viernes, 10 de abril de 2026

Noelia Castillo (ya no) vive; la lucha sigue

 

NOELIA CASTILLO ERA MAYOR DE EDAD

Noelia Castillo era una persona mayor de edad con plena capacidad para decidir sobre su vida y su muerte. Así consta en cinco (¡cinco!) dictámenes de sendos tribunales y en los informes neurológicos, psiquiátricos y psicológicos incluidos en el expediente de la comisión que evaluó su caso y le concedió el derecho a la eutanasia en abril de 2024. Pero una parte de la sociedad española, en la que se incluía a su padre, no le reconoció esa mayoría de edad. Noelia Castillo fue tratada como una niña cuya conducta puede ser reeducada, una niña que solo necesitaba cariño y atención.
Incluso en su última aparición televisiva, dos días antes de su muerte, se la consideró víctima de la manipulación morbosa. Se cuestionó su libertad para aparecer donde le diera la gana y decir lo que le apeteciese, como si una mujer adulta no pudiese discernir el alcance de sus palabras ni tuviera soberanía sobre su voz y su imagen. La forma en la que se la ha nombrado estos días es otro síntoma de infantilización: es Noelia a secas, como se llama a los niños, sin apellido, sin la distancia debida.
Yo no puedo afirmar categóricamente, como hacen tantos, que la sociedad falló a Noelia Castillo. Sí puedo asegurar que el Estado le falló dolorosamente en estos dos años. La ley de eutanasia, concebida para mitigar el sufrimiento, lo exacerbó con una letra pequeña demasiado permeable al intrusismo. Hay que rehacerla para evitar que la decisión libre y consciente de una ciudadana adulta vuelva a verse cuestionada y boicoteada por personas ajenas a quienes no debería reconocérseles el menor derecho de injerencia. Ya que la sociedad española se ha mostrado incapaz de aceptar la voluntad de una mujer adulta, que al menos la ley la proteja de las tretas de quienes pueden estar en su derecho de no comprender, pero tienen la obligación de acatar. Que garantice su derecho y no permita que sus dos últimos años sean una pesadilla de recursos y sentencias.
Siento una vergüenza atroz por las declaraciones políticas, por las sobreactuaciones de ciertos pianistas que creen poder salvar a cualquier persona con tres frases baratas de autoayuda, por las vigilias y los rezos y por la moralina que aún atufa España entera. El mundo fue muy cruel cuando abandonó a Noelia Castillo a una vida de dolor, pero fue mucho peor cuando se compadeció de ella y quiso salvarla, anulándola y negándole su ser.
SERGIO DEL MOLINO. 29/03/2026. EL PAÍS

1.1 Indique el tema y las ideas principales del texto. (0,75 p.) [4-5 líneas]

1.2.Redacte un texto argumentativo (introducción, argumentos/contraargumentos y conclusión) partiendo de la tesis o de las ideas relevantes del texto. (2 p.) [20-25 líneas]

2. Indique y justifique las características de las tipologías textuales presentes en el texto y las funciones del lenguaje predominantes en él.
4.1. Identifique un campo semántico formado tres palabras (como mínimo) y su hiperónimo.  (0,5 p.) 
4.2. Identifique 3 elipsis y 3 anáforas, y explique qué tipo de cohesión establecen. (0,5 p.)


UN PROGRESO HACIA EL PRECIPICIO
Si Noelia Castillo hubiera muerto en octubre de 2022, cuando se arrojó desde un quinto, nadie habría conocido su nombre, habría sido la suicida número 4.228. Pero, aun sin rostro, como parte de una estadística, habríamos lamentado su muerte, nos habríamos preguntado qué falló, nos habría provocado escalofríos recordar que la primera causa de muerte juvenil sea el suicidio, habríamos debatido sobre la ineficacia del sistema público a la hora de tratar los problemas de salud mental, habríamos reflexionado sobre esta sociedad rota que empuja a los más vulnerables a la desesperación.
Pero Noelia no murió aquel día, como tampoco lo hizo en sus anteriores intentos autolíticos, sino que quedó parapléjica. Y el dolor físico se sumó al psicológico —había sido diagnosticada con trastorno límite de la personalidad (TLP), trastorno obsesivo compulsivo y depresión—. Dos años después de arrojarse al vacío pidió la eutanasia, que acabó ejecutándose este jueves. Y una parte de la opinión pública que habría llorado su suicidio si lo hubiera conseguido llevar a cabo en 2022, tras ser abusada sexualmente, lo celebró esta semana como una conquista. Como si lo que mediara entre una tragedia evitable y una muerte digna fuera poder remitirse al BOE o al veredicto funcionarial.
Los familiares y amigos de Noelia estaban de acuerdo en algo: el dolor físico que padecía no imposibilitaba su vida y lo que más le hacía sufrir era su condición psiquiátrica. Ninguno de ellos estaba conforme con su decisión y todos tenían la esperanza de verla mejorar con la terapia correcta. Pero los expertos no opinaron lo mismo, los últimos desde Estrasburgo, a cientos de kilómetros del hospital en el que Noelia pasó sus últimos años. Era, por cierto, un sociosanitario cuya planta baja, en la que vivía la joven, está dedicada al cuidado de ancianos.
Pero no es momento de denunciarlo. Parece que no es legítimo preguntarse si Noelia recibió la atención que necesitaba y merecía por parte del sistema público, que la tuteló desde su adolescencia. Que esta no es la semana para hablar de lo deficitaria que es la cobertura de la salud mental en España, que es un escándalo señalar la extracción social de Noelia (¿creen que este caso se habría producido si se apellidara Fitz-James?), que no es oportuno mencionar que quienes padecen TLP tienen un 70% de probabilidades de intentar suicidarse. Parece que es una locura mencionar que el debate sobre la eutanasia no se agota ni mucho menos en la cuestión legal, que es un delirio contemplar que la Administración pueda equivocarse o tener sesgos, que no es pertinente preguntarse por las puertas que abre este caso en relación a la concepción social del suicidio.
Parece que es improcedente recordar que la voluntad de morir de Noelia sí tuvo fisuras —en 2024 escribió una carta en la que pedía seis meses más para decidir sobre su muerte—, o que las primeras profesionales que la apoyaron, una médico y una psicóloga, renunciaron al caso después de esto. Parece que es una vergüenza empatizar con un padre que ha hecho lo que haríamos muchos en su caso, independientemente de nuestros errores: intentar agotar todas las opciones antes de ver cómo una hija se quita la vida.
Si vuestro progreso pasa por callar todo esto, por constreñir la realidad en una Ley Orgánica, por reducirlo todo a una pugna ideológica —hoy contra Abogados Cristianos, mañana contra quien toque—, por concebir la libertad como un fin en sí mismo, por permitirnos hablar de muerte digna mientras no somos capaces de garantizar vidas dignas, podéis quedároslo. Porque es un progreso hacia el precipicio.
ANA IRIS SIMÓN. 28/03/2026



¿QUÉ NECESIDAD HABÍA, SONSOLES?
Sonsoles Ónega lo llamó “ejercicio de confianza periodística”. Pero han pasado varias horas y yo aún no sé cómo llamarlo. Estoy llena de dudas, y se me escapan las palabras como se me escaparon los suspiros con el programa Y ahora Sonsoles.
La presentadora repitió varias veces que lo que íbamos a ver estaba “autorizadísimo” por Noelia Castillo Ramos. De hecho, contaron que fue la propia Noelia la que solicitó ver a un equipo del programa para dibujar sus últimas horas antes de que le practicaran la eutanasia que había solicitado. Ella ya había explicado una y mil veces los motivos que le llevaban a querer dejar de sufrir, igual que habíamos escuchado los intentos para que cambiara de opinión. Pero lo de ayer, insisto, fue otra cosa.
Me pregunto, tras reposar lo visto, si era necesario seguir hurgando en esa herida con una cámara encendida delante. Si era pertinente hacerle una autopsia a las razones y a los detalles. Asistir a las tensiones y a las dudas entre madre e hija, la despedida de la abuela Carmen y los besos sonoros, la comida favorita de su nieta. La historia de una de tantas familias desestructuradas y rotas, precarias. Si le llamamos morbo o simplemente contexto. El repaso a las fotos de la infancia en el sofá de la casa de “la yaya”, lo que llevará puesto Noelia el día en que esté junto a su médico. Por supuesto, la música de piano de fondo, los gestos afectados y sobreactuados del plató. Las palabras huecas, que fagocitan cualquier atisbo de cordura, que también la hubo.
“Es duro, ¿eh?”, insistía Ónega antes de dar paso a los colaboradores, dar paso a publicidad para después volver con Roberto Brasero para hablar de la borrasca Therese, luego otra autopsia en directo, la de Francisca Cadenas. Hay días en los que es todo tristeza, es invierno total, que decía Rosa Benito.
Pero ese hueso aún podía dar más caldo, quedaba la conexión en directo con Yolanda Ramos, madre de Noelia, que prefiere que la llamen Loli. Una mujer que era más bien un polvorín de vulnerabilidad, a escasas horas de que su hija fallezca. Lo que contó no aporta más que una dosis extra de dolor a su relato, la locuacidad de una madre que asiste a lo que no debería pasar nunca, sobrevivirle a un hijo. Otra cámara la enfoca esta vez hasta exprimir bien el limón. Se hace largo, muy largo. “Ni un minuto más le robamos a esta madre”, dice la presentadora.
“No sabemos a lo que estamos asistiendo”, dijo Begoña Villacís nada más serle concedido el turno de palabra. Cinco párrafos después, yo tampoco.
ÁNGELES CABALLERO. 26/03/2026. EL PAÍS

LOS BULOS CONTRA NOELIA Y LA EUTANASIA
La aparición de Noelia Castillo en televisión pocas horas antes de recibir la eutanasia ha desatado una oleada en redes sociales para expresar la oposición a la muerte de la joven parapléjica de Barcelona. “No lo hagas”, “Dios te ama”, “reza por Noelia”, repiten quienes rechazan la decisión tomada por la catalana y avalada por la Administración y por los tribunales. Muchos de esos mensajes, acompañados de fragmentos de la extensa entrevista que ha concedido al programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, plantean solo el deseo de que siga viviendo. Pero otros, lanzados desde grupos y cuentas ultras, se fundamentan en interpretaciones erróneas de las palabras de Noelia y, también, en bulos. Algunas de esas falsedades pueden ser desmentidas si se analiza el expediente sanitario y administrativo del caso Noelia, al que ha accedido EL PAÍS.

Violada por extranjeros en un centro
Uno de los mensajes más difundidos en X señala, con diferentes variantes, que cuando Noelia fue apartada temporalmente de sus padres y puesta a disposición de los servicios sociales de la Generalitat, fue violada “en manada” por un grupo de “menas” (acrónimo de menores extranjeros no acompañados) o de “inmigrantes ilegales”, que serían en todo caso los culpables de todo lo que le pasó después: el intento de suicidio que la dejó parapléjica y su idea de recibir la eutanasia. De ello se ha hecho eco, entre otros, el líder de Vox, Santiago Abascal: 
“Estoy muy afectado por esta noticia. El Estado le quita a una hija a sus padres. Los menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror”.

No hay evidencias de que ese episodio ocurriera y fuera la causa de su intento de suicidio. En la entrevista, Noelia no sitúa ninguna agresión sexual en ese contexto. La joven relata tres episodios. El primero ocurrió, cuenta, con un chico que fue su pareja durante cuatro años y que una noche abusó de ella, después de que ella se hubiera tomado unas pastillas para dormir. El segundo, en una discoteca, cuando “dos chicos intentaron abusar sexualmente” de ella, relata. Y el tercero, también en una discoteca, cuando explica que le agredieron “tres chicos a la vez”; añade que eso ocurrió “tres o cuatro días antes” de tirarse por el balcón, en un quinto piso: el 4 de octubre de 2022, cuando tenía 21 años. Ese intento de suicidio fue el que le provocó una “paraplejia completa”.
Fuentes de la Dirección General de Prevención y Protección de la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA) de la Generalitat han confirmado esta tarde que “no existe ningún incidente de agresión sexual registrado” en los dos centros residenciales donde Noelia permaneció entre julio de 2015 y febrero de 2019, cuando salió del sistema, ya mayor de edad, “de manera voluntaria”.

“Primera eutanasia por depresión”
Otra idea ampliamente difundida en redes es que España aplicará la primera eutanasia de su historia a una persona “por depresión”. Cuentas como la de la exdiputada de Vox Macarena Olona lo han difundido: “En 24 horas, Noelia será la primera persona en recibir la eutanasia por depresión en España”. La realidad es bastante más compleja. Según los informes de psiquiatría de su historia clínica, Noelia presenta “síntomas depresivos de forma crónica”, así como un “trastorno de adaptación con síntomas de ansiedad y de depresión”. Los informes descartan, sin embargo, que sufra un trastorno depresivo mayor que merme su capacidad de decidir. La propia Noelia cuenta en la entrevista que toda su vida se ha sentido “sola”, que antes de arrojarse por el balcón se había intentado suicidar, que había estado en psiquiátricos e incluso que tenía visiones sombrías sobre la vida (“no me gusta donde va el mundo”, dijo en la entrevista). Pero la “depresión”, en cualquier caso, no fue la razón por la que se le concedió la eutanasia.

Noelia solicitó la prestación de ayuda a morir tras los padecimientos que le provocó la paraplejia. El pleno de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) se la concedió por unanimidad el 18 de julio de 2024 al considerar que presentaba “una situación clínica no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante” con incidencia en su autonomía y en sus actividades diarias. Cumplía, por tanto, los requisitos que fija la ley y así lo han ratificado todas las sentencias judiciales que han avalado la legalidad de la eutanasia.

En su demanda para impedirlo (y que ha tenido varada la eutanasia un año y ocho meses), el padre de la joven alegó que su hija no está capacitada para decidir. Noelia, como admite en la entrevista, sufre transtorno obsesivo compulsivo (TOC) y transtorno límite de la personalidad. Pero, según el criterio clínico de los especialistas en psiquiatría que la han atendido, “puede entender la gravedad de la medida que solicita y, por tanto, actuar en cuenta propia”. Sus patologías “no condicionan su capacidad de tomar decisiones”, avalaron los psiquiatras, neuropsicólogos y psicólogos que la atendieron. Y así lo han ratificado también las distintas sentencias, desde la primera que dictó un juzgado contencioso de Barcelona: “La capacidad [de Noelia] para tomar la decisión ha quedado acreditada”.

Minimizar el dolor
Otro de los argumentos extendidos por redes, tras la difusión de la entrevista de Noelia, es la idea de que físicamente no está tan mal. Muchos mensajes minimizan su dolor porque no se la ve del todo inmóvil, o incluso porque se observa cómo, con mucho esfuerzo y ayuda, puede subir unas escaleras. “No estoy en la cama postrada, me ducho y me maquillo solita”, explica en la entrevista. Pero eso no significa que no sufra, como también explicita: “Dormir se me hace muy difícil, aparte de que tengo dolor de espalda y también de piernas”.

El expediente da pistas más claras. La “paraplejia completa” le dejó las siguientes secuelas: lesión medular completa nivel L3, alteración sensitiva por debajo del nivel de la lesión, dolor neuropático, intestino con incontinencia fecal, vejiga que precisa sondas cada seis horas y dependencia funcional asociada a los déficits, que implica “desplazamiento con silla de ruedas que puede propulsar con entornos adaptados”, además de “una capacidad de marcha precaria por interiores adaptados con caminadores y férulas”. Una doctora especialista en medicina física y rehabilitación calificó esas secuelas como “permanentes e irreversibles”.

Noelia ingresó primero en el hospital Joan XXIII de Tarragona y más tarde en la Clínica Guttman para someterse a una pauta de neurorrehabilitación intensiva hasta junio de 2023. Diez meses más tarde, solicitó la prestación de ayuda a morir porque su doctora le aconsejó esperar un año para ver cómo evolucionaban las secuelas. El padre alegó, en su demanda, que aunque su patología es grave “mejora con el debido tratamiento”. Pero el diagnóstico es claro: su sufrimiento “físico y psíquico es constante”, y se le hace intolerable, tal como manifestó Noelia, de forma muy gráfica, cuando declaró en el juicio: “Todos los días son horribles y dolorosos”.
JESÚS GARCÍA BUENO. 26/03/2026. EL PAÍS

sábado, 7 de marzo de 2026

Había una vez...

 






CUANTO MÁS PATRIOTAS, MÁS SUMISOS
Una ley no escrita que siempre se cumple en la historia española desde 1808 dice: cuanto más patriota presuma de ser un gobernante, más dispuesto está a vender su patria, trocearla y dejar que la usen de felpudo. El patriotismo exhibido en desfiles, alardes y banderas es directamente proporcional a los grados de inclinación de la reverencia que ofrecen a los amos del mundo.
Defensores acérrimos de España hubo que dieron la llave de los Pirineos a Napoleón, y luego a los Cien Mil Hijos de San Luis, para que invadieran y saquearan a placer la patria en nombre de los valores de la patria vieja. Partidos muy patriotas hubo en el siglo XIX que se dedicaron a vender el suelo y la riqueza del país a precios de saldo a las potencias europeas, hasta llegar al patriotísimo Francisco Franco, que demostró su patriotismo cediendo parte de la soberanía a Estados Unidos y dejando que este país usara la Península como portaviones.
El segundo artículo de esa ley no escrita dice que los opositores a estos patriotas —siempre calificados de antiespañoles, traidores, agentes provocadores y aliados de todos los que odian el país— tienen una molesta tendencia al sacrificio por una patria en la que en teoría no creen. Desde las Cortes de Cádiz hasta ayer mismo, han sufrido prisiones, exilios y paredones. Entre tanto, organizan desamortizaciones, reforman instituciones injustas y, muy a menudo, colocan los intereses nacionales por encima de los de su partido o su ambición. Como ejemplo y resumen queda esa foto de Santiago Carrillo abrazando la rojigualda ante una asamblea de barbudos republicanos. Ningún patriota de derechas hizo una concesión tan grande y tan simbólica.
La ley se reconfirma cuando Pedro Sánchez, tan cansinamente señalado como traidor y antipatriota por los muy patriotas y los mucho patriotas, le niega a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón, en un gesto de afirmación de la soberanía nacional que ninguno de los que se quedan afónicos gritando vivas a España se atrevería a plantear. Sería una paradoja divertida, si el contexto no fuera tan negro: el partido que supuestamente representa el espíritu más exaltado e indomable del nacionalismo español es una marioneta instrumental al servicio de los intereses de Trump y de otros poderes extranjeros. Es un Gobierno dizque antiespañol quien se planta y hace valer la letra de los tratados, mientras los más españoles de España le reprochan que no se someta, como todos los europeos de bien, a los deseos del gran señor de la guerra. La política en España tendrá muchos defectos, pero es previsible y constante.
SERGIO DEL MOLINO. 04/03/2026. EL PAÍS.




DEL-IRÁN-TRES (TRES ENTREMESES TRAGICÓMICOS)

La guerra es la paz (Estados Unidos)

Se abre el telón y aparece Marco Rubio. Tras un atril con unos cuantos micrófonos comparece, en calidad de secretario de Estado, para explicar el ataque americano a Irán. Dice que ha sido preventivo. Cuando le interpelan para apostillar que eso no es posible porque el Pentágono no tenía indicios de que Irán fuera a atacar primero, Marco Rubio confiesa: es cierto que no había constancia de un posible ataque iraní, pero sí era muy probable que Israel atacase a Irán por su cuenta e Irán, en represalia, dañase bases americanas. El concepto de preventivo de la Administración de Trump es el de dos tiarrones que le pegan a un chico por la calle y uno de ellos le explica “mira, chaval, es que como no te zurrásemos los dos a la vez, te iba a pegar primero mi colega y luego yo”.

La libertad es la esclavitud (Unión Europea)
Esto va un un alemán —Friedrich Merz— a reunirse con un americano —Donald Trump— en el despacho más hortera de la Casa Blanca, que ya es decir. A su espalda, molduras con ribetes de oro. Frente a ellos, las cámaras, a las que Trump les cuenta que “España se ha portado de manera terrible” por no ceder las bases de Rota y Morón para actividades que tengan que ver con la agresión a Irán, y que procederá a “cortar todo el comercio con España” tras la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de no colaborar lo suficiente en su guerra.
Al canciller alemán no le parece mal, y por supuesto no le recuerda que la OTAN debiera ser una alianza voluntaria y libre, no un régimen de vasallaje a Estados Unidos en el cual quien no hace lo que manda el jefe es castigado. Tampoco le recuerda que las bases son una cesión de la soberanía española sujeta a acuerdos y condiciones —o eso dicen—. Lo que sí hace el canciller alemán es apostillar que, además de todo lo anterior, los españoles somos unos rácanos: no queremos contribuir todo lo que deberíamos a la OTAN. El mismo Merz que, junto al resto de líderes europeos que no mueven un dedo por España, exigen que le plantemos cara a Trump para defender desde su Groenlandia hasta su Ucrania.

La ignorancia es la fuerza (España y los patriotas vendepatrias)
Sobre el escenario, Isabel Díaz Ayuso, a cuyo partido le deben doler las manos de aplaudir a la alianza Epstein. Está en la Asamblea de Madrid, replicando a Manuela Bergerot y a Mar Espinar, partidarias del “No a la guerra”, y lee un chascarrillo: “Les animo a ir solas y borrachas por Teherán. O, por ejemplo, con minifalda a Kabul. Ánimo. Vayan allá y llévense a sus amigos gais, a ver cuándo les van a colgar de las grúas”. Como si nadie se acordase de que precisamente Kabul fue liberada en 2001 por obra y gracia, entre otros, de su compañero José María Aznar. Como si su foto en Arabia Saudí con motivo de la Superliga nunca hubiera existido. Habrá que preguntarle si se llevó a algún amigo gay, si paseó en minifalda o cuándo piensa su admirada alianza Epstein liberar a los saudíes a bombazos. ¿Acaso ellos no merecen una democracia implantada por el Occidente luminoso, un sistema en el que hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, therians y humanos, tengan los mismos derechos? ¿Por qué a unos se les castiga con bombas y a otros se les premia con competiciones futbolísticas?
Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? Nos siguen meando y nos siguen diciendo que llueve.
ANA IRIS SIMÓN. 07/03/2026. EL PAÍS

lunes, 2 de marzo de 2026

NADA EN LA PAU Y PAU EN LA NADA...

 











Ojalá te salga un hijo "therian"...


 OJALÁ TE SALGA UN HIJO “THERIAN”
He aprendido estos días que los therians son chavales a los que les gusta disfrazarse de animales. He aprendido también, gracias a un reportaje de Paola Mendoza y Ángel Munárriz, que su existencia, hasta ayer secreta, fue aventada primero por agitadores ultras argentinos, hasta que millones de personas los señalaron como otro sello que se rompe en el apocalipsis de la civilización. Figúrense: gente que se cree perro, el final de la especie, la degradación última de lo woke, el lodo cultural al que nos ha llevado todo este libertinaje sexual. También he visto a miles de garrulos burlándose de una niña de 15 años que acudió a la Puerta del Sol con la ilusión de encontrarse con otros therians y se quedó atrapada en una red de teléfonos móviles y acosadores, la plaza convertida en un patio de colegio superpoblado de matones.
La pobre niña aguantando el tipo ante una masa de desalmados me desgarró. Era una alegoría perfecta de la soledad y la crueldad de un mundo radicalmente intolerante y violento. Entiendo los mecanismos de la agitación y la propaganda, y cómo los agentes provocadores usan una subcultura minoritaria para azuzar el odio, pero la jugada no les saldría tan redonda si el balón no rodase sobre un suelo muy bien abonado. No hay ningún propagandista bulero tan poderoso como para despertar una agresividad tan unánime hacia críos indefensos. Tan solo están recogiendo la cosecha que muchos otros sembraron hace años.
Conforme la democracia se agrieta y se vuelve temblona e indecisa, crece la hostilidad hacia los raros. Una nueva normalidad se impone con insultos y risotadas, la normalidad de quien se siente mayoría, legítimo representante de la gente (antes lo llamaban pueblo) y abanderado del sentido común, que es el más abyecto de los sentidos, pues en su nombre se han montado las peores carnicerías. El viejo recato burgués de las novelas del XIX, sobre el que cabalgaron los cuatro jinetes del antisemitismo del XX, se renueva en formato digital pero con la misma agresividad. Hoy, como ayer, señala como amenaza cualquier vida distinta, cualquier manifestación de libertad, cualquier diversión que violente su muy estrecho sentido del decoro.
Unos hijos therian les deseo a toda esa gentuza que parece que se corta el pelo en la misma peluquería y se viste en la misma tienda. Ahora que han popularizado un fenómeno inexistente, ojalá se vuelva masivo y descubran que sus hijos adolescentes quedan los sábados para olerse el culo con máscaras de scottish terrier, en vez de emborracharse con garrafón y vomitar entre los coches aparcados, como hacen las personas decentes.
SERGIO DEL MOLINO. 26/02/2026. EL PAÍS

1-Tema e ideas principales


2-Marca e identiFica las perífrasis verbales


3-Señala los adverbios

4-Relaciones de SINONIMIA Y ANTONIMIA

jueves, 26 de febrero de 2026

TEJERO, SU MUJER Y OTRAS COSAS DEL (MAL)QUERER...



 

QUÉ ASCO DE ESPAÑA, ANTONIO, QUÉ PENA TAN GRANDE…

Impresiona morirse a los 93 años, después de décadas retirado de la vida pública, el día en que más gente está hablando y escribiendo sobre ti. Y más impresión y zozobra produce que ese día, el día en que te mueres, la conversación pública gire no tanto en torno al golpe de Estado que te hizo famoso, esa imagen tuya pistoleando en el Congreso, sino las palabras dolidas con las que su mujer se refería a ti por teléfono cuando la intentona se había quedado oficialmente en charlotada: “tonto”, “desgraciao”, “gilipuertas”, “como siempre, haciendo el primo”, “lo han dejado tirao como una colilla”, “no escarmienta nunca”. Para luego, superado el estupor, tu esposa acabe vertiendo sobre la patria, esa tan sagrada que estabas intentando secuestrar por las armas, su amargo chasco: “¿Has visto qué España tan mierda?”, “estoy decepcionada de España entera”, “qué asco de España, qué pena tan grande” (esta mujer tuvo que haber sido una compositora extraordinaria de coplas).

Una desazón tan grande que sólo pide que a su marido no lo maten, sino que pase en la cárcel el resto de su vida. Y proclama que, si volviese a parir, ningún hijo suyo sería militar. Conversación esta útima que tiene precisamente con su hijo, autor de un histórico “¿eh?”.

—Si yo pudiera volverte a parir...

—¿Eh?

—Si yo pudiera volverte a parir ninguno sería militar de mis hijos —exclama Carmen Díez.

Muchos no recordamos, por niños unos o por no haber nacido otros, qué hacíamos cuándo Tejero y sus golpistas asaltaron el Congreso. Pero sí recordaremos qué hacíamos cuando murió: estábamos hablando de él. Se afanaba España en leer los documentos desclasificados sobre el 23F esa tarde y su protagonista más triste murió. Durante 45 años Tejero fue en el imaginario popular una fotografía: tricornio, bigote, pistola en alto, el “¡quieto todo el mundo!”. Y, sin embargo, al final, lo que más circula no es el disparo ni la arenga, sino la intimidad doméstica de una mujer al teléfono llamándolo “desgraciao”. Hay algo profundamente español en eso, o sea berlanguiano. No en que tu mujer esté intentando localizarte desde las cuatro de la mañana mientras maldice a tus amigos, que también. Sino en salir de casa a hacer historia con el pistolón al cinto y que tu esposa, horas después, esté diciéndole a sus amigas: “Qué tonto, el pobre”.

Quizá sea esa la verdadera desclasificación. La que no está en los informes ni en los márgenes subrayados ni en quién sabía qué a qué hora, sino en el contraste entre la épica pretendida y el ridículo percibido. Entre quien creyó estar salvando la patria y quien, desde el salón, veía a su marido engañado perdido, y voceándolo desesperada.

Morirse el día en que todos estaban pronunciando tu apellido tiene algo de justicia poética y algo de crueldad. No te mueres solo: te mueres rodeado de adjetivos. Que no eliges tú, que ni siquiera en tu día de gloria elegiste tú.

MANUEL JABOIS. 26/02/2026. EL PAÍS.

LAS ESPOSAS DE TEJERO Y LAS PITITAS DESCLASIFICADAS

Hay una España representada por las señoras permanentemente enfadadas con sus maridos. Basta con un poco de observación, apartarse un poco de la pantalla, guardar los cascos en los bolsillos. Son esas que llevan décadas lavando calzoncillos, fregando platos, y ahora, jubiladas y sabedoras de que sobrevivirán a sus compañeros de cama, sacan las garras que quizá no pudieron entre hijo y guiso. Son las que ahora llevan pantalones, deportivas, hacen yoga y pilates para combatir la artrosis y la osteoporosis. Son esas que pasean acompañadas por señores a los que consideran unos inútiles de tomo y lomo, y por ello son regañados en los supermercados, en la tienda de muebles y cuando cruzan mal en los semáforos. No tienen mal carácter, simplemente se están vengando.
Entre ellas podría estar Carmen Díez, esposa del teniente coronel Antonio Tejero. Porque aunque diga Javier Cercas que la desclasificación de los papeles del 23F desvelaría pocos secretos, hay alguna revelación que suena a gloria. La constatación de que Carmen, doña Carmen, era otra de esas mujeres que callaron, criaron y que asintieron, que no quisieron discrepar para no molestar pero que, una vez puestas en la batalla, apoyando al fascismo y al cónyuge en su idea de encabezar un golpe de Estado, tardaron muy poco en descubrir que el tricornio se le quedó grande al “desgraciao”. Que si por ella hubiera sido, que si la hubieran dejado, no habría pasado lo que pasó, que la ilusión duró solo 17 horas. Hay algo delicioso en esas conversaciones, en ese empeño por querer hablar con su marido no solo para saber que estaba vivo, sino para decirle lo que tenía que hacer, advertirle de las ratas que abandonaron su barco. “Mira que te lo había advertido, tolai”, parece querer decir como resumen de todo esto, además de unos cuantos lamentos, quejas y vivas a la patria siempre que fuera a su medida.
España merecería ahora otra desclasificación, también durante los meses, quizá años, anteriores al golpe. La de las meriendas de estas señoras, pititas y franquistas todas ellas, hablando de sus cosas, poniendo a caldo a sus maridos y presumiendo de sus hijos y nietos, que sigue siendo hoy el tuétano de los desayunos y las meriendas de muchas. Unas son las que, elecciones tras elecciones, paran a los aspirantes a Tejero. Otras rezaban y rezan ahora por la vuelta del ordeno y mando. Hay que escucharlas y descifrarlas más. Por España.
ÁNGELES CABALLERO. 26/02/2026. EL PAÍS

miércoles, 11 de febrero de 2026

SAN VALENTÍN SÍ VS SAN VALENTÍN NO


 

AMÉRICA ES BAD BUNNY




La memorable actuación de Bad Bunny en la Super Bowl no fue un gesto simbólico. Fue una intervención política en el centro mismo del relato estadounidense. Cantó en español en el escenario más visto de Estados Unidos y, al hacerlo, desplazó el centro de gravedad cultural de un país que lleva años debatiéndose, a veces con violencia, sobre quién pertenece a él y en qué lengua se expresa esa pertenencia. Millones de personas en EE UU viven, trabajan y sueñan en español. El show no se lo explicó; lo dio por hecho. Bad Bunny puso en escena una verdad que incomoda a Washington desde hace décadas: Estados Unidos no se entiende ya sin América Latina, aunque una parte de su clase dirigente se empeñe en negarlo.

La Super Bowl, el Super Bowl, como se conoce en algunos lugares de América porque es la traducción de “tazón”, es, quizás, el último ritual verdaderamente compartido de la cultura estadounidense. Un espacio diseñado para la unanimidad, la épica nacional, la identidad sin fisuras. Por eso importa tanto lo que ocurrió el domingo. No fue un triunfo individual, ni siquiera solo generacional, sino la cristalización de una relación asimétrica. Durante décadas, Estados Unidos ha mirado a Puerto Rico y al Sur como frontera, como problema, como espacio a contener. La migración ha sido narrada en clave de amenaza, crisis o excepcionalidad. Bad Bunny hizo algo radicalmente distinto: la convirtió en normalidad. Ahí reside el verdadero contenido político del espectáculo. El español no apareció como lengua de resistencia, sino de presente. No como memoria, sino como realidad viva. En un momento de criminalización del extranjero y de nostalgia por una América homogénea que nunca existió, el mensaje fue brutalmente sencillo: esta es la América que está y sigue aquí.

La reacción de Donald Trump resultó previsible y, precisamente por eso, reveladora. Al calificar el espectáculo de “terrible” y “de los peores de la historia”, no estaba haciendo una crítica estética. Estaba marcando una frontera. El trumpismo no discute la calidad de la actuación: discute su legitimidad. Lo que le molesta no es la música, sino el mensaje implícito de que EE UU ya no es, si es que alguna vez lo fue, monolingüe, monocultural, homogéneo. (...) Un país atravesado y moldeado por lo latino, transformado por una generación que no pide integración, sino reconocimiento. Bad Bunny no reclamó espacio: lo ocupó.


El espectáculo fue épico no por el despliegue técnico ni por la audiencia, sino porque condensó en apenas 15 minutos una mutación histórica: el paso de la minoría que pide permiso a la mayoría que ya no necesita pedirlo. El español dejó de ser un gesto identitario para convertirse en un hecho cultural central, imposible de ignorar incluso en el corazón del espectáculo más estadounidense que existe.

La Super Bowl pasó. El ruido se apagará. Pero la imagen queda: el evento más estadounidense ya no puede fingir que habla una sola lengua ni que se dirige a un solo país. América, de Chile a Puerto Rico, no estuvo representada esa noche. Estuvo presente. Y esa diferencia lo cambia todo.

1.1-Señala la tesis y otras ideas principales (0,75)


1.2. Escribe un texto argumentativo relacionado (2 puntos).


1.3. Señala qué características de la tipología textual están presentes. (0,75)


1.4. ¿Qué funciones del lenguaje aparecen? Justifica tu respuesta. (0,75)

B)COHESIÓN 

-Señala 2 anáforas e indica qué tipo de cohesión establecen.

-Señala los conectores e indica qué relación se establece entre ellos. (0,75 puntos)


C)MORFOLOGÍA (0,6 puntos)

Señala y especifica: 2 ADVERBIOS, 1 VERBO EN SUBJUNTIVO, 1 PERÍFRASIS VERBAL, 2 DETERMINANTES

domingo, 25 de enero de 2026

"Este país está en guerra" (Lorna Dee Cervantes traducida por María López Ponz)

 Poema para el joven blanco que me preguntó cómo yo, una persona inteligente y leída, podía creer en la guerra entre razas  

Lorna Dee Cervantes (California, 1954)

En mi país no hay diferencias.
Las políticas de opresión sembradas de alambre
han sido derribadas hace mucho. El único recuerdo
de batallas pasadas, sean ganadas o perdidas, es el leve
surcado de los fértiles campos.

En mi país
la gente escribe poemas de amor,
llenos de nada más que felices sílabas infantiles.
Todos leen cuentos rusos y lloran.
No hay fronteras.
No hay hambre, ni
graves hambrunas ni gula.

Yo no soy una revolucionaria.
Ni siquiera me gusta la poesía política.
¿Piensas que puedo creer en la guerra entre las razas?
Puedo negarla. Puedo olvidarla
cuando estoy segura
en mi propio continente de armonía
y amor, pero no vivo
ahí.

Creo en la revolución
porque en todas partes arden las cruces,
certeros pistoleros gamados esperan tras las esquinas,
francotiradores apuntan a las escuelas …
(Sé que no me crees.
Y que piensas que no es más
que exageración transitoria. Pero eso
es porque no te disparan a ti.)

Estoy marcada por el color de mi piel.
Las balas son discretas, diseñadas para matar lentamente.
Mis hijos son su objetivo.
Estos son los hechos.
Déjame mostrarte mis heridas: mi mente trabada, mis
disculpas constantes, y esta
agobiante preocupación
por sentir que no estoy a la altura.

Estas balas pueden más que la lógica.
El racismo no es una cuestión intelectual.
No puedo curar mis cicatrices con la razón.

Al otro lado de mi puerta
hay un enemigo real
que me odia.

Soy una poeta
que ansía bailar en los tejados,
susurrar delicados versos sobre la alegría
y la bendición de la comprensión humana.
Y lo intento. Vuelvo a mi país, a mi castillo de palabras, y
cierro la puerta, pero la máquina de escribir no apaga
los sonidos de la ira sorda y palpitante.
Mi cara sigue recibiendo golpes.
Cada día se me recuerda con insistencia
que este no es
mi país

y sí lo es.

No creo en la guerra entre razas

pero este país
está en guerra.

Traducción de María López Ponz (Alcora, 1983)

LA PALABRA "AMÉRICA"


LA PALABRA “AMÉRICA”

Mentimos: nos mentimos sin parar porque hace cinco siglos un señor mintió.
Mintieron dos, en realidad. Primero mintió uno; después otro le creyó y mintió en consecuencia. Años más tarde el segundo señor intentó desmentirse: dijo que el primero lo había engañado y que lo perdonaran y olvidaran lo que él había dicho. Lo olvidaron a él: lo que había dicho ya pasaba por verdad porque muchos lo habían repetido, y lo seguían repitiendo. Así fue como todo un continente recibió el nombre de un farsante florentino, ese primer señor. MAGA, mucha MAGA.
Ese primer señor era un muchacho de buena familia, padre cambista de divisas, madre con sus dientes, casa con biblioteca, amigos poderosos en la ciudad más culta de esos días. El muchacho, Amerigo Vespucci, había nacido en 1454 y se educó leyendo, escuchando sabios parlanchines, disfrutando de los mejores cuadros y sus modelos de más carne que hueso. Así, medio siglo después, cuando llegó el momento, no le costó mucho escribir unas cartas donde contaba ¿sus? viajes a esas tierras que Colón había encontrado poco antes. Esos viajes quizás existieron, quizá no: todavía se discuten. En cambio una de las cartas, Mundus Novus (1507), existió y fue un best seller en las ciudades de aquella Europa: decía confusamente, por primera vez, que quizás esas costas lejanas fueran un continente nuevo. Y así fue como un cartógrafo belga, Martin Waldseemüller, autor del primer mapamundi que lo incluyó, lo bautizó con la palabra America, en homenaje al florentino que tan bien la contaba.
Al principio pocos lo discutieron. El nombre sonaba bien: Amerigo le debía el suyo a su abuelo paterno; a sus hermanos les tocaron otros parientes. (Uno se llamó Girolamo y el otro Antonio; es un azar —uno entre tantos— que nuestro continente no se llame Antonia o Girolamia.) Y Amerigo, ya Américo Vespucio, continuó su carrera como organizador de expediciones y armador de barcos para los Reyes de Castilla, que terminaron por nombrarlo “natural de sus tierras” —un inmigrante con papeles— y piloto mayor.
Años después, cuando las incoherencias de sus escritos avivaron las dudas, cuando el cartógrafo belga pidió disculpas por difundir mentiras y cambió en sus mapas el rótulo de America por el de Terra Incognita, cuando el padre Bartolomé de las Casas y otros sabios insistieron en que si un hombre debía darle su nombre al continente era Cristóbal Colón, ya era demasiado tarde: el nombre falso se había impuesto.
España, la okupa principal, no lo usó mucho: durante siglos siguió hablando de Indias. Pero en el resto de Europa, America fue el nombre, y terminó de afirmar algo que sospechábamos: que muchas veces contar las cosas te recompensa más que hacerlas. Así, cuando las 13 colonias inglesas se deshicieron de su rey, decidieron incluirlo en su título oficial: los Estados Unidos de América. Desde entonces sus ciudadanos intentaron llamarse americanos. Podrían llamarse estadounidenses, pero quién pronuncia semejante adefesio; ellos, sin duda, no: no son tan refinados.

Así que así se llaman, con esta palabra que no tendría que existir. Sería otra marca de la supuesta excepcionalidad norteamericana: que se apropiaron del nombre, que nos dejaron a todos los demás americanos sin un nombre propio y que sería, entonces, alguna forma de justicia que el nombre que nos robaron sea una mentira.

El problema es que tantos lo son. Yo nací en una ciudad llamada Buenos Aires, aunque nunca los hubo, capital de un país llamado Argentina —de argentum, plata, aunque tampoco la hubo nunca. Que el nombre del continente también sea una farsificación sólo termina de romper la regla del Maestro: “… si el nombre es arquetipo de la cosa / en las letras de rosa está la rosa / y todo el Nilo en la palabra Nilo”. No, en las letras de América vive el fantasma de aquel farsante florentino, y es normal: ya sabemos que un nombre es una mentira compartida, una trola común —y más cuando es el nombre de una “patria”, la mayor de todas.

MARTÍN CAPARRÓS. 25/01/2026. EL PAÍS

sábado, 24 de enero de 2026

NO LE REGALES TU NOSTALGIA AL 2016, EL PEOR AÑO DE NUESTRAS VIDAS O CUANDO TODO SE TORCIÓ PARA SIEMPRE

 




NO LE REGALES TU NOSTALGIA AL 2016, EL PEOR AÑO DE NUESTRAS VIDAS O CUANDO TODO SE TORCIÓ PARA SIEMPRE
Hemos compartido nuestras fotos de jóvenes, fiesteros y viajeros, con el pelo de otro color, nuestras sonrisas sin arrugas. Todo el mundo ha mostrado en redes sus fotos de 2016, en esa mezcla de ritual identitario y autorreferencial en que se convierten los memes nostálgicos. Cada vez se dan más a menudo: echamos de menos ese pasado, aquel tiempo antes de todo lo que vivimos ahora. Pero es que hemos llegado a leer que 2016 fue espontáneo, libre y feliz, un filtro cálido de Instagram, el mejor año de la historia. No me voy a pelear con un meme, no quiero ser el viejo que le grita a las nubes, pero es que fue al revés: 2016 fue el peor año de la historia. El primero en el que supimos que todo se iría a la mierda.

Aquel año comenzó con la muerte de David Bowie y así cristalizó de pronto la idea de que 2016 era detestable (después morirían Prince, Umberto Eco y Leonard Cohen): así funciona la psicología humana, esos bloques temporales nos ayudan a interpretar la vida, aunque solo sea una vuelta al Sol. La OMS declaró la emergencia por el zika, sufrimos los atentados de Niza, Berlín, Bruselas y Estambul, que dejaron casi 200 muertos, asesinaron a Jo Cox. Ganó el Brexit, ganó Trump, Putin se sintió fuerte en Siria. El sexismo y la homofobia tocaron techo con la brutal violación grupal de La Manada, las presidenciales estadounidenses y el atentado de Orlando. La terrible crisis de los refugiados resquebrajó los consensos europeos sobre los derechos humanos. Con solo hacer un poco de memoria, es fácil ver la línea que enlaza 2016 con mucho de lo malo que heredamos en 2026.




El cómico analista John Oliver terminó aquella temporada con docenas de personas diciéndole “fuck you” a 2016, un número que el propio Oliver haría estallar en mil pedazos. Vivíamos de sobresalto en sobresalto. El diccionario de Oxford resumió 2016 con la palabra “posverdad”, Fundéu con “populismo” y el Merriam-Webster con “surrealista”. No entendíamos nada de lo que nos estaba pasando. No lo digo yo ahora, lo decíamos todos entonces: una mayoría abrumadora (sobre todo en Europa) consideraba 2016 un mal año para el mundo, según un trabajo de YouGov con 23.000 encuestados. Dos tercios de los encuestados por Ipsos creía que el mundo iba en la dirección equivocada. Otro trabajo de Ipsos mostraba que en la mayoría de los países cundía la percepción de que el sistema estaba roto (con España como el país en el que más se desconfiaba de los expertos).



Ese año dispuso un nuevo marco mental global: no solo fue negativo, demostró que si salíamos de algo malo sería para ir a algo peor. En su momento, 2016 fue el año más caluroso desde que había registros: ahora el podio de años más cálidos de la historia lo ocupan los últimos tres. Se disparó la desconfianza, la animosidad partidista, la polarización afectiva, el caldo de cultivo que cristalizó en la conmoción de la pandemia. La política como guerra memética: la normalización de la provocación, la humillación y la desinformación como táctica masiva. Quienes añoran 2016, hablan del último año sin la dictadura de los algoritmos; en aquel momento, se reían de los que publicábamos (con datos) que actores como Rusia y la extrema derecha estaban desestabilizando nuestras democracias desde la maquinaria de Facebook. Ahora festejamos ese año en Instagram, otra plataforma de Mark Zuckerberg, que se fue de rositas de todo aquello.

El meme nostálgico de 2016 ha sufrido un giro politizado en los últimos días: ¿cuánto pagabas de alquiler entonces? Yo ahora pago el triple que en 2016, pero eso no lo convierte en un buen año, solo en malos gestores a todos los políticos que elegimos desde entonces. En su magnífico libro El tiempo perdido, la filósofa Clara Ramas traza un retrato detallado de cómo los discursos nostálgicos aprovechan nuestras crisis para inocular el mensaje de que debemos regresar a la Edad Dorada. Una edad que nunca existió o que solo fue dorada para los reaccionarios, que “están en guerra con el presente”: “Viven mirando por el retrovisor: odian su propio tiempo. Su pasión es negra. Detectamos en ellos un rasgo esencial: la melancolía. La melancolía no es entrañable. La melancolía es negrura”. Ojito con la nostalgia, que puede ser desmemoria, y no debemos dejar que la cabalguen esos jinetes oscuros. Necesitamos optimismo, queremos memes divertidos y deseamos que 2026 sea fabuloso: que no se parezca en nada a 2016. Me quedo con las arrugas.
JAVIER SALAS. 19/01/2026. EL PAÍS

1.1 Indique el tema y las ideas principales del texto. (1,5 p.) [4-5 líneas]


1.2.Redacte un texto argumentativo (introducción, argumentos/contraargumentos y conclusión) partiendo de la tesis o de las ideas relevantes del texto. (2 p.) [20-25 líneas]


2. Comentario lingüístico. (1,5 p.) [10-15 líneas]

Indique y justifique las características de las tipologías textuales presentes en el texto y las funciones del lenguaje predominantes en él.


miércoles, 7 de enero de 2026

LA CASA DE LOS GEMELOS: HIJOS DE LA BASURA


 

LA CASA DE LOS GEMELOS: LOS HAN DIBUJADO ASÍ

Dos hermanos, Carlos y Daniel Ramos, son creadores y promotores de La casa de los gemelos, un reality show emitido por YouTube que ha sido suspendido en varias ocasiones por la propia plataforma por saltarse las normas. Coincidiendo con la emisión de la segunda temporada, que tiene como presentador a Kiko Hernández y como ayudantes a Coto Matamoros y Víctor Sandoval, una puede imaginarse cosas.

Y una también puede leerlas, como las que se han escrito sobre el programa y que hablan de degradación e indignidad. Pero una, que esquiva como puede la superioridad moral, también sabe que el canal de YouTube de este asunto tiene más de medio millón de suscriptores, que son pura viralidad y que en los comentarios la palabra más compartidas son “fantasía” y “adictivo”. Así que me he lanzado al asunto para saber de lo que hablamos.

En esa casa conviven —es un decir— personas en permanente estado de brote. Las han dibujado y escogido así, porque nada aquí es casualidad. Hay oraciones dignas de análisis sintáctico, como esa concursante a la que dicen que tiene el culo flácido y responde: “Mejor durito y flácido que de plástico, que eso es para los residuos”. “No eres natural, eres grasienta”, le dirá otra compañera minutos después. “Estoy hasta el coño de que te metas con el físico de la gente, puta gorda de mierda”, se gritará también, con enorme coherencia por parte de la autora.

En la casa se lanzan objetos, se escupe, se ponen a prueba las cuerdas vocales, se tiran pedos en la cara de otros y se responde con eructos. Se llaman unos a otros “maricona”, “carterista”, “basuquera”, “mora de mierda” e incluso se dicen cosas que me encantaría descifrar, como “te caben en tu cara los de Dubai”. Quizá sea que su cara es tirando a grande. Hay una muchacha que dice que tiene “el coño más bonito de España” y está muy pendiente de su “grasa anal”. Hay comentarios homófobos, racistas, gordófobos y tránsfobos. Vamos, que hay mucha España ahí metida.

Se puede contemplar como cuando nos quedamos enganchados con aquellos que hablaban de hipotecas a tipo fijo afectados por el consumo de drogas y creernos mejores a base de mofa. Pero se puede contemplar también como quien hace lo propio con La isla de las tentaciones en compañía de hijos adolescentes para convencerles del tipo de relación que no deben tener. Escoja su propia aventura.

ÁNGELES CABALLERO. 12/12/2025. EL PAÍS


ZONA GEMELOS: HIJOS DE LA BASURA

Dios me libre de darle publicidad a esa pareja de explotadores demagogos conocidos como ZonaGemelos, ese par de victimarios con maneras de mafioso que se visten de víctimas cuando alguien levanta la voz, pero hete aquí que con su retransmisión de las campanadas en YouTtube hicieron más de dos millones de espectadores. Estos dos chicos (de quienes hice, sin mencionarles, una primera columna en 2024 llamada Gañanosfera) no tienen ningún talento por sí solos. Todo su mérito —si explotar a otros es un mérito— es reunir a las criaturas más desafortunadas de las redes y monetizar su humor involuntario; en otras palabras, hacer que la gente se ría de otros. ¿Por qué una cosa así ha tenido tanto éxito?

Primero, porque el resto de la oferta ha sido muy pobre. La chavalada no quería ver las campanadas de siempre. La chavalada quiere sangre. Sangre de pobre, de marginado, de obeso y de discapacitado. ¿Por qué quiere tal cosa? Porque es de lo que se les ha alimentado. Toda la propaganda institucional que se hace contra el bullying, la homofobia y el machismo no sirven para nada si el mundo les lanza el mensaje de que todo vale con tal de ganar dinero. No saben ustedes —o quizás sí— lo descorazonador que es escuchar a los alumnos decir que las matemáticas no valen para nada, pero que ZonaGemelos es el mejor programa que existe.

Los propios gemelos son un producto de la tele que les crió (de eso y de ser mala hierba): Gandía Shore, El diario de Patricia, Gran Hermano, Supervivientes, Masterchef, Sálvame, y tantos otros. Programas que no deberían de haber visto nunca los niños (y quizás los adultos tampoco) y que en las últimas décadas han sustituido a la programación infantil y juvenil. Programas emitidos por Mediaset y Atresmedia, los mismos que ahora dicen “uy, qué malo es ZonaGemelos”. Si les parece malo, haber programado algo de cine, de libros, de música o de alguna cosa que levantara el espíritu humano. Pero no lo programaron; prefirieron ganar dinero a mansalva, como los narcos, los proxenetas, los traficantes de armas. El dinero ha sido el único dios de la chavalada, y el móvil su único mentor. Ahora esa televisión inmoral ha tenido hijos, los hijos de la basura. 

JIMINA SABADÚ. 07/01/2026. EL PAÍS

1.1 Indique el tema y las ideas principales del texto. (1 p.) [4-5 líneas]


1.2.Redacte un texto argumentativo (introducción, argumentos/contraargumentos y conclusión) partiendo de la tesis o de las ideas relevantes del texto. (2 p.) [20-25 líneas]


3. Comentario lingüístico. (1,5 p.) [10-15 líneas] Indique y justifique las características de las tipologías textuales presentes en el texto y las funciones del lenguaje predominantes en él.

4. ANÁLISIS MORFOLÓGICO. Localice en el texto (indicando el número de línea) y describa las cuatro palabras indicadas. (1) Dos adverbios, (2) una perífrasis verbal modal, (3) una perífrasis verbal aspectual (4) dos artículos.

6.COHESIÓN TEXTUAL

6.1. Identifique un campo semántico formado tres palabras (como mínimo) y su hiperónimo.  (0,5 p.) 

6.2. Identifica 2 catáforas y 3 anáforas, y explique qué tipo de cohesión establecen. (0,5 p.) 


martes, 6 de enero de 2026

LOS CHÁNDALS DE MADURO Y CHENOA



El día de Nochevieja vi antes que ustedes a Chenoa embutida en el maravilloso vestido de lentejuelas blancas con el que recibiría 2026. Me tocó darle al botón de publicar un artículo en el que se glosaba su exquisito estilismo mientras caía el carrillón de la Puerta del Sol. Aún pensábamos a esas horas que tal veleidad inofensiva podía ser una de las noticias que más clics atraería en los primeros días del año. Qué alegría me dio verla tan guapa. Laura Corradini es una tipa trabajadora, hecha a sí misma, valiente y risueña que sabe transmitir alegría pero no predica ese optimismo ridículo motivacional de los self-made men con papás ricos. Ella no neutraliza su desgracia ni ve recipientes llenos donde solo hay orinales herrumbrosos. Tanto es así que una vez fue capaz de bajar a su portal mucho menos elegante que el pasado 31, vestida con un chándal gris jaspeado ligeramente patético, justo después de que le rompiese el corazón un rey del villancico. Sin disimulo dijo: “No lo estoy pasando bien”. Con el vestido de lentejuelas por fin se hizo justicia.


Hay algo profundamente dramático y a la vez deshonroso en aparecer ante las cámaras con un chándal de andar por casa: es el estadio anterior al culo al aire que se ve a los viejitos en los hospitales. Esa prenda emana el olor a rancio de una noche de mocos y flemas. No es casual, pues, que Estados Unidos nos mostrara como prueba de vida de Nicolás Maduro una foto tras su “captura” (las comillas son para los escépticos) en la que va vestido con un chándal gris jaspeado muy parecido al de Chenoa.

Al final la noticia con más clics de los primeros días de enero está siendo otra (megalómano secuestra a sátrapa) y millones de personas, algunas razonablemente liberadas, otras llenas de un optimismo negacionista, se empeñan en escuchar fuegos artificiales donde hay bombas, ver justicia donde hay fuerza bruta y leer buenos augurios donde hay hechos muy inquietantes. Uno de ellos es que las ventas del chándal gris de Maduro se han disparado.

RAQUEL PELÁEZ. 06/01/2026. EL PAÍS







EL CHÁNDAL DE MADURO

La foto lo tenía todo para convertirse en meme: un encuadre pésimo, mala definición, un objeto de consumo reconocible y un protagonista en un gesto extraño. “Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima”, escribió Donald Trump al compartirla el pasado sábado en su canal de comunicación, la red Truth Social. La instantánea que daría la vuelta al mundo en cuestión de segundos confirmaba gráficamente la captura del líder venezolano. Una imagen histórica para nada inocente.



Vestido con un chándal gris de la marca deportiva Nike, Maduro aparece de pie, inmovilizado por unas esposas y sin la posibilidad de ver ni oír por la imposición de un antifaz y canceladores de sonido. Esa pose vulnerable y desvalida del líder venezolano buscaba el mismo efecto que las instantáneas virales de otros líderes apresados en tiempos de internet. Hombres caídos, hombres débiles: hombres despojados de todo poder.

La de Maduro recuerda a la captura de Sadam Husein en 2003, despeinado y con la barba llena de tierra, tirado en el suelo y exhibido como un trofeo de caza por los soldados estadounidenses en una foto amateur y mal encuadrada. O las instantáneas pixeladas y sangrientas que distribuyó Reuters de los tres guardaespaldas de Osama Bin Laden asesinados en mayo de 2011 durante su la operación militar en su casa de Abbottabad (Pakistán). Esas serían las únicas imágenes disponibles de aquella intervención porque Obama se negó a usar la foto del líder de Al Qaeda muerto como propaganda política: “No se trata de algo que haya que celebrar como si hubiéramos metido un gol; no somos así”, dijo el entonces presidente sobre por qué la Casa Blanca no iba a hacer públicas las fotos de la muerte del líder de Al Qaeda.

En 2025 el mundo habrá normalizado el uso de chándal y la ropa deportiva en su día a día, pero la foto de Maduro esposado es pura ideología en la semántica masculinista y reaccionaria del poder trumpista, lista para ser replicada hasta el infinito. Una imagen para simbolizar aquella infame cita que popularizó Karl Lagerfeld: “Has perdido el control de tu vida, así que te has comprado un chándal”.

En cuestión de horas, ese conjunto deportivo reconocible por su logo se ha convertido en noticia y material satírico reproducido hasta la náusea. Desde la IA mostrando a actores famosos vistiéndolo a webs rascando algo de tráfico con titulares como Dónde comprar el chándal que vestía Nicolás Maduro cuando fue detenido: materiales sostenibles y un alto precio (El Heraldo), De Venezuela a LaLiga: el chándal viral de Maduro es el mismo que el del RCD Mallorca (Marca) o Nike agota el chándal que llevaba Maduro durante su captura: “Ya tengo mi disfraz de Halloween” (20 minutos). En Instagram, la editorial argentina Caja Negra interpretaba el absurdo furor por el chándal recurriendo a una cita de uno de los autores de su catálogo, Guy Debord: “El movimiento de banalización que, bajo las diversiones coloridas del espectáculo, domina mundialmente la sociedad moderna también domina en cada uno de los puntos donde el consumo desarrollado de las mercancías multiplicó en apariencia los roles y los objetos que pueden escogerse. El espectáculo es una guerra del opio permanente para hacer que se acepte la identificación de los bienes con las mercancías. El valor de cambio termina por hacer la guerra por su propia cuenta”.

En el ensayo En defensa de la imagen pobre, la videoartista, profesora y teórica Hito Steyerl reflexionó sobre por qué las imágenes de estética burda, las “imágenes pobres”, funcionan tan bien en los regímenes de producción y circulación de las imágenes digitales. Nada gusta más a internet que una imagen descuidada para reproducirla y despedazarla hasta el infinito. Así que tiene lógica que, en tiempos de guerra, donde reina el desorden y el descontexto, la propaganda se suministre con imágenes pobres. Y con un chándal disponible (cuando deje de estar agotado) en tienda física y online por unos 200 euros.

NOELIA RAMÍREZ. 06/01/2026. EL PAÍS