Soy profe de Lengua y Literatura y en este blog iré colgando actividades y textos que trabajemos en clase (o no).
"Hola, ¿qué tal? Soy el chico de las poesías".
Se cumplen dos años desde que llegué al IES Chaves Nogales después de haber sacado plaza en las oposiciones de 2014. Desde entonces, he aprendido muchísimo de la comunidad educativa, de los padres, de mis compañeros y, sobre todo, de muchos alumnos*1.
Soy consciente, sin embargo, de que me quedan muchísimas cosas por mejorar, algo que espero seguir haciendo en el futuro: ahora, en este septiembre que cierra una etapa para abrir otra, parece un momento bastante bueno para hacer balance.
Y es que, en estos días, muchos alumnos tienen la oportunidad de aprovechar la convocatoria extraordinaria para demostrar haber adquirido los conocimientos que les faltaban y recuperar la o las asignaturas pendientes. Y las oportunidades están ahí para que las aprovechemos, incluso cuando no llaman demasiado nuestra atención (¿y hay algo que llame menos nuestra atención que tener que tirarnos el verano estudiando?). Por ejemplo, aunque, como todos, he desaprovechado muchísimas oportunidades en esta vida, el CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica que te permite dar clase después de haberte titulado en la carrera correspondiente y tiene fama entre los profes de ser una total pérdida de tiempo -y, ahora, además, de dinero-) a mí me sirvió para darme cuenta de que tenía vocación por enseñar.
También, para muchos, el periodo de prácticas está considerado como un estúpido trámite burocrático que solo tendría sentido para aquellos que aprueban la oposición sin haber trabajado anteriormente (no llevando uno, dos, tres o, como en mi caso, cuatro años de experiencia previa). A mí, por suerte, me sirvió directa o indirectamente para venirme a vivir a una ciudad maravillosa (bueno, más bien a su "sucursal" en el extrarradio), hacer grandes amigos, conocer un instituto fantástico con compañeros entregadísimos y alumnos, en general, tremendamente educados, motivados y motivadores. Luego, tuve la chiripa de quedarme otro año más.
En mi primer curso en el instituto hube de adaptarme rápidamente a un cambio de ciudad (y comunidad autónoma), de forma de vida y a una nueva (y mejor) manera de enseñar (todo ello, aliñado con la presión, estúpida pero, me temo, inevitable, que supone ser un profesor en prácticas). Por suerte, conté con el apoyo de un equipo directivo que facilitaba la labor de todos, unos compañeros colaborativos y divertidos y, todo sea dicho, unos grupos de alumnos más que predispuestos a dejarse guiar aunque fuera dando tumbos por el temario y los proyectos educativos. Nunca se lo agradeceré lo suficiente a todos ellos.
Diría que, teniendo en cuenta todo lo anterior, en mi primer curso me quedaría un 6 de media, sobre todo por no haberme apuntado al periódico del instituto (ni, por tanto, haber valorado bien el trabajo de los alumnos de 3º que formaban parte de él), por haber podido/debido hacerlo mejor como tutor y por no haber sabido conectar bien con uno de mis grupos a pesar de estar formado por alumnos encantadores.
En el curso actual, que ahora termina, creo que he mejorado muchísimo en la organización de clases, exámenes y tareas, en mi labor tutorial, que he evaluado de forma mucho más justa, clara y global y, sobre todo, que he podido llevar a cabo más y mejores proyectos, tanto los diseñados por Nacho Gallardo (el “special One” de los Premios Educativos) como otros del Programa de Creatividad Literaria de la Junta de Andalucía y algunos que se me iban ocurriendo y colgaba en este blog. Me pondría un 7,5 o puede que hasta un 8, quizás porque (en general, aunque habrá quien no piense lo mismo) suelo ser bastante blando evaluando.
Además de, ante todo, haber aprendido la importancia de la enseñanza cooperativa y de la VERDADERA y auténtica atención a la diversidad, algunos de los proyectos de cuya realización me he sentido especialmente orgulloso han sido los siguientes:
-Cualquier mínima ayuda que haya podido prestar al (premiado) Proyecto EcoEscuela del IES Chaves Nogales.
-Toda colaboración con el Departamento de Orientación para solucionar conflictos en mi tutoría, en mis cursos o, sencillamente, en el centro.
En junio, poco después de haber hecho las medias de los alumnos, hice la mía. Muchos de esos alumnos ahora tienen que recuperar mi asignatura (de nuevo, mucha suerte). Ahora me doy cuenta de que, igual que a cada alumno se le entregó un informe detallado de lo que debía recuperar y cómo hacerlo, debería haberme hecho uno similar que me permitiera seguir puliendo fallos. En fin, es lo que decía al principio: queda mucho por aprender y mejorar.
Ahora toca intentarlo en otro sitio. Gracias a todos por la colaboración, el apoyo, la comprensión, el respeto y la buena disposición incluso en los momentos malos, que alguno hemos tenido. Y por las risas, que también ha habido. Por cierto: que no falten.
*1 Por especificar un poco, lo que más me ha sorprendido es la madurez de muchos alumnos que, a pesar de haber tenido unas notas, seguramente, decepcionantes conmigo (incluso suspensos) han mantenido la amabilidad y el agradecimiento (¿?) mucho más allá de lo estrictamente necesario. También, muchos me han enseñado que, cuando quieres algo, estás dispuesto a cualquier sacrificio por conseguirlo y, otros, que, cuando no se tiene ni idea de lo que se quiere y, por tanto, se cometen algunas tonterías, nunca es tarde para darse cuenta, rectificar y cambiar: lección muy valiosa que espero no olvidar nunca.
Por último, no sé si habré influido algo a que tantos alumnos hayan mostrado su talento literario pero sí sé que ha sido un placer leer a gente como Laura Morillo, Álvaro Salgado, Lorena Monfort, F.J. Cavero, Daniel Jiménez, Laura Rubio, Patricia Morgaz, Manuel Mateo, Alba Carrasco, Alba Naranjo, Óscar Borrallo, Nerea Navarro, F.J. Bravo y un largo etcétera, además de muchos otros alumnos que no tuvieron la mala suerte de tenerme como profe.
Espero que todos sigan escribiendo porque tienen facilidad para hacerlo bien o muy bien y, si se esfuerzan, lo harán incluso mejor: ojalá pueda volver a leer algo suyo que no sea un trabajo de clase.
"Un joven profesor de literatura, que también es investigador y escritor, Jairo García Jaramillo, incluye desde hace tiempo en sus clases de literatura una serie de ejercicios que ejemplifican lo que él llama la teoría de los puntos ciegos en la historia.
Jairo propone a sus estudiantes de tercero de la ESO que escriban una redacción. Los temas pueden ser variados, pero siempre tienen un eje común, la historia literaria. Una vez sus aplicados alumnos y alumnas terminan el trabajo, el joven profesor, ejerciendo una contemplativa coreografía muy ensayada, camina entre los pupitre metálicos, con cierto aire de misterio; "Marcos..." -el alumno entrega su trabajo-, "Javier..." -el maestro da las gracias-, sus pasos se desplazan entre un aula expectante y silenciosa... pasa por delante de María, Azucena y Gloria, pero no hay gesto, ni mirada... no hay movimiento impertinente, simplemente ignorancia calculada. Las chicas se miran sorprendidas, sonríen porque, a pesar del "feo", confían en su profesor. "José Antonio..." -a él, el profesor le recoge la redacción en la propia mesa-. Pero ni a Carmen, ni a Cristina, ni tampoco a Ana se les pide que entreguen su trabajo... Al final del acto, el maestro pregunta: "Bueno, ya están todos, ¿no?". El aula se llena de risas nerviosas, de cierta incredulidad. Las alumnas, todas ellas de una juventud maravillosa, no se atreven a increpar a su profesor, son respetuosas, aunque algo en su alma les contradice, el cruce de sus miradas así lo pronostica. El profesor insiste, como buen removedor de conciencias: "¿Qué sucede? ¿Es que acaso falta alguien?". De repente una voz diminuta, pero con esa fuerza de quien sabe que algo no está bien, pronuncia: "Faltan las mujeres", que no las chicas, ni nosotras, ni Ana, ni Cristina, ni Carmen, ni Gloria, ni Azucena, ni María... sino las MUJERES. "¿Y quiénes sois vosotras?", esgrime provocador de nuevo el profesor... Y con la satisfacción del trabajo bien hecho, sentencia: "Así se construye la historia, compañeros".
Me ha gustado especialmente porque considero que la edición ha sido muy original, profesional y, a la vez, divertida. Además, sus oportunas preguntas han obtenido respuestas interesantes y los diálogos mantenidos han quedado tan claros como completos o entretenidos.
ENHORABUENA A TODOS LOS ALUMNOS DE ICO POR HABER TERMINADO SU TRABAJO Y DEJARNOS ESTOS TESTIMONIOS DE GENTE QUE, IGUAL QUE ELLOS, HA AYUDADO A CONSTRUIR ESTE INSTITUTO Y SU RECUERDO.
(Recordamos que, además del Proyecto 3x3x3 el grupo de ICO ha participado en El País de los Estudiantes -en este enlace se puede acceder a nuestro periódICO- y han reflexionado sobre la incidencia de las redes (a)sociales en nuestras vidas).
Víctor Jiménez es un poeta sevillano autor de varios libros. Entre ellos se encuentra Al pie de la letra, un poemario publicado por Ediciones de la Isla de Siltolá en el que recoge las sensaciones de un profesor de secundaria a lo largo de un curso. El libro se encuentra dividido en tres partes (una por trimestre) y este parece un buen momento para leer el poema que abre la segunda sección del libro, es decir, la correspondiente al regreso de las vacaciones de Navidad.