viernes, 18 de mayo de 2018

Cartas al director
























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Este curso hemos trabajado bastante los textos argumentativos en 1º, 2º y 3º de ESO desde la Actividad Inicial: ¿Quién eres? Dilo con un selfi.



Un tipo de texto argumentativo habitual y clásico es la Carta al Director. Consiste en transmitir de forma clara y educada la opinión personal sobre un asunto de actualidad que ha sido (o debería haber sido) tratado en ese periódico.

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Esta acaba de hacerse viral, por motivos obvios:

Como ves, siempre ha de tener esta estructura: 

-PRESENTACIÓN
-PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
-ARGUMENTACIÓN 
-DESPEDIDA

Podríamos pensar que las cartas al director han pasado de moda desde que se incluyó la opción de dejar comentarios en los periódicos digitales. Sin embargo, los comentarios, por su inmediatez o el anonimato, se han convertido, por desgracia, en foros de insultos y faltas de ortografía en donde la argumentación se dispersa y la educación se suele dejar de lado.

Te dejo algunos ejemplos que demuestran que las cartas al director siguen teniendo vigencia.

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Como siempre, la ironía o el sarcasmo son herramientas argumentativas muy poderosas, como puedes ver en estos ejemplos:

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Pues bien, como ya hemos trabajado los textos argumentativos y las Cartas al Director, es la hora de que lo lleves a la práctica:

Deberás enviar una Carta al Director con la estructura estudiada a los periódicos (digitales o físicos) sobre un tema de actualidad.

Esa misma carta deberás subirla a tu blog personal para que sea evaluada.

En el caso de que te las publiquen, tu nota será mayor.
No olvides añadir "IES MAR SERENA" a tus datos.

También puedes dejarla como comentario en un periódico digital, pero manteniendo la ortografía, la educación y la estructura (en ese caso, publica en tu blog una captura de pantalla o una foto con el recorte del periódico en cuestión).

Otro ejemplo de texto argumentativo muy similar es la CARTA ABIERTA: es decir, una carta, en teoría, dirigida a una persona pero escrita para que la lea todo el mundo. Un ejemplo es el que veremos a continuación.

TRABAJOS PARA SUBIR NOTA

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-HACER UNA PRESENTACIÓN SOBRE ALGÚN AUTOR DEL BARROCO SIGUIENDO EL MODELO DE LAS REALIZADAS CON AUTORES DEL RENACIMENTO.
-HACER LA RESEÑA DE UNA OBRA LITERARIA.


 También puedes intentarlo de forma máscreativa:
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Verbigracia, el "CARPE DIEM" o su reverso tenebroso, el "TEMPUS FUGIT".
Si estás especialmente feliz u orgulloso de tu pueblo o de tu tierra, recuerda que puedes hacer un "LOCUS AMOENUS".

Tu o, mejor, tus poemas serán mucho más efectivos si usas eficazmente RECURSOS LITERARIOS como los que hemos estudiado y tienes accesibles en tus apuntes, en tu libro y en este enlace.

Si te atreves, igual que hizo tu compañero Remy Martín, puedes escribir un soneto. En esta entrada tienes muchos modelos diferentes clásicos y modernos.

En esta otra entrada ejemplos del resto de poemas estróficos estudiados en clase.

Aunque, por supuesto, como se ha generalizado a partir de los autores románticos, puedes preferir el verso libre.

Para eso, igual te sirvan estos consejos, del escritor español Manuel del Barrio Donaire o de Leonard Cohen

(También puedes hacer una adaptación más o menos fiel de cantares de gesta, romances, jarchas, villancicos... simplemente intenta seguir los modelos estudiados, sé creativo y NO OLVIDES QUE EL PLAGIO ES UN DELITO)


Además, recuerda que puedes hacer una RESEÑA CRÍTICA de cualquier libro voluntario que demuestres haber leído y comprendido. Es decir, deberás contar de forma correcta, clara y CON TUS PALABRAS el argumento pero, sobre todo, deberás justificar tu opinión.

Por supuesto, puedes usar la ficha que hemos estudiado en clase.
  



Puedes mandarme tus poemas/actividades/reseñas a mi mail (victorpenadacosta@gmail.com) o dejarlo como comentario (firmando con tu nombre) en esta entrada del blog.

miércoles, 16 de mayo de 2018

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA...

 

Vengan pequeños y grandes esta noche a celebrar 
bajo la tísica luna, la canción de la amistad. 
Dos voces a cuatro manos, toreando al alimón, 
cierren los ojos y dejen volar su imaginación. 
Ocupen su localidad y presten todos atención: 
a punto está de levantarse el telón... 

Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, 
aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti. 
Dale el día libre a la experiencia para comenzar 
y recíbelo como si fuera fiesta de guardar. 
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel, 
hoy puede ser un gran día, ¡duro con él!. 

Remando contracorriente, con ánimo de incordiar, 
con ciento veinte cumplidos y ganas de más y más. 
Aquí nos tienen de vuelta, saludando a la afición, 
contraatacando al destino con rimas de garrafón. 
En busca de la realidad, en un mundo que gira, gira, 
hay más de una verdad y todas son mentira. 

Son mentira las islas del tesoro, 
son mentira los becerros de oro, 
son mentira la virtud y el decoro, 
son mentira los tribunos del foro, 
son mentira las quimeras que añoro, 
son mentira las macizas del coro. 
son mentira. 

Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrir, 
si lo empleas como el último que te toca vivir. 
Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol, 
y no dosifiques los placeres: si puedes, derróchalos. 
Si la rutina te aplasta dile que ya basta de mediocridad, 
hoy puede ser un gran día, date una oportunidad. 

Dos maneras diferentes, dos historias a la par, 
dos casas por la ventana, mucha tela que cortar. 
Dos fandangos por sardana, dos tangos puestos en cruz, 
sabe a crema catalana nuestro gazpacho andaluz. 
También contamos con la inestimable participación 
del crítico que ayer nos despellejó. 

Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar, 
un ejemplar único, no lo dejes escapar. 
Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti, 
no lo mires desde la ventana, apúntate al festín. 
Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien, 
hoy puede ser un gran día, y mañana también. 

Hoy puede ser un gran día… 
…Ocupen su localidad… 
…y mañana también… 
…y presten todos atención… 
…hoy puede ser un gran día… 
…ocupen su localidad… 
…y mañana también… 
…y presten todos atención… 
…hoy puede ser un gran día… 
...La Orquesta del Titanic ... 
...La Orquesta del Titanic ... 
...¡empieza el show!

lunes, 7 de mayo de 2018

¿HUELGA EL 10 DE MAYO? Repaso al caso y la sentencia contra "La manada" por la que se protesta.

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Hoy en clase buscamos información sobre la veracidad de dos posibles huelgas: así, comprobamos que NO HAY HUELGA CONVOCADA PARA EL 8 DE MAYO y, en cambio, SÍ HAY UNA HUELGA CONVOCADA por el Sindicato de Estudiantes para el 10 DE MAYO.



Creo que todos conocemos el caso, pero vamos a recordarlo:

La huelga (y las manifestaciones) de este día son una protesta por la sentencia después del juicio. Principalmente se basan en que se ha considerado ABUSO sexual en lugar de AGRESIÓN sexual (es decir, violación). Este vídeo te puede ayudar a entenderlo.

Digamos que las protestas se basan más o menos en esta idea, aquí argumentada por el periodista Iñaki Gabilondo:


Durante el juicio se supo que los acusados habían puesto contratado a un detective para que siguiera a la chica e intentar probar que su comportamiento no encajaba con el de una víctima de violación. Eso abrió un debate sobre si una víctima de violación tenía derecho a intentar seguir con su vida o debía quedarse en casa llorando.
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También a mucha gente le ha parecido injusto que ahora se la reproche no haberse defendido "lo suficiente" para probar su no consentimiento y, por tanto, la violación...
Curiosamente, hace unos meses salió de la cárcel el asesino de Nagore en los Sanfermines de 2008... por resistirse a la violación. Para muchos, esto demuestra que las mujeres tienen dos posibilidades:


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Contra esta sentencia se han escrito muchos artículos, como este de Carmen G. Magdaleno en la revista Kamchatka.

También, ya que soy vuestro profe de Lengua, este poema de una autora que aprovecho para recomendaros, Ana Pérez Cañamares:

LA MANADA
Todas las perras que una vez han sido
venimos esta noche a tu ventana.
Con pulgas, cicatrices, sin collares
barro en las patas, sangre en pezuñas.
De cada sombra una perra emerge.

Nos quitaron camadas, nos pusieron cadenas.
Nos dejaron sin linaje ni genealogía.
Para poblar colonias les parimos esclavos.
Creyeron que el abandono sería nuestra muerte
pero de las cunetas aprendimos memoria.

Sé fiel a tu ladrido: alimenta a tu loba.
Levanta el hocico como una brújula.
Apunta las orejas siempre al cielo.
No disputes la caza con tu hermana.
No des a luz cómplices; respeta tus colmillos.

Y así hallarás en ti lo que tienes de manada.

Hay gente que considera que lo que ocurrió en el portal entre la chica y los cinco sevillanos a los que acababa de conocer fue sexo consentido y lo que se ha producido después es una denuncia falsa. 
Por supuesto, cada uno puede creer lo que quiera y defenderlo con argumentos, como ha hecho el juez que, repito, pide la absolución total de los cinco condenados.

Sin embargo, recientemente muchos internautas han intentado defender a los acusados atacando a la víctima de forma vejatoria. Por ejemplo, han publicado sus datos personales, fotos de lo ocurrido en el portal y, además, fotos recientes.

Especialmente insultante resulta este artículo de La Tribuna de Cartagena, que descubrí con asombro el otro día. Ahora "solo" es un artículo de opinión escrito con odio. Sin embargo, hasta el otro día incluía los nombres de la chica y dos fotos. 
Os recuerdo que compartir esa información es ilegal y que si os llega de alguna forma, lo mínimo que debéis hacer es borrarla y, si tenéis tiempo y ganas, lo recomendable es que lo denunciéis. Por ejemplo, aquí tienes el Twitter de la Policía y aquí el enlace de la web de la policía donde poder hacer denuncias online.

Bueno, creo que con esto te he compartido la información sobre el tema y los distintos puntos de vista, intentando ser lo más objetivo posible.
Ahora es tu decisión hacer huelga o no. 

Aunque, repito y, de paso, lo dejo escrito: la huelga es una medida de presión ejercida por trabajadores o estudiantes que puede o, incluso, debe tener consecuencias (en el sueldo o en las faltas y los exámenes): mi examen ya está cambiado pero no puedo hablar por mis compañeros.

viernes, 27 de abril de 2018

BODAS DE SANGRE: que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra...

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LIBRO COMPLETO EN PDF.

ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA "LA NOVIA" (2015)




LEONARDO.- 
Porque yo quise olvidar 
y puse un muro de piedra 
entre tu casa y la mía. 
Es verdad. ¿No lo recuerdas? 
Y cuando te vi de lejos 
me eché en los ojos arena. 
Pero montaba a caballo 
y el caballo iba a tu puerta. 
Con alfileres de plata 
mi sangre se puso negra, 
y el sueño me fue llenando 
las carnes de mala hierba. 
Que yo no tengo la culpa, 
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale 
de los pechos y las trenzas. 

NOVIA.- 
¡Ay qué sinrazón! No quiero 
contigo cama ni cena, 
y no hay minuto del día 
que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, 
y me dices que me vuelva 
y te sigo por el aire 
como una brizna de hierba. 
He dejado a un hombre duro 
y a toda su descendencia 
en la mitad de la boda 
y con la corona puesta. 
Para ti será el castigo 
y no quiero que lo sea. 
¡Déjame sola! ¡Huye tú! 
No hay nadie que te defienda. 

LEONARDO.- 
Pájaros de la mañana 
por los árboles se quiebran. 
La noche se está muriendo 
en el filo de la piedra. 
Vamos al rincón oscuro 
donde yo siempre te quiera, 
que no me importa la gente 
ni el veneno que nos echa. 
(La abraza fuertemente.) 



NOVIA.- 
Y yo dormiré a tus pies 
para guardar lo que sueñas. 
Desnuda, mirando al campo, 
como si fuera una perra, 
¡porque eso soy! 
Que te miro y tu hermosura me quema. 

LEONARDO.- 
Se abrasa lumbre con lumbre. 
La misma llama pequeña 
mata dos espigas juntas. 
¡Vamos! 

NOVIA.- 
¿Adónde me llevas? 

LEONARDO.- 
Adonde no puedan ir 
estos hombres que nos cercan. 
¡Donde yo pueda mirarte! 

NOVIA.-(Sarcástica.) 
Llévame de feria en feria, 
dolor de mujer honrada, 
a que las gentes me vean 
con las sábanas de boda 
al aire, como banderas. 
1-Tipo de narrador.
2-Tipo de texto. Género y subgénero.
3-Haz el esquema métrico de la primera estrofa.
4-Sintetiza la tesis o idea principal en una sola frase.
5-Señala los recursos literarios que veas y explica su significado.





domingo, 22 de abril de 2018

"Mediterráneo" (Joan Manuel Serrat)



Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa...
Y, escondido tras las cañas,
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya.

Y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno,
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino...

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero...
¿Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo?

Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
perfumadita de brea,
que se añora y que se quiere,
que se conoce y se teme.

Ay...si un día para mi mal
viene a buscarme la Parca,
empujad al mar mi barca,
con un levante otoñal,
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo...
En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte,
quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista...
Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterráneo...
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1-Haz el esquema métrico.
2-¿Cuál es el tema de este poema? ¿Remite a algún tipo de poema estudiado en clase?
3-¿Desarrolla algún tópico literario? ¿Cuál?
4-Identifica los recursos literarios utilizados y señala cuál es el más habitual. ¿A qué crees que se debe?
5-¿Qué momento anticipa en las tres últimas estrofas? Busca cómo se llama este tópico literario todavía no explicado (como siempre, es muy probable que esté en latín...)
6-Si quieres, redacta el comentario completo y entrégalo.
*Si prefieres, escribe tu particular oda al mar Mediterráneo o un poema similar de homenaje a un sitio o una tierra.

jueves, 19 de abril de 2018

Miré los muros de la patria mía



Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte;

Vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

lunes, 16 de abril de 2018

VIDEORESEÑAS MOLONAS

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En conmemoración del Día del Libro en particular y de la Literatura en general, el Departamento de Lengua Castellana y Literatura y, más concretamente, su profesor Víctor Peña desde su modesto blog de clase os invitamos a GRABAR VIDEORESEÑAS DE VUESTROS LIBROS PREFERIDOS. 

Deberéis descargar la APP Flipgrid
e introducir este código flipgrid.com/9b1c67.
(Pinchando en estos enlaces, también vale)
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(Que conste que, por ahora, no me llevo un duro de esto pero me ha parecido una aplicación útil y fácil ;) )

jueves, 12 de abril de 2018

EL CAPITÁN ALATRISTE


Capítulo 1  LA TABERNA DEL TURCO  

No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Se  llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios  viejos en las guerras de Flandes. Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose  por cuatro maravedíes en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de  espadachín por cuenta de otros que no tenían la destreza o los arrestos para  solventar sus propias querellas. Ya saben: un marido cornudo por aquí, un pleito o  una herencia dudosa por allá, deudas de juego pagadas a medias y algunos  etcéteras más. Ahora es fácil criticar eso; pero en aquellos tiempos la capital de las  Españas era un lugar donde la vida había que buscársela a salto de mata, en una  esquina, entre el brillo de dos aceros. En todo esto Diego Alatriste se desempeñaba  con holgura. Tenía mucha destreza a la hora de tirar de espada, y manejaba mejor,  con el disimulo de la zurda, esa daga estrecha y larga llamada por algunos vizcaína,  con que los reñidores profesionales se ayudaban a menudo. Una de cal y otra de  vizcaína, solía decirse. El adversario estaba ocupado largando y parando estocadas con fina esgrima, y de pronto le venía por abajo, a las tripas, una cuchillada corta  como un relámpago que no daba tiempo ni a pedir confesión. Sí. Ya he dicho a  vuestras mercedes que eran años duros.  

El capitán Alatriste, por lo tanto, vivía de su espada. Hasta donde yo alcanzo, lo de  capitán era más un apodo que un grado efectivo. El mote venía de antiguo: cuando,  desempeñándose de soldado en las guerras del Rey, tuvo que cruzar una noche con  otros veintinueve compañeros y un capitán de verdad cierto río helado, imagínense,  viva España y todo eso, con la espada entre los dientes y en camisa para  confundirse con la nieve, a fin de sorprender a un destacamento holandés. Que era  el enemigo de entonces porque pretendían proclamarse independientes, y si te he  visto no me acuerdo. El caso es que al final lo fueron, pero entre tanto los  fastidiamos bien. Volviendo al capitán, la idea era sostenerse allí, en la orilla de un  río, o un dique, o lo que diablos fuera, hasta que al alba las tropas del Rey nuestro  señor lanzasen un ataque para reunirse con ellos. Total, que los herejes fueron debidamente acuchillados sin darles tiempo a decir esta boca es mía. Estaban  durmiendo como marmotas, y en ésas salieron del agua los nuestros con ganas de  calentarse y se quitaron el frío enviando herejes al infierno, o a donde vayan los  malditos luteranos. Lo malo es que luego vino el alba, y se adentró la mañana, y el  otro ataque español no se produjo. Cosas, contaron después, de celos entre  maestres de campo y generales. Lo cierto es que los treinta y uno se quedaron allí  abandonados a su suerte, entre reniegos, por vidas de y votos a tal, rodeados de  holandeses dispuestos a vengar el degüello de sus camaradas. Más perdidos que la  Armada Invencible del buen Rey Don Felipe el Segundo. Fue un día largo y muy  duro. Y para que se hagan idea vuestras mercedes, sólo dos españoles consiguieron  regresar a la otra orilla cuando llegó la noche. Diego Alatriste era uno de ellos, y  como durante toda la jornada había mandado la tropa -al capitán de verdad lo  dejaron listo de papeles en la primera escaramuza, con dos palmos de acero  saliéndole por la espalda, se le quedó el mote, aunque no llegara a disfrutar ese  empleo. Capitán por un día, de una tropa sentenciada a muerte que se fue al carajo vendiendo cara su piel, uno tras otro, con el río a la espalda y blasfemando en buen  castellano. Cosas de la guerra y la vorágine. Cosas de España.  

En fin. Mi padre fue el otro soldado español que regresó aquella noche. Se llamaba  Lope Balboa, era guipuzcoano y también era un hombre valiente. Dicen que Diego Alatriste y él fueron muy buenos amigos, casi como hermanos; y debe de ser cierto  porque después, cuando a mi padre lo mataron de un tiro de arcabuz en un baluarte de Jülich -por eso Diego Velázquez no llegó a sacarlo más tarde en el cuadro de la  toma de Breda como a su amigo y tocayo Alatriste, que sí está allí, tras el caballo,  le juró ocuparse de mí cuando fuera mozo. Ésa es la razón de que, a punto de  cumplir los trece años, mi madre metiera una camisa, unos calzones, un rosario y  un mendrugo de pan en un hatillo, y me mandara a vivir con el capitán,  aprovechando el viaje de un primo suyo que venía a Madrid. Así fue como entré a  servir, entre criado y paje, al amigo de mi padre.  



Una confidencia: dudo mucho que, de haberlo conocido bien, la autora de mis días  me hubiera enviado tan alegremente a su servicio. Pero supongo que el título de  capitán, aunque fuera apócrifo, le daba un barniz honorable al personaje. Además,  mi pobre madre no andaba bien de salud y tenía otras dos hijas que alimentar. De  ese modo se quitaba una boca de encima y me daba la oportunidad de buscar  fortuna en la Corte. Así que me facturó con su primo sin preocuparse de indagar  más detalles, acompañado de una extensa carta, escrita por el cura de nuestro  pueblo, en la que recordaba a Diego Alatriste sus compromisos y su amistad con el  difunto. Recuerdo que cuando entré a su servicio había transcurrido poco tiempo  desde su regreso de Flandes, porque una herida fea que tenía en un costado,  recibida en Fleurus, aún estaba fresca y le causaba fuertes dolores; y yo, recién  llegado, tímido y asustadizo como un ratón, lo escuchaba por las noches, desde mi  jergón, pasear arriba y abajo por su cuarto, incapaz de conciliar el sueño. Y a veces  le oía canturrear en voz baja coplillas entrecortadas por los accesos de dolor, versos  de Lope, una maldición o un comentario para sí mismo en voz alta, entre resignado  y casi divertido por la situación. Eso era muy propio del capitán: encarar cada uno  de sus males y desgracias como una especie de broma inevitable a la que un viejo  conocido de perversas intenciones se divirtiera en someterlo de vez en cuando. 



Ha pasado muchísimo tiempo y me embrollo un poco con las fechas. Pero la historia  que voy a contarles debió de ocurrir hacia el año mil seiscientos y veintitantos, poco  más o menos. Es la aventura de los enmascarados y los dos ingleses, que dio no  poco que hablar en la Corte, y en la que el capitán no sólo estuvo a punto de dejar  la piel remendada que había conseguido salvar de Flandes, del turco y de los  corsarios berberiscos, sino que le costó hacerse un par de enemigos que ya lo  acosarían durante el resto de su vida. Me refiero al secretario del Rey nuestro señor,  Luis de Alquézar, y a su siniestro sicario italiano, aquel espadachín callado y  peligroso que se llamó Gualterio Malatesta, tan acostumbrado a matar por la  espalda que cuando por azar lo hacía de frente se sumía en profundas depresiones,  imaginando que perdía facultades. También fue el año en que yo me enamoré como  un becerro y para siempre de Angélica de Alquézar, perversa y malvada como sólo  puede serlo el Mal encarnado en una niña rubia de once o doce años. Pero cada  cosa la contaremos a su tiempo.  

Me llamo Íñigo. Y mi nombre fue lo primero que pronunció el capitán Alatriste la mañana en que lo soltaron de la vieja cárcel de Corte, donde había pasado tres semanas a expensas del Rey por impago de deudas. 



-No queda sino batirnos -dijo Don Francisco de Quevedo.  

La mesa estaba llena de botellas vacías, y cada vez que a Don Francisco se le iba la  mano con el vino de San Martín de Valdeiglesias -lo que ocurría con frecuencia, se  empeñaba en tirar de espada y batirse con Cristo. 

Era un poeta cojitranco y  valentón, putañero, corto de vista, caballero de Santiago, tan rápido de ingenio y  lengua como de espada, famoso en la Corte por sus buenos versos y su mala leche.  Eso le costaba, por temporadas, andar de destierro en destierro y de prisión en  prisión; porque si bien es cierto que el buen Rey Felipe Cuarto, nuestro señor, y su  valido el conde de Olivares apreciaban como todo Madrid sus certeros versos, lo que  ya no les gustaba tanto era protagonizarlos. Así que de vez en cuando, tras la  aparición de algún soneto o quintilla anónimos donde todo el mundo reconocía la  mano del poeta, los alguaciles y corchetes del corregidor se dejaban caer por la  taberna, o por su domicilio, o por los mentideros que frecuentaba, para invitarlo  respetuosamente a acompañarlos, dejándolo fuera de la circulación por unos días o  unos meses. Como era testarudo, orgulloso, y no escarmentaba nunca, estas peripecias eran frecuentes y le agriaban el carácter. Resultaba, sin embargo,  excelente compañero de mesa y buen amigo para sus amigos, entre los que se  contaba el capitán Alatriste. Ambos frecuentaban la taberna del Turco, donde  montaban tertulia en torno a una de las mejores mesas, que Caridad la Lebrijana -que había sido puta y todavía lo era con el capitán de vez en cuando, aunque de balde- solía reservarles. Con Don Francisco y el capitán, aquella mañana  completaban la concurrencia algunos habituales: el Licenciado Calzas, Juan Vicuña,  el Dómine Pérez y el Tuerto Fadrique, boticario de Puerta Cerrada. 

-No queda sino batirnos -insistió el poeta.  

Estaba, como dije, visiblemente iluminado por medio azumbre de Valdeiglesias. Se  había puesto en pie, derribando un taburete, y con la mano en el pomo de la espada  lanzaba rayos con la mirada a los ocupantes de una mesa vecina, un par de  forasteros cuyas largas herreruzas y capas estaban colgadas en la pared, y que  acababan de felicitar al poeta por unos versos que en realidad pertenecían a Luis de  Góngora, su más odiado adversario en la república de las Letras, a quien acusaba  de todo: de sodomita, perro y judío. Había sido un error de buena fe, o al menos  eso parecía; pero Don Francisco no estaba dispuesto a pasarlo por alto:  Yo te untaré mis versos con tocino  

porque no me los muerdas, Gongorilla...  

Empezó a improvisar allí mismo, incierto el equilibrio, sin soltar la empuñadura de la  espada, mientras los forasteros intentaban disculparse, y el capitán y los otros  contertulios sujetaban a Don Francisco para impedirle que desenvainara la blanca y  fuese a por los dos fulanos.  

-Es una afrenta, pardiez -decía el poeta, intentando desasir la diestra que le  sujetaban los amigos, mientras se ajustaba con la mano libre los anteojos torcidos  en la nariz-. Un palmo de acero pondrá las cosas en su, hip, sitio. 

 -Mucho acero es para derrocharlo tan de mañana, Don Francisco-mediaba Diego  Alatriste, con buen criterio.  

-Poco me parece a mí -sin quitar ojo a los otros, el poeta se enderezaba el  mostacho con expresión feroz-. Así que seamos generosos: un palmo para cada uno  de estos hijosdalgo, que son hijos de algo, sin duda; pero con dudas, hidalgos.  

Aquello eran palabras mayores, así que los forasteros hacían ademán de requerir  sus espadas y salir afuera; y el capitán y los otros amigos, impotentes para evitar la  querella, les pedían comprensión para el estado alcohólico del poeta y que desembarazaran el campo, que no había gloria en batirse con un hombre ebrio, ni  desdoro en retirarse con prudencia por evitar males mayores.  



Actividades de la web Algargos, Arte e Historia.

PREGUNTAS SOCIALES.
1-¿En qué época sucede? ¿Por qué se caracteriza esta etapa? ¿Cuáles de estas características aparecen en la obra?
2-¿Cuál era la situación política de España? ¿Qué colonias aparecen mencionadas en el texto?
3-¿Qué personaje literario aparece? ¿Qué características de su personalidad y de su poesía muestra la obra? ¿Qué adjetivos utilizarías para definirle? 
4-¿Se menciona a algún otro autor? ¿Qué se dice de él?
4-¿Qué era la Inquisición? ¿Qué importancia tenía en la época según la obra?


A la España del cuarto Felipe, como a la de sus antecesores, le encantaba quemar herejes y judaizantes. El auto de fe atraía a miles de personas, desde la aristocracia al pueblo más villano; Y cuando se celebraba en Madrid era presenciado, en palcos de honor, por sus majestades los reyes. Incluso la reina doña Isabel, nuestra señora, que por joven y gabacha hizo al principio de su matrimonio ciertos ascos a ese género de cosas, terminó aficionándose como todo el mundo. Por lo único español que la hija de Enrique el Bearnés no pasó nunca fue por vivir en El Escorial -todavía bajo la ilustre sombra del Rey Prudente-, que siempre encontró demasiado frío, grande y siniestro para su gusto. Aunque de cualquier modo la francesa terminó fastidiándose a título póstumo; pues, pese a que nunca quiso hollarlo viva, allí terminó enterrada a su muerte. Que no es mal sitio, vive Dios, junto a las imponentes sepulturas del emperador Carlos y de su hijo el gran Felipe, abuelos de nuestro cuarto Austria. Merced a quienes, para bien o para mal, a despecho del turco, el francés, el holandés, el inglés y la puta que los parió, España tuvo, durante un siglo y medio, bien agarrados a Europa y al mundo por las pelotas.

 

Pero volvamos a la chamusquina. La fiesta, donde para mi desgracia yo mismo tenía lugar reservado, empezó a prepararse un par de días antes, con mucho ir y venir de carpinteros y sus oficiales en la plaza Mayor, construyendo un tablado alto, de cincuenta pies de largo, con anfiteatro de gradas, colgaduras, tapices y damascos, que ni en la boda de sus majestades los reyes viose tanta industria y tanta máquina. Atajaron todas las bocas de calles para que coches y caballos no embarazasen el paso; y para la familia real se previno un dosel en la acera de los Mercaderes, por ser esta más pródiga en sombra. Como el desarrollo del auto era prolijo, llevándose todo el día, previniéronse aposentos para que se refrescaran y comieran, con toldos que hicieran resguardo; y decidióse que, para comodidad de las augustas personas, ingresaran a su palco desde el palacio del conde de Barajas, por el pasadizo elevado que, sobre la cava de San Miguel, lo comunicaba con las casas que el conde tenía en la plaza. Era tal la expectación causada por esta clase de sucesos, que las boletas para conseguir ventana solían convertirse en codiciadísima materia; y hubo quien pagó buenos ducados al alcalde de Casa y Corte por hacerse con las mejor situadas, incluyendo embajadores, grandes, gentiles hombres de cámara, presidentes de los consejos, y hasta el Nuncio de Su Santidad, que no se perdía fiesta de toros, cañas o chicharrones ni por una fumata blanca.
En tal jornada, que pretendía memorable, el Santo Oficio quiso matar varias perdices de un solo escopetazo. Resueltos a minar la política de acercamiento del conde de Olivares a los banqueros judíos portugueses, los más radicales inquisidores de la Suprema habían planeado un auto de fe espectacular, que metiera el miedo en el cuerpo a quienes no andaban ciertos en limpieza de sangre. Y el mensaje era nítido: por mucho dinero y favor del valido que tuvieran, los portugueses de origen hebreo nunca estarían seguros en España. La Inquisición, apelando siempre en último extremo a la conciencia religiosa del Rey nuestro señor -tan irresoluto e influenciable de joven como de viejo, de buena naturaleza y ningún carácter-, prefería un país arruinado pero con la fe intacta. Y esa, que a la larga tuvo efecto, y muy desastroso por cierto, en los planes económicos de Olivares, fue razón principal de que el proceso de la Adoración Benita, así como otras causas similares, se acelerase para eficaz y público escarmiento. De modo que resolvieron en pocas semanas lo que otras veces ocupaba meses, e incluso años de minuciosa instrucción.
Con las prisas, incluso, simplificáronse trámites del complicado protocolo. Las sentencias, que se leían a los penitenciados la noche anterior tras una solemne procesión de las autoridades, llevando éstas la cruz verde destinada a la plaza y la blanca que se levantaba en el quemadero, dejáronse para hacerse públicas en el mismo auto de fe, con todo el mundo ya presente en el festejo. El día anterior habían llegado desde las cárceles de Toledo los presos destinados al acto, que eran -éramos- una veintena, alojándonos en los calabozos que el Santo Oficio tenía en la calle de los Premostenses, por mal nombre calle de la Inquisición, muy cerca de la plazuela de Santo Domingo.
Llegué así la noche del sábado, sin comunicarme con nadie desde que fui sacado de mi celda y puesto en un coche, con las cortinillas cerradas y fuerte escolta, del que no salí hasta que, a la luz de teas encendidas, me hicieron descender en Madrid, entre familiares de la Inquisición armados. Bajáronme a un nuevo calabozo donde cené de forma razonable; y con eso, una manta y un jergón, aviéme la incierta noche, que fue toda de pasos y ruido de cerrojos al otro lado de la puerta, voces que iban y venían, mucho trajín y aparato. Con lo que empecé a temer muy por lo serio que la siguiente jornada íbame a deparar pesados trabajos. Me estrujaba el seso rebuscando en los lances apretados que había visto en los corrales de comedias, a la espera, como siempre ocurría en ellos, de una traza oportuna con que salir. A esas alturas tenía la certeza de que, fuera cual fuese mi culpa, no podía ser quemado a causa de mi edad. Pero las penas de azotes y el encarcelamiento, incluso de por vida, entraban en los usos del caso; y no andaba yo cierto de cuál iba a resultar mejor libranza. Sin embargo -cosas de la prodigiosa naturaleza- los buenos humores de mi mocedad, las penurias pasadas y el agotamiento del viaje hicieron pronto su natural efecto, y tras un largo rato en vela, sin cesar de interrogarme por mi triste suerte, vencióme un sueño piadoso y reparador que alivió las inquietudes de mi entendimiento. (...)

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