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viernes, 4 de octubre de 2024

PARONOMASIAS

 

DOS NUEVOS VIEJOS AMIGOS
TAN DE MUTUO DESACUERDO
PSEUDOCATETOS DE CIUDAD
HIPOTEMUSAS DE PUEBLO...

CHATARRIEROS CYBERGÜENZAS
APP PRENDIENDO A PERDOMAR
NO SISES QUE LLEVO CHAKRAS
Y TENGO OJERAS DE SAN JUAN

Y PAISAJEROS AL TREN
INCONTINERCIA VERBAL
ALGO SE MUEVE EN EL ALBA
CUANDO UNA MIGA SE DA

AFECTIVO Y CON TARJETA
REACCIÓN Y MEDIAS REACCIONES
A TU ORDEN DE ALOJAMIENTO
MI HOJA DE ACLAMACIONES

Y ATENTO A TUS TONTEORÍAS
VOY CON MI POZO EN UN GOZO
ACÉPTAME EN ESTA STORY
COMO LEGÍTIMO ESBOZO

NI ERES MÍA SODOMÍA
NI SE NOS PASA EL HARD ROCK
ME MATAS NO, LO SIGUIENTE…
TE QUIERO NO, LO ANTERIOR

YO TAN DE MI SOFÁ KARMA
MI VAPERCITO DEL PUERTO
AYUNOS INTERMITONTOS
LA ALEGORÍA DEL HUERTO

INSEGURO A TODO RIESGO
ARQUITEXTO ENREVERSADO
NO POR MUCHO MADURAR
SE AMANECE MÁS CENTRADO

TU LA NIÑA DE MI SOJA
MI GYOZA AFRODITA
CON ESE INSTINTO FELLINI
AUTOCRÍPTICA EN PIJAMITA

MI PIRATA BARBIRROJA
CAZA TESORORIDAD
CONTRA LA FILTROTERAPIA
VA TU NATURREALIDAD

ADIOS CABALLA BONITO
QUE TAL COMO ESTÁN LAS COCES
HASTA LA PÓCIMA FLIPO
TENIENDO DERECHO A ARROCES

Y A NAUFREGAR CON ESMERO
PUZLE QUE EN PIEZA GERMINA
A CORONARSE DE AFLORES
DELIRIOS Y CLAVELINAS

…NI ERES MÍA SODOMÍA
NI SE ME PASA EL HARD ROCK
ME MATAS, NO, LO SIGUIENTE…
TE QUIERO NO, LO ANTERIOR







domingo, 17 de noviembre de 2019

"Pueblo blanco" (Joan Manuel Serrat)


Colgado de un barranco
duerme mi pueblo blanco,
bajo un cielo que, a fuerza
de no ver nunca el mar,
se olvidó de llorar.

Por sus callejas de polvo y piedra
por no pasar, ni pasó la guerra...
sólo el olvido
camina lento bordeando la cañada
donde no crece una flor
ni trashuma un pastor.

El sacristán ha visto
hacerse viejo al cura.
El cura ha visto al cabo
y el cabo al sacristán...
Y mi pueblo después
vio morir a los tres.

Y me pregunto por qué nacerá gente
si nacer o morir es indiferente.

De la siega a la siembra
se vive en la taberna.
Las comadres murmuran
su historia en el umbral
de sus casas de cal.

Y las muchachas hacen bolillos
buscando, ocultas tras los visillos,
a ese hombre joven
que, noche a noche, forjaron en su mente.
Fuerte pa' ser su señor.
Tierno para el amor...

Ellas sueñan con él,
y él con irse muy lejos
de su pueblo. Y los viejos
sueñan morirse en paz,
y morir por morir,
quieren morirse al sol.

La boca abierta al calor, como lagartos.
Medio ocultos tras un sombrero de esparto.

Escapad gente tierna,
que esta tierra está enferma,
y no esperes mañana
lo que no te dio ayer,
que no hay nada que hacer.

Toma tu mula, tu hembra y tu arreo.
Sigue el camino del pueblo hebreo
y busca otra luna.
Tal vez mañana sonría la fortuna.
Y si te toca llorar
es mejor frente al mar.

Si yo pudiera unirme
a un vuelo de palomas,
y atravesando lomas
dejar mi pueblo atrás,
juro por lo que fui
que me iría de aquí...

Pero los muertos están en cautiverio
y no nos dejan salir del cementerio.


1-¿Cuál es el tema de esta canción? ¿Se corresponde con algún tópico literario estudiado?

2-¿Crees que se trata de un pueblo muy concreto o de alguno que puede representar el inmovilismo de un país?

3-¿Quién describe el pueblo? ¿Desde qué punto de vista?

4-¿Supone una idealización del pueblo, es decir, se trata de un locus amoenus, como en otra famosa canción de Serrat, Mediterráneo?

5-Señala los recursos literarios que veas (personificaciones, antítesis, comparaciones, metáforas, paralelismos...).

*Redacta el comentario completo recopilando la información anterior.

martes, 9 de enero de 2018

JORGE DREXLER Y LAS DÉCIMAS (que faltan)

(Letra y música: Chicho Sánchez Ferlosio)

Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.



Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué Dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.



No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.



Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué Dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.



Y a nadie le dí permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay Dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.


1-Haz el esquema métrico 

2-Indica qué tipo de rima tiene
3-¿Te parece un poema lírico o narrativo? ¿Por qué?
4-Señala cuál es el tema de poema
5-Identifica los recursos literarios que veas
6-Redacta el comentario de texto completo






domingo, 10 de abril de 2016

Personificación


La personificación es un recurso literario que consiste en atribuir cualidades humanas a seres inanimados.
Por ejemplo, en el poema "Elegía" de Miguel Hernández, que ya hemos comentado por aquí, encontramos unos versos que utilizan este recurso con gran acierto
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta.
Este recurso se puede realizar de muchas formas. Son personificaciones claras expresiones populares como "la vida me sonríe", "el tiempo vuela", "la suerte es caprichosa/ viene y se va", "fumar mata"... O, de forma más literaria, esta descripción que hace Clarín de Vetusta, el espacio donde sucede la obra La Regenta:
Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la Santa basílica.
Leopoldo Alas, «Clarín». La Regenta.
También son ejemplos claros de personificación estas dos canciones sobre la felicidad (pego a continuación el enlace para poder escucharlas y algunos versos donde se observa bien el recurso)

"Felicidad" (canción de Ariel Rot, interpretada junto a Fito Páez).

"Felicidad odia las despedidas:
un día te despiertas y ella ya no está.

Felicidad no cura las heridas,
ella es la heroína de mi soledad.
Felicidad no te vayas todavía
tengo la manía de dejarte escapar"


Mata más gente el tabaco
que los aviones,
y he perdido el miedo a volar,
y enciendo la faria de las grandes ocasiones...
en las nubes tengo un “Bemeuve”,
una “Pleiesteision”
tu foto y un par de postales,
sigue escribiendo donde quiera que tú estés.

Felicidad,
qué bonito nombre tienes,
Felicidad,
vete tú a saber dónde te metes.
Felicidad
cuando sales sola a bailar,
te tomas dos copas de más
y se te olvida que me quieres.

Nada mas verte
le dije a mi sentido común
que no me esperara levantado
y al volver a casa una nota en el “livinrum”
un adiós en los morros
y desde entonces duermo solo
finito, acabado, caramba
y pagando los recibos de la luz.

Felicidad,
qué bonito nombre tienes,
Felicidad,
vete tú a saber dónde te metes.
Felicidad
cuando sales sola a bailar,
te tomas dos copas de más
y se te olvida que me quieres.

Cuando menos lo esperaba
de pronto un día
a mi puerta llamó la alegría
y resulta que tenía tu carita
y resulta que estabas tan rica
y devoré tu piel, tu carne y tus espinas,
y rebañé,
to el suco, suco, suco, y rebañé.

Desde entonces en verano
nunca pido ensaladilla
ni antes de dos horas de digestión
me tiro al mar
y he dejado de abusar
del tabaco, del café,
del tinto y del prozac,
pura Felicidad.

Una noche cualquiera a mi puerta llamó la Fortuna,
y una noche cualquiera es normal que yo estuviera allí.
Me dejó en la ventana un mensaje escrito con lluvia:
"Esta noche he venido y no estabas, lo siento por ti."
No podía creer que la niña gastara estas bromas,
por más que me dijeran amigos que sí, hombre, que sí.
Yo que siempre fui un desafinado me rasgué las ropas.
Seguiré mi camino con calma seré un tipo gris.

Pero la vida me puso en las manos esta guitarra y un poco de voz,
y hoy me encuentro feliz en mi banda y en una canción:
Mi vida en una canción, mi vida en una canción.

Estampé el cigarrillo en charco que había en el suelo
y se fue como un barco velero buscando alta mar.
Calle abajo corrieron de un golpe todos mis sueños.
La Fortuna le da a cada hombre una oportunidad.

Pero la vida me puso en las manos esta guitarra y un poco de voz,
y hoy me encuentro feliz en mi banda y en una canción:
Mi vida en una canción, mi vida en una canción.

lunes, 4 de abril de 2016

Hipérboles o exageraciones



La hipérbole es un recurso literario que consiste en exagerar la realidad para expresar sentimientos, como parodia o, sencillamente, para captar la atención del lector/oyente. 

Es muy habitual en la vida cotidiana y te sonarán expresiones como las que vienen a continuación:

-Te lo he dicho miles de veces
-Si se enteran mis padres, me matan
-Te voy a partir la cara/ Te voy a dar hasta en el carnet de identidad
-Me parto de risa
-Eso está donde Cristó perdió el mechero
-Eso es de cuando Franco era corneta...

Un ejemplo sería este poema de Carlos Edmundo de Ory (autor de marcado gusto por el humor) en el que, como verás, además utiliza otros recursos literarios como la personificación, la metáfora, la paradoja o la anáfora):

Hipérbole del amoroso
Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.

Carlos Edmundo de Ory
(Poemas, 1969)

Posiblemente una de las hipérboles poéticas más famosas es la caricaturesca descripción que hace Francisco de Quevedo de su rival póetico Luis de Góngora:
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva ,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba ,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera 
sabañón garrafal, morado y frito.
También encontramos este recurso en numerosas canciones, como esta de Maná:

O el uso del mismo recurso en una canción, bastante mejor, aunque sea en inglés:



En esta entrada del blog ya establecíamos una relación entre una de las rimas de Bécquer y una canción del grupo de rock Los Suaves. 

En otro estilo musical, el grupo de pop Astrud también tienen tendencia a irónicas hipérboles, como las que se pueden ver en esta canción: "Hay un hombre en España".

Una idea parecida sigue esta otra de Sergio Makaroff, "La culpa es mía".

Por supuesto, también son hipérboles las típicas "fantasmadas" ("fantasma" con este significado es, lógicamente, una metáfora) de amigos, familiares (especialmente cuñados) o de personajes públicos, como el mítico George Best:


O en este artículo del soberbio columnista (pero personaje con tendencia a la exageración) Manuel Jabois:
Resaca
El sábado me sorprendí saliendo de un after a una hora tan escandalosa que me bastó ver la altura del sol para venirme abajo: al llegar corriendo a casa me precipité por la puerta como quien se tira de un coche en marcha. Una vez allí, y tras dormir unas horas, empecé mi dolorosa liturgia. Vacío los bolsillos visiblemente alterado, pues siempre aparecen monedas tan pequeñas que yo creía ya extinguidas y papeles arrugados con números de teléfono descabellados. En el baño aprovecho la meada para calibrar, por el intenso olor y el color encarnado del violento chorro, los días que me quedan para volver a ser un hombre nuevo del que mane sangre limpia. Luego me ducho durante horas larguísimas, prácticamente una tarde entera. Al hacerlo, me froto rabioso con un estropajo tratando de sacarme la sordidez de los antros infames y la chusma de la que gusto rodearme: dedico horas a los huecos de los dedos de los pies, que es donde creo yo que se empozoña todo; hay días que lleno la bañera y me zambullo dentro, ahogado por la culpa, y lloro a gritos. Salgo de la purga tambaleándome, y con la toalla atada a la cintura recojo el montón de ropa con la que salí esa noche, voy al patio y allí le prendo fuego mientras profiero exclamaciones en latín invocando a Satán. Una vez hecho esto, suelo meterme en cama con un libro muy gordo, y antes de emprender la lectura abro los ojos con el fanatismo de un converso y digo, convencido hasta la histeria, una frase memorable: “Nunca máis”.