria y los conocimientos mínimos, si renuncias, en fin, a las únicas armas de emancipación y empoderamiento verdaderamente útiles que vas a tener en la vida, difícilmente podrás hacer otra cosa que no sea ser un tronco que va flotando adonde le lleve el mar.Los jóvenes están enfermos de desazón y miedo al futuro. Y alguien que tenga quince años se indignará profundamente cada vez que un señor salga por la tele a decir que si los jóvenes no se pueden comprar una casa es porque todos los días se gastan tres euros en un Monster y una bolsa de Doritos en vez de ahorrar. Seguramente decir eso sea tan memo como decir que lo mejor que puedes hacer es dejar los estudios y dedicarte al póker o a las criptomonedas, pero vamos a pararnos por un momento, a proyectarnos sesenta años en el futuro, y pensar cuál de los dos consejos, objetivamente, es mejor para un adolescente.   PISA mide conocimientos y capacidades, pero no podemos ignorar que hay un ecosistema cultural que está cambiando la percepción de para qué sirven esos conocimientos y esas capacidades. Un adolescente que crece escuchando que estudiar es perder el tiempo, que leer es de pringados y que el éxito consiste en encontrar el truco que le permita ganar mucho dinero sin saber demasiado no necesita que nadie le prohíba estudiar; ya se convence él mismo de que no merece demasiado la pena. La realidad es muy distinta. Chaval, ten cuidado y escucha esto: hay demasiada gente ganando dinero convenciéndote de que saber menos es una forma de libertad. 

JORGE MORLA. 11-9-26. EL PAÍS.








Día de la Prevención Contra el Suicidio

 



lunes, 31 de agosto de 2026

CARTAS DESDE MI CELDA (Gustavo Adolfo Bécquer)


 Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida (Sevilla, 17 de febrero de 1836-Madrid, 22 de diciembre de 1870), más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español del posromanticismo y está considerado el padre de la poesía moderna en castellano por su apuesta, a contracorriente, de buscar un tono íntimo, sencillo, como de confidencia (y alejado, por tanto, de los excesos y la grandilocuencia característicos del Barroco y del Romanticismo).

Bécquer escribió las Cartas desde mi celda (en muchas ediciones conocidas simplemente como DESDE MI CELDA) en 1864, es decir, cuando nuestro protagonista tenía unos 27 o 28 años. Lo hizo durante un reposo en el Monasterio de Veruela, a los pies del monte Moncayo. El joven poeta y periodista sevillano, ya afincado en Madrid, sufría problemas de salud (tuberculosis) y buscó allí un sitio donde intentar mejorar su maltrecha salud.

Sus crónicas tomaron forma epistolar y fueron enviadas al periódico madrileño El Contemporáneo, donde se publicaron individualmente entre mayo y octubre de 1864. Cada carta va fechada (desde la primera, del 3 de mayo, hasta la novena, del 6 de octubre) y dirigida en un tono informal a unos “Queridos amigos” –saludo con el que se inician todas salvo la última, dedicada a una “apreciable amiga”–, lo que reforzaba la cercanía con el lector. Ocho de las cartas fueron escritas en Veruela y la última ya en Madrid, tras concluir su temporada de aislamiento. Las nueve misivas se recopilaron póstumamente en 1871

En este caso, el estilo de (Cartas) Desde mi celda se caracteriza, principalmente, por un difícil un logrado equilibrio entre lirismo romántico y realismo costumbrista. Además de, por supuesto, su estilo sencillo y su tono confidencial, constante en su obra tanto lírica como en prosa.

Pueden leer un análisis más detallado de la obra en ESTE ENLACE que, sin duda, merece la pena:

En la crítica contemporánea, Cartas desde mi celda goza de gran prestigio y suele considerarse una pieza singular dentro del siglo XIX español. La investigadora Mª Paz Díez Taboada la ha calificado incluso como “una obra maestra del periodismo del siglo XIX español”, subrayando la calidad literaria con que Bécquer elevó el artículo costumbrista a categoría de arte. En efecto, hoy reconocemos en estas cartas una prosa innovadora para su tiempo: Bécquer supo aunar la herencia romántica con un estilo depurado que prefigura la modernidad. Algunos críticos han señalado que en la voz de Bécquer se percibe “el vigor moderno de su narración costumbrista, heredado de Larra y tan propio de la actualidad, en la que abunda la descripción y la sátira”.


En RTVE también tienen disponible este vídeo.


Finalmente, como es habitual, dejo algunos de los fragmentos más destacados de la obra, con la esperanza de que os sintáis tan identificados como me ha pasado a mí en esta relectura. Y es que ese es el poder de los clásicos: sentir cómo, vengan de dónde vengan, interpelan directamente a nuestro presente:






Para despabilarme un poco resolví dirigirle la palabra a la joven; pero por una parte temía cometer una indiscreción, mientras por otra, y no era esto lo menos para permanecer callado, no sabía cómo empezar. Entonces volví los ojos, que hasta entonces había tenido clavados en ella con alguna insistencia, y me entretuve en ver pasar a través de los cristales y sobre una faja de terreno oscuro y monótono, ya las blancas nubes de humo y de chispas que se quedaban al paso de la locomotora rozando la tierra y como suspendidas e inmóviles, ya los palos del telégrafo que parecían perseguirse y querer alcanzarse unos a otros lanzados a una carrera fantástica. No obstante, la aproximación de aquella mujer hermosa que yo sentía aun sin mirarla, el roce de su falda de seda que tocaba a mis pies y crujía a cada uno de sus movimientos, el sopor vertiginoso del incesante ruido, la languidez del cansancio, la misteriosa embriaguez de las altas horas de la noche, que pesan de una manera tan particular sobre el espíritu, comenzaron a influir en mi imaginación, ya sobreexitada extrañamente. Estaba despierto, pero mis ideas iban poco a poco tomando esa forma extravagante de los ensueños de la mañana, historias sin principio ni fin, cuyos eslabones de oro se quiebran con un rayo de enojosa claridad y vuelven a soldarse apenas se corren las cortinas del lecho. La vista se me fatigaba de ver pasar, eterna, monótona y oscura como un mar de asfalto, la línea del horizonte, que ya se alzaba, ya se deprimía, imitando el movimiento de las olas. (...)

he oído decir a muchos, y aun la experiencia me ha enseñado un poco, que hay horas peligrosas, horas lentas y cargadas de extraños pensamientos y de una voluptuosa pesadez contra la que es imposible defenderse; en esas horas, como cuando nos turban la cabeza los vapores del vino, los sonidos se debilitan y parece que se oyen muy distantes, los objetos se ven como velados por una gasa azul y el deseo presta audacia al espíritu, que recobra para sí todas las fuerzas que pierde la materia. Las horas de la madrugada, esas horas que deben tener más minutos que las demás, esas horas en que entre el caos de la noche comienza a forjarse el día siguiente, en que el sueño se despide con su última visión y la luz se anuncia con ráfagas de claridad incierta, son sin duda alguna las que en más alto grado reúnen semejantes condiciones. Yo no sé el tiempo que transcurrió mientras a la vez dormía y velaba, ni tampoco me sería fácil apuntar algunas de las fantásticas ideas que cruzaron por mi imaginación, porque ahora sólo recuerdo cosas desasidas y sin sentido, como esas notas sueltas de una música lejana que trae el viento a intervalos en ráfagas sonoras. (...)

Queridos amigos: Si me vieran ustedes en algunas ocasiones con la pluma en la mano y el papel delante, buscando un asunto cualquiera para emborronar catorce o quince cuartillas, tendrían lástima de mí. Gracias a Dios que no tengo la perniciosa cuanto fea costumbre de morderme las uñas en caso de esterilidad, pues hasta el punto me encuentro apurado e irresoluto en estos trances, que ya sería cosa de haberme comido la primera falange de los dedos. Y no es precisamente porque se hayan agotado de tal modo mis ideas que, registrando en el fondo de la imaginación, en donde andan enmarañadas e indecisas, no pudiese topar con alguna y traerla, a ser preciso, por la oreja, como dómine de lugar a muchacho travieso. Pero nos basta tener una idea; es necesario despojarla de su extraña manera de ser, vestirla un poco al uso para que esté presentable, aderezarla y condimentarla, en fin, a propósito para el paladar de los lectores de un periódico, político por añadidura. Y aquí está lo espinoso del caso, aquí la gran dificultad. Entre los pensamientos que antes ocupaban mi imaginación y los que aquí han engendrado la soledad y el retiro, se ha trabado una lucha titánica, hasta que, por último, vencidos los primeros por el número y la intensidad de sus contrarios, han ido a refugiarse no sé dónde, porque yo los llamo y no me contestan, los busco y no aparecen. Ahora bien: lo que se siente y se piensa aquí en armonía con la profunda calma y el melancólico recogimiento de estos lugares, ¿podrá encontrar un eco en los que viven en ese torbellino de encontrados intereses, de pasiones sobreexcitadas, de luchas continuas, que se llama la corte? (...)

Ya todo pasó. Las luchas ardientes, las miserias humanas, las pasiones, las contrariedades, los deseos: todo se ha ahogado en aquella música divina. Mi alma está ya tan serena como el agua inmóvil y profunda. La fe en algo más grande, en un destino futuro y desconocido, más allá de esta vida; la fe de eternidad, en fin, aspiración absorbente, única e inmensa, mata esa fe al pormenor que pudiéramos llamar personal, la fe en el mañana, especie de aguijón que espolea los espíritus irresolutos y que tanto se necesita para luchar y vivir y alcanzar cualquier cosa en la tierra. (...)

Cuando me asaltan estas ideas, en vano hago esfuerzos por templarme como ustedes y entrar a compás en la danza. No oigo la música, que os lleva a todos envueltos como en un torbellino; no veo en esa agitación continua, en ese ir y venir, más que lo que ve el que mira un baile desde lejos: una pantomima muda e inexplicable, grotesca unas veces, terrible otras. Ustedes, sin embargo, quieren que escriba alguna cosa, que lleve mi parte en la sinfonía general, aun a riesgo de salir desafinando. Sea, y sirva esto de introducción y preludio: quiere decir que si alguno de mis lectores ha sentido otra vez algo de lo que yo siento ahora, mis palabras le llevarán al recuerdo de más tranquilos días, como el perfume de un paraíso distante, y los que no, tendrán en cuenta mi especial posición para tolerar que de cuando en cuando rompa con una nota desacorde la armonía de un periódico político. (...)

allá en el fondo del cerebro tiene lugar la misteriosa concepción de los pensamientos que han de surgir algún día evocados por la memoria, nada se piensa, nada se razona, los sentidos todos parecen ocupados en recibir y guardar la impresión que analizarán más tarde. Sintiendo aún las vibraciones de esta primera sacudida del alma, que la sumerge en un agradable sopor, estuve, pues, un largo espacio de tiempo, hasta que gradualmente comenzaron a extinguirse, y poco a poco fueron levantándose las ideas relativas. Estas ideas que han cruzado otras veces por la imaginación y duermen olvidadas en alguno de sus rincones son siempre las primeras en acudir cuando se toca su resorte misterioso. No sé si a todos les habrá pasado igualmente; pero a mí me ha sucedido con bastante frecuencia preocuparme en ciertos momentos con la idea de la muerte y pensar largo rato y concebir deseos de formular votos acerca de la destinación futura, no sólo de mi espíritu, sino de mis despojos mortales. En cuanto al alma, dicho se está que siempre he deseado se encaminase al cielo. Con el destino que darían a mi cuerpo es con lo que más he batallado y acerca de lo cual he echado más a menudo a volar la fantasía. En aquel punto en que las aquellas viejas locuras de mi imaginación salieron en tropel de los desvanes de la cabeza donde tengo arrinconados, como trastos inútiles, los pensamientos extraños, las ambiciones absurdas y las historias imposibles de la adolescencia, ilusiones rosadas que, como los trajes antiguos, se han ajado ya y se han puesto de color de ala de mosca con los años, fue cuando pude apreciar, sonriendo, al compararlas entre sí, la candidez de mis aspiraciones juveniles. (...)

Todavía queda algo que arde allá en lo más profundo, pero rara vez sale a la superficie. Las palabras amor, gloria, poesía, no me suenan al oído como me sonaban antes. ¡Vivir!... Seguramente que deseo vivir, porque, la vida, tomándola tal como es, sin exageraciones ni engaños, no es tan mala como dicen algunos; pero vivir oscuro y dichoso en cuanto es posible, sin deseos, sin inquietudes sin ambiciones con esa facilidad de la planta que tiene a la mañana su gota de rocío y su rayo de sol; después, un poco de tierra echada con respeto y que no apisonen y pateen los que sepultan por oficio; un poco de tierra blanda y floja que no ahogue ni oprima; cuatro ortigas, un cardo silvestre y alguna hierba que me cubra con su mano de raíces, por ultimo, un tapial que sirva para que no aren en aquel sitio ni revuelvan los huesos. He aquí, hoy por hoy, todo lo que ambiciono: ser un comparsa en la inmensa comedia de la Humanidad y concluido mi papel de hacer bulto, meterme entre bastidores sin que me silben ni me aplaudan, sin que nadie se aperciba siquiera de mi salida. (...)

Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre. Si no, ¿quién subiría la áspera cumbre de la vida con el pesado fardo de la miseria al hombro? (...)

¡perdonadme, tened compasión de mí!», aullaba la bruja; y uno de los mozos, que con la una mano la había asido de las greñas, mientras tenía en la otra la navaja que procuraba abrir con los dientes, le contestaba rugiendo de cólera: «¡Ah, bruja de Lucifer, ya es tarde para lamentaciones, ya te conocemos todos!» «¡Tú hiciste un mal a mi mulo, que desde entonces no quiso probar bocado y murió de hambre dejándome en la miseria!», decía uno. «¡Tú has hecho mal de ojo a mi hijo y lo sacas de la cuna y lo azotas por las noches!», añadía el otro; y cada cual exclamaba por su lado: «¡Tú has echado una suerte a mi hermana!» «¡Tú has ligado a mi novia!» «¡Tú has emponzoñado la yerba!» «¡Tú has embrujado al pueblo entero!» Yo permanecía inmóvil en el mismo punto en que me había sorprendido aquel clamoreo infernal y no acertaba a mover pie ni mano, pendiente del resultado de aquella lucha. La voz de la tía Casca, aguda y estridente, dominaba el tumulto de todas las otras voces que se reunían para acusarla, dándole en rostro con sus delitos, y siempre gimiendo, siempre sollozando, seguía poniendo a Dios y a los santos patronos del lugar por testigos de su inocencia. Por último, viendo perdida toda esperanza, pidió como última merced que la dejasen un instante implorar del Cielo, antes de morir; el perdón de sus culpas, y, de rodillas al borde de la cortadura como estaba, la vieja inclinó la cabeza, juntó las manos y comenzó a murmurar entre dientes qué sé yo qué imprecaciones ininteligibles; palabras que yo no podía oír por la distancia que me separaba de ella, pero que ni los mismos que estaban a su lado lograron entender. Unos aseguran que hablaba en latín, otros que en una lengua salvaje y desconocida, no faltando quien pudo comprender que en efecto rezaba, aunque diciendo las oraciones al revés, como es costumbre de estas malas mujeres. (...)

Ahora que estoy en mi celda, tranquilo, escribiendo para ustedes la relación de estas impresiones extrañas, no puedo menos de maravillarme y dolerme de que las viejas supersticiones tengan todavía tan hondas raíces entre las gentes de las aldeas que den lugar a sucesos semejantes; pero, ¿por qué no he de confesarlo?, sonándome aún las últimas palabras de aquella temerosa relación, teniendo junto a mí a aquel hombre que tan de buena fe imploraba la protección divina para llevar a cabo crímenes espantosos, viendo a mis pies el abismo negro y profundo en donde se revolvía el agua entre las tinieblas, imitando gemidos y lamentos, y en lontananza el castillo tradicional coronado de almenas oscuras que parecían fantasmas asomados a los muros, sentí una impresión angustiosa, mis cabellos se erizaron involuntariamente y la razón, dominada por la fantasía a la que todo ayudaba, el sitio, la hora y el silencio de la noche, vaciló un punto y casi creí que las absurdas consejas de las brujerías y los maleficios pudieran ser posibles. POSDATA. Al terminar esta carta y cuando ya me disponía a escribir el sobre, la muchacha que me sirve y que ha concluido en este instante de arreglar los trebejos de la cocina y de apagar la lumbre, armada de un enorme candil de hierro, se ha colocado junto a mi mesa a esperar, como tiene de costumbre siempre que me ve escribir de noche, que le entregue la carta que ella a su vez dará mañana al correo, el cual baja de Añón a Tarazona al romper el día. Sabiendo que es de un lugar inmediato a Trasmoz y que en este último pueblo tiene gran parte de su familia, se me ha ocurrido preguntarle si conoció a la tía Casca y si sabe alguna particularidad de sus hechizos, famosos en todo el Somontano. No pueden ustedes figurarse la cara que ha puesto al oír el nombre de la bruja, ni la expresión de medrosa inquietud con que ha vuelto la vista a su alrededor (...).


Queridos amigos: Prometí a ustedes en mi última carta referirles, tal como me la contaron, la maravillosa historia de las brujas de Trasmoz. Tomo, pues, la pluma para cumplir lo prometido, y va de cuento. Desde tiempo inmemorial es artículo de fe entre las gentes del Somontano que Trasmoz es la corte y punto de cita de las brujas más importantes de la comarca. Su castillo, como los tradicionales campos de Barahona y el valle famoso de Zagarramundi, pertenece a la categoría de conventículo de primer orden y lugar clásico para las grandes fiestas nocturnas de las amazonas de escobón, los sapos con collareta y toda la abigarrada servidumbre del macho cabrío, su ídolo y jefe. Acerca de la fundación de este castillo, cuyas colosales ruinas, cuyas torres oscuras y dentelladas, patios sombríos y profundos fosos parecen, en efecto, digna escena de tan diabólicos personajes, se refiere una tradición muy antigua. Parece ser que en tiempo de los moros, época que para nuestros campesinos corresponde a las edades mitológicas y fabulosas de la historia, pasó el rey por las cercanías del sitio en que ahora se halla Trasmoz y viendo con maravilla un punto como aquél donde, gracias a la altura, las rápidas pendientes y los cortes a plomo de la roca, podía el hombre, ayudado de la naturaleza, hacer un lugar fuerte e inexpugnable, de grande utilidad por encontrarse próximo a la raya fronteriza, exclamó volviéndose a los que iban en su seguimiento y tendiendo la mano en dirección a la cumbre: 
-De buena gana tendría allí un castillo.