Soy profe de Lengua y Literatura y en este blog iré colgando actividades y textos que trabajemos en clase (o no).
"Hola, ¿qué tal? Soy el chico de las poesías".
El paralelismo es un recurso literario que consiste en repetir la misma estructura gramatical pero variando las palabras que la forman. Este conocidísimo poema de Martin Niemöller es un perfecto ejemplo de un simple pero magistral uso del paralelismo:
PRIMERO SE LLEVARON A LOS JUDÍOS Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros, pero, como yo no era obrero, tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.
Lo mismo sucede con estos otros de Bertold Bretch:
El soneto es un poema formado por 14 versos endecasílabos repartidos en dos cuartetos y dos tercetos. Tiene rima consonante y su esquema métrico es ABBA, ABBA, CDC DCD (aunque los tercetos pueden variar).
Se hace muy popular en Italia desde el siglo XIII y en el siglo XIV encontramos obras maestras con esta forma, como los sonetos amorosos de Dante Alighieri (dedicados a su amada Beatrice) o, sobre todo, Petrarca, gracias a cuyo Cancionero el soneto se extiende al resto de literaturas europeas.
En España el primero en intentar adaptarlos es el Marqués de Santillana, con resultados dispares.
El primer poeta español en conseguir absoluta brillantez en sus sonetos es Garcilaso de la Vega, como podemos ver en este ejemplo:
SONETO V Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto. En esto estoy y estaré siempre puesto; que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto. Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma mismo os quiero. Cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.
SONETO XXIII
En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
A partir de entonces, se convierte en la forma métrica más habitual en la poesía culta, tanto en el Renacimiento como en el Barroco. Por ejemplo, podemos ver este soneto de Luis de Góngora con una referencia metaliteraria al anterior de Garcilaso:
EN TANTO QUE DE ROSA Y AZUCENA
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello. siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello: goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente, no sólo en plata o vïola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Otro que merece la pena tener en cuenta es este soneto místico de autor desconocido:
A CRISTO CRUCIFICADO
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Pues esta serie de adaptaciones es la parte más interesante del proyecto Un cancionero petrarquista.
Es decir, conseguir que esta estructura métrica se ajuste a nuestro lenguaje y nuestro tiempo.
Te ofrecemos algunos ejemplos a continuación:
Soneto CXXVI
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beberveneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor: quien lo probó lo sabe.
(Lope de Vega)
Monógamo, ruin, disparatado,
cicatero, ridículo, mezquino,
absurdamente absurdo, muy cansino
y encima de cornudo, apaleado.
Cuatro días de sol, veinte nublado,
Tomar, por jamón del bueno, tocino,
tener que dejar por el otro el vino,
los canutos, la sal, hasta el helado.
Y qué bonito dormir en pelotas,
uña y carne; de tu tos, el jarabe,
cursi hasta las más vomitivas cotas.
Creer que un te quiero en un wasap cabe,
mi sueldo por regalarte unas botas,
esto es amor: quien lo probó lo sabe.
(Víctor Martín Iglesias)
A TRABAJOS FORZADOS
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
(Antonio Gala)
PUNTOS SUSPENSIVOS
Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.
Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos (Joaquín Sabina)
La "poesía lírica"(o, en general, "la lírica" y lo que entendemos normalmente por "poesía") se opone a la poesía narrativa (que, como toda narración, consiste en contar historias, en este caso, en verso) ypuede resumirse como un género literario que tiene como objetivo expresar de forma original los sentimientos más personales del poeta. Como ya estudiamos, la función poética del lenguaje consiste en intentar embellecer el mensaje. Por eso, en la lírica va a ser frecuente el uso de recursos literarios que aportan un nuevo enfoque o una nueva manera de ver algo. Es decir, analizar un poema muchas veces consiste en interpretar lo que de verdad se está intentando decir y traducirlo a un lenguaje más común y más claro.
Como busca un enfoque original para transmitir los pensamientos y sentimientos más personales de poeta, la lírica o poesía se basa en la subjetividad(es decir, todo lo contrario que la noticia, género periodístico que debería contar hechos de la forma más objetiva posible).
Es cierto que en los poemas líricos pueden aparecer referencias al contexto histórico o social en que los poemas han sido escritos (o vividos). Pero, a diferencia de la poesía social, donde se intenta describir (y denunciar) la situación, en la poesía lírica lo importante, insistimos, es la forma en que han afectado al poeta.
De esta forma, las referencias sociales pasan a ser elementos que, aunque puedan afectar a otros millones de personas, nos importan por el reflejo que han tenido en la vida del yo poético y, sobre todo, en los versos del poeta.
Vamos a ver algunos de ejemplos:
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.
(Ernesto Cardenal)
Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí, que ha perdido en su campo el Atleti y que ha amanecido nevando en París. Que han pillado un alijo de coca, que a Piscis y Acuarios les toca el vinagre y la hiel. Que aprobó el Parlamento Europeo una ley a favor de abolir el deseo que falló la vacuna anti SIDA, que un golpe de Estado ha triunfado en la luna y movidas así. Pero nada decía la prensa de hoy de esta sucia pasión, de este lunes marrón del obsceno sabor a cubata de ron de tu piel, del olor a colonia barata del amanecer. Hoy amor, como siempre el diario no hablaba de ti, el diario no hablaba de ti, el diario no hablaba de ti, ni de mí. Hoy amor, igual que ayer, como siempre el diario no hablaba de ti, el diario no hablaba de ti, el diario no hablaba de ti, ni de mí. Hoy dijo la radio que han hallado muerto al niño que yo fui que han pagado un pasote de pelas por una acuarela falsa de Dalí. Que ha caído la Bolsa en el cielo, que siguen las putas en huelga de celo en Moscú. Que subió la marea, que fusilan mañana a Jesús de Judea, que creció el agujero de ozono, que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000. Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar, de este salto mortal, de tu voz tiritando en la cinta del contestador, de las manchas que deja el olvido a través del colchón
Fue terrible aquel año, de sequía y de miedo.
Fue terrible aquel año, recordarlo es bueno.
Ganaron las derechas, año amargo en política.
Y los médicos no hallaron vacuna para el SIDA.
Fue terrible aquel año, morían niños en África.
Y aquí mismo en mi calle mataban a un mendigo sin patria,
a una infeliz prostituta, a una esposa maltratada.
Terrible fue aquel año, los Balcanes humeaban.
Fue terrible aquel año, los días eran fríos
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos,
arrastrando abandono. El amor era olvido.
No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido.
Fue terrible aquel año, celebraron convenciones
sobre la capa de ozono, y rompieron los hombres
la moratoria en la caza de lobos y ballenas.
Terrible fue aquel año, corría la sangre en Chechenia.
Fue terrible aquel año, los días eran fríos
y cada vez más cortos. Los meses eran ríos,
arrastrando abandono. El amor era olvido.
No hubo nubes, no hubo lluvia. El otoño estaba prohibido.
Fue terrible aquel año, de hambre, de guerra,
de ideas perseguidas, de oraciones y miseria.
Fue terrible aquel año, no consigo olvidarme.
Fue terrible aquel año en que tú, tú me dejaste,
tú me dejaste.
A veces, la poesía también se basa en la vida cotidiana. Sin embargo, de nuevo, lo hace para reflejar cómo se siente el poeta ante una rutina... y los recuerdos que le asaltan.
Esta escena pertenece a una famosa comedia de los años 90 llamada Cuatro bodas y un funeral. En ella, uno de los personajes recita el poema "Funeral blues" de W.H. Auden
FUNERAL BLUES ("Paren todo los relojes")
Paren todos los relojes, descuelguen el teléfono,
Eviten que el perro ladre dándole un hueso sabroso,
Silencien los pianos y con un sordo timbal,
saquen el ataúd, permitan a los dolientes venir.
Que los aviones con sus gemidos nos sobrevuelen
garabateando en el cielo el mensaje Él se ha muerto,
Pongan un crespón alrededor de los cuellos blancos de las palomas
Permitan a los policías de tráfico usar guantes negros de algodón.
Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi mediodía, mi medianoche, mi palabra, mi canción;
Creí que el amor sería eterno, pero me equivoqué.
Ya no deseo las estrellas: apáguenlas todas;
Empaqueten la luna y desmantelen el sol;
Vacíen el mar y barran los bosques.
Pues nada ahora podrá ser como antes.
W. H. Auden
La elegíaes una composición lírica (es decir, un tipo de poema) en que el autor se lamenta por algún motivo de dolor o nostalgia, normalmente por la muerte de un ser querido.
También se puede hacer una elegía a una época que se considera acabada (como ya hemos explicado, Manrique simboliza la pérdida de su padre en la pérdida de los valores feudales que nota que se están desmoronando con el cambio de mentalidad).
Este curso, tanto en 3º de ESO como en 1º de Bachillerato, hemos estudiado una de las obras elegíacas más célebres de nuestra literatura, las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique (que puedes leer completas en este enlace).
I Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el placer; cómo después de acordado da dolor; cómo a nuestro parecer cualquiera tiempo pasado fue mejor. (...)
XXV
Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el Maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente,
sus grandes hechos y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros,
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.
XXVI ¡Qué amigo de sus amigos!, ¡qué señor para criados y parientes!, ¡qué enemigo de enemigos!, ¡qué maestre de esforzados y valientes!, ¡qué seso para discretos!, ¡qué gracia para donosos!, ¡qué razón!, ¡cuán benigno a los sujetos!, y a los bravos y dañosos, ¡qué león!
Ya que es toda una obra dedicada al mismo tema, es normal que se produzcan disgresiones.
Las DISGRESIONES son desviaciones del tema principal (y es un concepto que debes dominar pues será frecuente tanto en novelas como, por ejemplo, Don Quijote de la Mancha como en los artículos de opinión).
En el caso de las Coplas a la muerte de su padre, ya hemos explicado que hay varios temas principales (la elegía al padre muerto, el "ubi sunt?" sobre una época añorada...).
Además, entre las principales disgresiones destacan reflexiones generales sobre la muerte o el desarrollo de la concepción de las tres vidas de Jorge Manrique, es decir, la vida terrenal, la vida de la fama y la vida eterna conseguida tras la muerte.
Partiendo de esa misma idea y usando la misma métrica (es decir, la copla de pie quebrado o copla manriqueña), Luis García Montero escribió en ... Coplas a la muerte de su colega:
11
Camarada de su gente,
¡qué pantera en el coraje
por nosotros!
¡Qué canalla adolescente!
¡Qué enemigo tan salvaje
con los otros!
Y para el valor, ¡qué fiero!
¡Qué destreza de alimañas!
¡Qué razón!
Para el amor marinero,
gobernando en sus pestañas
la pasión.
12
No dejó ningún tesoro,
dos jeringas en el suelo
sin sentido,
su navaja en deterioro,
su gabán de terciopelo
descosido.
Pero estuvo en la ciudad
y acaudilló los suburbios
con la suerte,
y habló de la libertad
hasta ver los ojos turbios
de la muerte.
13
Y porque fue capitán
de camadas y patrullas
sin juicio,
porque ya no nacerán
dos manos como las suyas
para el vicio,
porque jamás nos vendió
y mordimos el anzuelo
de su historia,
aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria.
Este tipo de composición poética ha sido muy frecuente en la literatura. Por ejemplo, son especialmente conocidos poemas como "Elegía a Ramón Sijé" de Miguel Hernández...
ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Curiosamente, a la muerte de Miguel Hernández es su gran amigo Vicente Aleixandre quien escribe, a su vez, esta elegía:
«Elegía en la muerte de Miguel Hernández»
I
No lo sé. Fue sin música.
Tus grandes ojos azules
abiertos se quedaron bajo el vacío ignorante,
cielo de losa oscura,
masa total que lenta desciende y te aboveda,
cuerpo tú solo, inmenso,
único hoy en la Tierra,
que contigo apretado por los soles escapa.
Tumba estelar que los espacios ruedas
con sólo él, con su cuerpo acabado.
Tierra caliente que con sus solos huesos
vuelas así, desdeñando a los hombres.
¡Huye! ¡Escapa! No hay nadie;
sólo hoy su inmensa pesantez de sentido,
Tierra, a tu giro por los astros amantes.
Solo esa Luna que en la noche aún insiste
contemplará la montaña de vida.
Loca, amorosa, en tu seno le llevas,
Tierra, oh Piedad, que sin mantos le ofreces.
Oh soledad de los cielos. Las luces
sólo su cuerpo funeral hoy alumbran.
II
No, ni una sola mirada de un hombre
ponga su vidrio sobre el mármol celeste.
No le toquéis. No podríais. El supo,
sólo él supo. Hombre tú, solo tú, padre todo
de dolor. Carne sólo para amor. Vida solo
por amor. Sí. Que los ríos
apresuren su curso: que el agua
se haga sangre: que la orilla
su verdor acumule: que el empuje
hacia el mar sea hacia ti, cuerpo augusto,
cuerpo noble de luz que te diste crujiendo
con amor, como tierra, como roca, cual grito
de fusión, como rayo repentino que a un pecho
total único del vivir acertase.
Nadie, nadie. Ni un hombre. Esas manos
apretaron día a día su garganta estelar. Sofocaron
ese caño de luz que a los hombres bañaba.
Esa gloria rompiente, generosa que un día
revelara a los hombres su destino; que habló
como flor, como mar, como pluma, cual astro.
Sí, esconded, esconded la cabeza. Ahora hundidla
entre tierra, una tumba para el negro pensamiento
cavaos,
y morded entre tierra las manos, las uñas, los dedos
con que todos ahogasteis su fragante vivir.
III
Nadie gemirá nunca bastante.
Tu hermoso corazón nacido para amar
murió, fue muerto, muerto, acabado,
cruelmente acuchillado de odio..
¡Ah! ¿Quién dijo que el hombre ama?
¿Quién hizo esperar un día amor sobre la tierra?
¿Quién dijo que las almas esperan el amor y a su sombra florecen?
¿ Que su melodioso canto existe para los oídos de los hombres?
Tierra ligera, ¡vuela!
Vuela tú sola y huye.
Huye así de los hombres, despeñados, perdidos,
ciegos restos del odio, catarata de cuerpos
crueles que tú, bella, desdeñando hoy arrojas.
Huye. hermosa, lograda,
por el celeste espacio con tu tesoro a solas.
Su pesantez, al seno de tu vivir sidéreo
da sentido, y sus bellos miembros lúcidos para siempre
inmortales sostienes para la luz sin hombres.
*Vicente Aleixandre escribió esta elegía el 28 de marzo de 1942, en la enfermería de la prisión alicantina, en la que acababa de morir Miguel Hernández, eran las 5.32. Se dice que no pudieron cerrarle los ojos…
Otro magnífico ejemplo es Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca. Aquí ofrecemos el fragmento conocido como "La sangre derramada":
LA SANGRE DERRAMADA
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!
Paradójicamente, Lorca también recibió alguna elegía famosa, como esta que le dedicó Antonio Machado
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...
II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
III
Se les vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
También ha sido muy frecuente la adaptación de este género lírico a letras de canciones, como en "Con abuelo", un homenaje de Andrés Calamaro a Miguel "Abuelo", líder del grupo Los Abuelos de la Nada:
A un nivel más festivo, encontramos este homenaje de Rosario Flores a su padre, Antonio González, "El Pescadilla":
y optando por la opción cómica, esta elegía del grupo No me pises que llevo Chanclas:
Tocar el piano, leer o escribir siempre me han producido cierta sensación de deleite. Y también me gustaba observar, verlo todo a través de mi querida ventana.
Veía a las personas caminar, discutir, llorar, reír. Pero había una que siempre me gustaba mirar. Cómo me gustaba observarle, tanto, que siempre que pasaba por mi ventana estaba yo ahí para verle, no faltaba ni una vez.
Esa persona era un chico joven, alto, de ojos castaños y cabello similar. Cuanto lo admiraba, no sé decir por qué, pues no lo conocía, simplemente me gustaba. Quizás fuese porque, desde mi ventana, le vi crecer. Le quise como a nadie en el mundo.
Una vez tuve la oportunidad de conocerle, y entonces me formuló una pregunta que destruyó todo lo que sentía por él:
¿Quién de los dos es real, tú o yo?
MEJOR RELATO DE II CICLO ESO O BACHILLERATO
ALEJANDRO RIZO (1º BTO A) "Encuentros fugaces".
1. Aquella efusividad lo llenaba todo. Las mesas relucían a la luz del mediodía, el reflejo del sol se colaba a contraluz por las ventanas, y el vaivén de las motas de polvo suspendidas en el aire parecía ralentizar el tiempo. A lo lejos quedaba el bullicio de la gente, las risas de desconocidos, la mirada nerviosa del camarero y el estallido repentino de los vasos al caer.
Sí, allí estaba ella. Apoyada en la barra con una caja de Marlboro medio vacía. Tan elegante como el humo que emanaba de su cigarro, desvaneciéndose lentamente entre sus dedos. No sabría decir cuánto tiempo estuve allí sentado, embriagado por tanta belleza...Al parecer, pasó más de una hora, más de dos quizás, lo suficiente para que ella olvidara el bolso y yo mis penas con la promesa de volvérmela a encontrar.
2. Veía mi reflejo en los cristales del metro cuando el tren se paró en el andén. Aquel no era el mío, pero qué cerca estuvo de serlo. Si me hubiese sostenido la mirada unos segundos más, no me habría perdonado nunca conocer únicamente el brillo de su lejana mirada.
FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ (1º BTO A): "Microgobierno"
“Érase una vez, en un país sin gobierno, se alzaron 4 líderes que exclamaron: ¡Paro para todos y todo para nosotros!
RESTO DE RELATOS SELECCIONADOS
El reflejo (Rosa Gómez. 4ºE)
Cuando miras durante mucho tiempo tu cara en un espejo, te acaba pareciendo una tontería. La belleza, el atractivo y las facciones desaparecen, dando paso a un montón de formas extrañas y desordenadas, colocadas al azar sobre una superficie blanda y pálida de carne. Nada te hace especial, nada define cómo eres en realidad. Nunca vuelves a pensar como antes y tu yo anterior desaparece para siempre. Y entonces te preguntas: ¿quién soy? ¿Qué soy? ¿Qué es lo que me diferencia de los demás? Y en ese momento, todo tu mundo se vuelve del revés, causando una gran confusión en tu cabeza y alterando tu mente, llevándote a cuestionarte tus propios principios, ideas, opiniones y sueños.
Un día especial (Daniel González Acosta. 1ºB)
Y por fin llegó un día muy esperado por mí… bueno, más bien por mis familiares, yo solo quería mis regalos y, sobre todo, mi ansiado móvil. Para conseguirlo tuve que vestirme con un absurdo disfraz de marinero, aguantar los tirones de mofletes de mi tía y tomarme una especie de papel redondo que no sabía a nada.
Los delincuentes (Óscar Borrallo, 3ºB)
Cuando los delincuentes decidieron pasar a la acción lo hicieron con tal sutileza que sus maniobras pasaron casi desapercibidas. El botín fue depositado en lugares que se encontraba a salvo de cualquier intromisión. Su labor en beneficio de la comunidad seguía siendo de lo más normal, hasta que, uno a uno, fueron desfilando por las puertas del juzgado ante el asombro de sus propios compañeros de partido.
MICRORRELATOS JAVIER CAVERO (3ºB)
El paso del tiempo
Después de arreglarse y maquillarse, observó su reflejo en el espejo con la extraña sensación de que le faltaba algo y, pensó que tal vez se debiera a su aspecto, a su maquillaje, a la luz de la habitación, a su forma de vestir o, quizás, solo quizás, le sobraba algo,..., porque ochenta años siempre pasan factura.
Las adversidades de la vida
Hacía tiempo que me encontraba encerrado sin nadie al que ver o con el que hablar. Todo estaba oscuro. A medida que pasaba el tiempo me iba agobiando más. Parecía que las paredes me asfixiaban cada vez más, acercándose hacia mí. No podía hacer nada. Necesitaba moverme; salir. Me pareció ver un agujero en la pared. Metí la cabeza e hice todo lo que pude. Después de un arduo trayecto vislumbré al final del túnel una luz, entonces, saqué la cabeza y…
Doctor, ¿es un niño o una niña? -preguntó la madre del recién nacido.
Era un niño -dijo el doctor- Ha nacido muerto.
Lo siento mucho.
Puntualidad (Emilio Barbosa Parra. 3ºB)
Mauricio llegaba tarde al trabajo otra vez. El día anterior su jefe le había amenazado con despedirle si volvía a ocurrir. Podría parecer que su jefe era un tirano, sino fuera porque Mauricio llevaba trabajando allí dos semanas y todos los días había llegado tarde.
Salió escopeteado hasta su coche. Conduciendo por la ciudad como en un rally, llegó a la empresa después que todos los radares por los que pasaba explotaran y de que casi atropellara a un peatón. Angustiado salió del coche y corrió hacia la oficina. El corazón le latía con fuerza y le faltaba el aire, pero siguió adelante. Subió las escaleras como un rayo y se sentó en su silla sin observar nada más. Sólo entonces miró a su alrededor para comprobar que únicamente estaban la limpiadora y él. Tras ella el reloj marcaba las 8 en punto del último domingo del mes.
Incógnita (Javier Peña González. 2ºF)
Después de un día duro lleno de trabajos, deberes y escribir un buen microrrelato, me dirijo al cuarto de baño, cojo la toalla y mi pijama y, al ducharme, me pregunto. ¿es suficiente con el jabón que cae al suelo de la bañera o me tengo que agachar para lavarme los pies?
El ganador (Javier Negrete Granados. 1ºB)
Y no solo consiguió saber cómo ganar fácilmente, sino también cómo perder amigos de la misma manera.
Diferencias (Clara Nieto Castro. 3ºA)
-¿Me estás escuchando?
-Sí
-Mentira. Sólo me oyes …
-¿Cuál es la diferencia?
Infierno (Daniel Jiménez. 2ºA)
Parado, mire a mi alrededor, lo único que se podía vislumbrar eran luces apagadas y rostros de almas que de vez en cuando gritaban de terror. Todo era un horno y las olas de calor vibraban con un sonido tan insoportable que hacía que doliera la cabeza. Todas las almas dispersas chocaban unas con otras y alguna que otra vez se escuchaban llantos de sufrimiento y desesperación, hasta que mi amigo vino con las entradas de la atracción.
Paradojas(Patricia Morgaz. 2ºG)
Cuanto más corría, más lento iba.
Y cuanto más soñaba, menos sueños cumplía.
Al fin pude abrir mis ojos ¡menuda pesadilla¡
Su gran amigo (Claudia Millán. 3ºB)
Esta es la historia de Raúl y Felipe, dos amigos de toda la vida. De pequeños se conocieron en el parque y desde entonces todo lo hacían juntos, jugaban a diario, cada fin de semana dormían juntos creando mundos imaginarios que solo ellos conocían. Con el paso de los años nunca se habían separado, compartían piso y solo se necesitaban el uno al otro para ser felices.
Un día, en el trabajo de Raúl organizaron una fiesta. Raúl estaba ansioso por ir y poder presentarles a todos a su gran amigo Felipe. Cuando llegaron empezó con las presentaciones y todos se empezaron a reír, pues pensaban que era una broma. Raúl no entendía qué pasaba hasta que comprendió la horrible verdad, Felipe había muerto hacía unas semanas en un accidente de coche y su espíritu era el que había estado a su lado desde entonces.
Amor imposible (Lucía Nieto Castro. 1ºB)
Y la princesa seguía cantando sin saber que su príncipe era sordo.
Relatividad (Andrea Gomez. 2ºF)
Al salir de clase me sorprendió la tormenta; eso me hizo pensar en la medida de las cosas: un vaso de agua calma mi sed y este chaparrón arruina mi tarde.
El estuche (Adrián Martínez. 2ºF)
Me introducen bolígrafos, lápices, gomas y muchas más cosas… os lo digo ante de que alguien me cierre la boc...
Certeza (Jesús Ruiz Porras. 2ºC)
Mi amigo y yo, matamos a todos “los arrasadores”. Uno de los muertos llevaba la capa real lo que significaba que el jefe debía de estar muy cerca. Tras la victoria regresamos a la nave. No había rastro de nadie, fuimos a la sala principal y vimos que todos los otros guardianes y humanos estaban muertos, amontonados uno encima de otro creando una pila.
Nos separamos para buscar el causante de la matanza. Mi radar me indicaba que solo mi amigo y yo éramos los únicos vivos, aún así sabía que me observaban. De repente oí a mi compañero gritar.
Fui hacia el lugar, pero no encontré nada. Revisé mi radar y solo estaba yo, que habría sucedido. Seguí buscando por toda la nave y no había nadie. Pero sé que no estaba solo.
Microrrelatos de Pablo Martín:
You'll never walk alone
-Buenas noches, que descanses bien. Le dijeron sus hijos.
Enseguida se levantó del sofá, preparó los bocadillos de los niños para el colegio, lavó los platos, recogió y ordenó la cocina, puso los garbanzos a remojo, escribió la lista de la compra y, por último -antes de acostarse-, disfrutó, preparando la ropa del día siguiente, la magnífica plancha que le habían regalado por el Día del Padre.
El silencio que inunda nuestras cabezas
Se encontró con la razón y ésta le dijo: ¿Eh tú, acaso crees que no te escucho?.
Dulce nombre (Pablo Javier Hernández García 2º ESO G)
Era un lujo estar allí esperando a que salieran los primeros, estaba todo lleno de personas, todos con los móviles o haciéndose fotos con los amigos y los padres. De pronto todo el mundo empezó a gritar, los jugadores salieron al césped del Ramón Sánchez Pizjuán.
Un buen comienzo (Javier Tenor. 2ºC)
“Pero el criminal murió”. Este pensaba Jeff que sería un buen comienzo para su novela policiaca. Jeff Thompson es un policía de investigaciones, pero últimamente no hay nada que investigar. Es jueves por la tarde y ya está viendo la televisión.
De pronto, suena el teléfono y Thompson lo coge. Es el comisario Ceys, que le dice que algo ha pasado en comisaría. No hay tiempo para explicarle la llamada a su mujer, así que sale de casa corriendo y se monta rápidamente en su coche. Va directo a comisaría.
Cuando algún policía de su comisaría le repite la frase que el comisario dijo, es que algo muy malo ha ocurrido. En la comisaría se oyen gritos de desesperación.
El criminal más peligroso del lugar ha matado a muchos policías. Lo malo es que el ladrón se ha suicidado. Ahora sabe que esto es un buen comienzo.