lunes, 28 de marzo de 2022

Will Smith, Motomami, Góngora: marcas subjetividad/objetividad, morfología, texto argumentativo...

 

La bofetada se la dieron a Jada (Público)

¡MENOS MAL QUE WILL SMITH NO ES BLANCO! (Soto Ivars)

Tú no hiciste nada por amor, Will. (CARTA ABIERTA)

Yo, que he nacido mujer.






TEMAS ARTÍCULO DE OPINIÓN:
"¿Es machista defender a una mujer de un ataque machista?"
"¿Hay situaciones en que está justificada la violencia?"
"¿Cómo reaccionar ante una burla de nuestro físico?"
"¿Está demasiado aceptado el humor basado en la ofensa?"
LOS LÍMITES DEL HUMOR, LOS LÍMITES DEL AMOR (TÓXICO).

Recuerda nuestra GUÍA PARA ESCRIBIR Y HACER EL COMENTARIO DE UN ARTÍCULO


 





MORFOLOGÍA:

Diccionario para entender el Motomami.

Diccionario para entender a Rosalía (El Mundo Today)

 

Haz el análisis morfológico, indica qué tipos de palabras son y señala las relaciones morfológicas que se establecen entre las siguientes palabras:

Motomami MILF Samplear Trapero Electrolatino Artista Multidisciplinar

Flamenquito, coreografía tiktokera, cantaora, bailarina, bailaora, aflamencado... 


VS

 TEMAS OPINIÓN: 

¿Es preferible dedicar las clases de literatura en Secundaria a explicar los clásicos o sería mejor buscar lecturas con las que los alumnos puedan sentirse más identificados?

jueves, 3 de marzo de 2022

BLAS DE OTERO: ÁNGEL FIERAMENTE HUMANO.


PIDO LA PAZ Y LA PALABRA
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.

Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.

Pido
la paz y la palabra.


CRECIDA
Con la sangre hasta la cintura, algunas veces
con la sangre hasta el borde de la boca,
voy
avanzando
lentamente, con la sangre hasta el borde de los labios
algunas veces,
voy
avanzando sobre este viejo suelo, sobre
la tierra hundida en sangre,
voy
avanzando lentamente, hundiendo los brazos
en sangre,
algunas
veces tragando sangre,
voy sobre Europa
como en la proa de un barco desmantelado
que hace sangre,
voy
mirando, algunas veces,
al cielo
bajo,
que refleja
la luz de la sangre roja derramada,
avanzo
muy
penosamente, hundidos los brazos en espesa
sangre,
es
como una esperma roja represada,
mis pies
pisan sangre de hombres vivos
muertos,
cortados de repente, heridos súbitos,
niños
con el pequeño corazón volcado, voy
sumido en sangre
salida,
algunas veces
sube hasta los ojos y no me deja ver,
no
veo más que sangre,
siempre
sangre,
sobre Europa no hay más que
sangre.

Traigo una rosa en sangre entre las manos
ensangrentadas. Porque es que no hay más
que sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre.

De «Ángel fieramente humano» – 2 «Hombre» – II – 1947-1949
Recogido en “Blas de Otero – Obra Completa” – 1935 – 1977
Ed. Galaxia Gutenberg – 2013©


Blas de Otero Muñoz nació en Bilbao, el 15 de marzo de 1916. Miembro de la  Generación del 50′, fue uno de los principales representantes de la poesía social o la conocida como poesía desarraigada, fruto de los tiempos duros que le tocó vivir, la guerra civil española y la terrible dictadura franquista. Fue un duro opositor de a la citada dictadura que vio nacer, crecer y morir, lucha que fue constante hasta el final de su vida.

En 1945 sufrió una crisis depresiva que lo llevó a recluirse en el sanatorio de Usúrbil. De esta experiencia nacerían las tres obras de su ciclo existencial: «Ángel fieramente humano» (que presentó al premio Adonáis), «Ancia» y «Redoble de conciencia», libro con el que ganó el premio Boscán en 1950. Ese mismo año conoció a la actriz y poeta vasca Tachia Quintanar, con la que mantuvo una relación amorosa y con la que conservó su amistad durante el resto de su vida.

Tras salir del sanatorio se autoexilió en París, donde comenzó a relacionarse con círculos de exiliados españoles y llegó a afiliarse en 1952 al Partido Cominista. En ese París se fraguó «Pido la paz y la palabra».
De nuevo de regreso en España se integraría en círculos obreros y rurales. Trabajó con mineros y recorrió los pueblos del interior de Castilla y León viviendo del trabajo. También concluyó «Pido la paz y la palabra» y comenzó «En castellano».
En 1955 empezó a ser considerado por sectores de la crítica como uno de los grandes poetas de la posguerra.

Entre 1956 y 1959 residió en Barcelona, donde frecuentó los grupos artísticos locales, que parecer ser rechazaron su libro «En castellano», pero consiguieron que «Ancia» ganase el Premio de la Crítica en 1958 y el Premio Fastenrath en 1961.
En 1960 viajó a la URSS y China invitado por la Sociedad Internacional de Escritores.

En esta época se publicaron (fuera de España debido a la censura) «Esto no es un libro», 1963 (Puerto Rico) y «Que trata de España», 1964 (París).
En 1964 se trasladó a Cuba, donde se casó con Yolanda Pina y le fue concedido el Premio Casa de las Américas. Tras tres años de vivir en La Habana, en 1967 se divorció y regresó a Madrid, donde recuperó su relación sentimental con Sabina de la Cruz.
Durante ese último periodo de su vida publicó numerosas antologías recopiladas por él mismo, y un puñado de libros nuevos.
Anheló y cantó la democracia durante 40 años, aunque no llegó a ver completamente realizado su sueño, murió en Majadahonda, Madrid el 29 de junio de 1979.
HOMBRE
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
|
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
|
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
|
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser -y no ser- eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

A LA INMENSA MAYORÍA
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.

miércoles, 2 de marzo de 2022

MORFOLOGÍA: lexemas y morfemas.








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NEOLOGISMOS

En este enlace tenéis muchos ejercicios de lexemas y morfemas, para que podáis practicar para el examen.




FICHA REPASO MORFOLOGÍA.

Para practicar de una forma más lúdica, vas a ELEGIR TUS PALABRAS PREFERIDAS EN CASTELLANO, TAL Y COMO SE INDICA EN ESTA ACTIVIDAD DE CREATIVIDAD LITERARIA: elígelas según su significado, su sonido, su forma...

Después de haberlas elegido, separa los lexemas, morfemas flexivos, morfemas afijos (Prefijos/Sufijos/Interfijos) e indica qué tipo de palabras son.

Por último, explica con tus palabras, de forma convincente, apasionada o divertida por qué te han gustado.

jueves, 27 de enero de 2022

ACTIVIDADES 14 DE FEBRERO


Buenas, mañana 14 de febrero tendré que faltar.

 Como os dije, la primera hora la íbamos a dedicar a San Valentín. 

Tenéis que traer escritas o escribir aquí VUESTRAS DECLARACIONES DE AMOR/AMISTAD.

Si el de Guardia accede, podéis ir a leerlas al plató de First Dates. Si no, aprovechad para dejarlas bonitas y decorad la clase con las cartulinas que os di el viernes.

En la segunda hora aprovechad para poneros al día con las tareas, sobre todo con la RESEÑA DE SIN MIEDO (obligatoria), SHAKESPEARE IN LOVE, LA DAMA DEL ALBA o HISTORIA DE UNA ESCALERA (muy recomendables).

Si termináis, TERMINAD LOS EJERCICOS DE LAS FOTOCOPIAS DE GEOGRAFÍA, que corregiremos el martes. 

También os recuerdo que tenéis aquí fichas de repaso. ¡SALUD!

FICHAS REPASO PMAR
Clasificación sustantivos.
Sujeto y Predicado.


El Cantar de Mío Cid.
El Lazarillo.


Soneto.
El teatro.
El teatro de Lope de Vega.



sábado, 8 de enero de 2022

HOY CONVERSO CON MIGUEL (Hernández, concretamente)







 

  

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.

Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.

Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.

Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.

Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.

Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.

Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.

autógrafo

Tal día como hoy moría Miguel Hernández,  
82 años sin su luz

MIGUEL HERNÁNDEZ
“No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada”

¿Qué lucientes materias perecederas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?

El fantástico poeta Miguel Hernández 
serenaba en la sien del pensamiento las dunas 
del desierto,
abría, con angelicales ceras y labores, 
caminos de algodón profundo,
frecuentaba, como el mar de la playa las arenas
y el firmamento de la tierra estremecida

Tuvo, bajo su piel de furia refugiada, la luz mortal 
de los estíos,
hizo, junto a los campos de combate, pedazos 
la luna a dentelladas
y conoció, con una obstinación enamorada,
los amargos limonares y la dulce luz de la miera 

Vencedor de las alondras y las flores
le sobra corazón a raudales,
con sus manos desata tormentas y pórticos 
de pirotécnicos  azahares,
se sumerge, como la noche en los pozos donde 
ha echado raíces,
y aunque un astral sentimiento febril, un flujo
de cálido latido, lo sobrecoge,
no sabe porque se perdona la vida cada día.

Se llama barro a sí mismo, su profesión y su destino,
desierto de sed, triste instrumento del camino
y antes de que la sequía lo consuma, mortalmente 
abrazados, quisiera volvernos de lo mismo.

¡Ay, la vida: qué olor a madreselva desgarrada y hendida¡
¡Qué hermoso penar tan moribundo,
pintada del color de las grandes pasiones y desgracias¡

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
asómate a mi alma y aunque bajo la tierra mi amante 
cuerpo esté, escríbeme a la tierra, que yo te escribiré.

 

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

"IMPRESCINDIBLES: MIGUEL HERNÁNDEZ" (en RTVE).

ANTES DEL ODIO

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y no abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante, y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.

Miguel Hernández


Trayectoria poética MH.

Trayectoria lírica MH.

La siguiente entrada consiste en un resumen del artículo NOTAS PARA UNA POÉTICA DE MIGUEL HERNÁNDEZ, (Emilio Rucandio Palomar) , al que pueden (y deben) acceder en este enlace.


Comentario resuelto de "Elegía a Ramón Sijé".


PARA LA LIBERTAD
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
MIGUEL HERNÁNDEZ,  El hombre acecha, (1938-39)


Umbrío por la pena, casi bruno,

porque la pena tizna cuando estalla,

donde yo no me hallo no se halla

hombre más apenado que ninguno.


Sobre la pena duermo solo y uno,

pena es mi paz y pena mi batalla,

perro que ni me deja ni se calla,

siempre a su dueño fiel, pero importuno.


Cardos y penas llevo por corona,

cardos y penas siembran sus leopardos

y no me dejan bueno hueso alguno.


No podrá con la pena mi persona

rodeada de penas y de cardos:

¡cuánto penar para morirse uno!


Miguel Hernández, El rayo que no cesa


Comentario resuelto por un alumno de Bachillerato.



EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.







SENTADO SOBRE LOS MUERTOS
Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo sostiene.

Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles.

Si yo salí de la tierra,
si yo he nacido de un vientre
desdichado y con pobreza,
no fue sino para hacerme
ruiseñor de las desdichas,
eco de la mala suerte,
y cantar y repetir
a quien escucharme debe
cuanto a penas, cuanto a pobres,
cuanto a tierra se refiere.

Ayer amaneció el pueblo
desnudo y sin qué comer,
y el día de hoy amanece
justamente aborrascado
y sangriento justamente.
En su mano los fusiles
leones quieren volverse:
para acabar con las fieras
que lo han sido tantas veces.

Aunque le faltan las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes.
Bravo como el viento bravo,
leve como el aire leve,
asesina al que asesina,
aborrece al que aborrece
la paz de tu corazón
y el vientre de tus mujeres.
No te hieran por la espalda,
vive cara a cara y muere
con el pecho ante las balas,
ancho como las paredes.

Canto con la voz de luto,
pueblo de mí, por tus héroes:
tus ansias como las mías,
tus desventuras que tienen
del mismo metal el llanto,
las penas del mismo temple,
y de la misma madera
tu pensamiento y mi frente,
tu corazón y mi sangre,
tu dolor y mis laureles.
Antemuro de la nada
esta vida me parece.

Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.

MIGUEL HERNÁNDEZ


 VIENTOS DEL PUEBLO
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.