domingo, 25 de enero de 2015

Los perros románticos (Roberto Bolaño)


En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.

miércoles, 21 de enero de 2015

Los mejores comienzos de novelas


“Nació con el don de la risa y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio”.
ScaramoucheRafael Sabatini.

“Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas páginas. Para dar comienzo a mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a sonar y yo a gritar simultáneamente.
Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí varios meses antes de que pudiéramos conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus. Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche”.
David Copperfield, Charles Dickens

“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso”.
El guardián entre el centenoJ.D. Salinger.



“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo”.
Cien años de soledadGabriel García Márquez.


“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”.
Orgullo y prejuicioJane Austen.

“Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”.
La metamorfosisFranz Kafka.


“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.
Don Quijote de la ManchaMiguel de Cervantes.

Pues sepa vuestra merced ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue desta manera. (…) En este tiempo se hizo cierta armada contra moros, entre los cuales fue mi padre, que a la sazón estaba desterrado por el desastre ya dicho, con cargo de acemilero de un caballero que allá fue, y con su señor, como leal criado, feneció su vida.
Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese, determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos, y vínose a vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y metióse a guisar de comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue frecuentando las caballerizas.
El Lazarillo de Tormes. Anónimo


“Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne”.
El túnelErnesto Sabato.



“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”.
Historia de dos ciudades, Charles Dickens


“El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”.
Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez.

Tyler me consigue un trabajo de camarero, después me mete una pistola en la boca y me dice que para alcanzar la vida eterna primero tienes que morirte. Sin embargo, durante mucho tiempo Tyler y yo fuimos muy buenos amigos. La gente siempre me pregunta si conocía bien a Tyler Durden.
El cañón de la pistola me oprime el fondo de la garganta, y Tyler dice:
—En realidad, no moriremos.
Descubro con la lengua los agujeros del silenciador que taladramos en el cañón de la pistola. La mayor parte del ruido que hace un disparo se debe a la expansión de los gases y al pequeño estallido sónico que provoca la bala al salir tan rápida. Para fabricar un silenciador hay que taladrar agujeros, un montón de agujeros, en el cañón del arma. “De esta forma se logra una descompresión que hace que la velocidad de la bala sea menor que la del sonido. Si taladras mal los agujeros, la pistola te volará la mano.
—En realidad, esto no es la muerte —dice Tyler—. Seremos una leyenda; no envejeceremos.
Desplazo el cañón con la lengua hacia la mejilla y digo:
—Tyler, estás pensando en vampiros.
El edificio donde nos encontramos dejará de existir en diez minutos. Coge un concentrado con un noventa y ocho por ciento de ácido nítrico gaseoso y añádele el triple de ácido sulfúrico. Prepáralo en una bañera con agua helada. Luego, échale glicerina con un cuentagotas. Ya tienes nitroglicerina.
Lo sé porque Tyler lo sabe”.


El club de la lucha. Chuck Palahniuk.

miércoles, 14 de enero de 2015

La ventana (Víctor Jiménez)

Víctor Jiménez es un poeta sevillano autor de varios libros. Entre ellos se encuentra Al pie de la letra, un poemario publicado por Ediciones de la Isla de Siltolá en el que recoge las sensaciones de un profesor de secundaria a lo largo de un curso. El libro se encuentra dividido en tres partes (una por trimestre) y este parece un buen momento para leer el poema que abre la segunda sección del libro, es decir, la correspondiente al regreso de las vacaciones de Navidad.

LA VENTANA

Qué difícil volver a la tarea,
regresar con las fuerzas necesarias,
cuando sólo es el cuerpo el que retorna,
cuando quién sabe dónde está tu mente,
perdida en la distancia, en otro tiempo.
Después de tan ausencia, has vuelto al aula
como quien entra un día en casa ajena.
Los rostros que allí ves te miran hoy
como si fueras un extraño. Ahora
tampoco tú los reconoces. Tienes
ausente la mirada, en otro mundo,
en otro sitio en fuga el pensamiento.
Y te acercas despacio a la ventana
y, en silencio, te quedas fijo, inmóvil,
buscándote, tratando de encontrarte
entre la leve bruma que, a lo lejos,
envuelve, misteriosa, la ciudad,
mientras te abre sus brazos el vacío.


jueves, 8 de enero de 2015

Texto argumentativo: los límites del humor

Tomando como punto de partida el despreciable atentado ocurrido ayer en París, vamos a debatir sobre si es bueno o no poner límites al humor y a la libertad de expresión.
Para ello, seguiremos esta estructura:

1-Introducción o presentación (resumen del suceso ocurrido: leeremos la información, la entenderemos y la contaremos con nuestras palabras)

Ejemplos:
http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/07/54ad9e7fe2704e41408b4578.html
http://www.eldiario.es/politica/periodico-satirico-Charlie-Hebdo-victimas_0_343315865.html

2-Explicación (no confundir con "justificación") del motivo del atentado

Ejemplos:
http://www.elmundo.es/television/2015/01/07/54ad4e56ca4741c2298b4589.html

3-SÍ/NO HAY QUE PONER LÍMITES AL HUMOR Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Cada uno desarrollará su punto de vista y lo defenderá con razones o argumentos.

También se pondrá en el punto de vista contrario al que él defiende, para concederles a quienes tengan una opinión diferente que tienen parte de razón pero, sobre todo, para dar la vuelta a sus argumentos y volver a insistir en su tesis o idea principal.

Ejemplos de artículos de opinión sobre este tema:

 http://www.caffereggio.net/2015/01/08/kalashnikov-contra-charlie-hebdo-de-juan-soto-ivars-en-el-confidencial/
 http://www.caffereggio.net/2015/01/08/los-malos-no-rien-de-javier-perez-andujar-en-el-pais/
 http://elpais.com/elpais/2015/01/07/opinion/1420663829_356628.html
 http://www.eldiario.es/zonacritica/Mahoma-cojones_6_343725627.html
 http://www.eldiario.es/zonacritica/Je-suis-Charlie-Hebdo_6_343725625.html

4-Conclusión: volverás a defender tu tesis o idea principal con otras palabras, remarcando las ideas principales..


"El que mata en nombre de Dios, convierte a Dios en un asesino" (José Saramago)









Creatividad literaria: Palabras que nos gustan



Aunque, por suerte o por desgracia estoy acostumbrado a vivir, trabajar, jugar y relajarme con las palabras... este ejercicio consiste en elegir. 
Por tanto, de entre todas, mis diez palabras preferidas en castellano son:
LIBERTAD, HUMOR, MÚSICA, CHOLISMO, SOLIDARIDAD, LAPISLÁZULI, ESPERANZA, AMOR, AMISTAD y VACACIONES. 



LIBERTAD: 
Para mí es la palabra más bonita del castellano, porque considero que es la que nos define como seres humanos. ¿Por qué? Porque sin libertad no podemos ser verdaderamente felices, tener amigos auténticos o amores verdaderos y, en definitiva, no podemos tener realmente una vida plena y propia, digna de ese nombre.

Por supuesto, la libertad tiene sus inconvenientes, y uno de ellos es que con la libertad podemos equivocarnos, pero ese es otro derecho del ser humano: el derecho a tomar las propias decisiones, aunque le perjudiquen y con la esperanza de, ojalá, aprender de los errores.

Por otra parte, LIBERTAD es una palabra que hoy debe ser  pronunciada con fuerza acompañada de otras dos: LIBERTAD DE EXPRESIÓN.


jueves, 18 de diciembre de 2014

#poema27 Miguel Hernández

El rapero Nach ha hecho una curiosa canción a raíz de distintos versos de Miguel Hernández, poeta contemporáneo a la Generación del 27 y que aprovechamos para recordar ahora.

 



martes, 16 de diciembre de 2014

#poema27 Ciudad de los gitanos

Canción de Marea cuya letra es el Romance de la Guardia Civil española de Federico García Lorca:




Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen 
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.


¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle
con las torres de canela.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.



La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.



Por las calles de penumbra,
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás, fugaces,
remolinos de tijeras.



¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar
sin peines para sus crenchas.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.



Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados 
puestos en una bandeja.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.



¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.
¡Oh ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan

#poema27 Vivir en los pronombres


Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

(Pedro Salinas)

#poema27 Rafael Alberti cumple 112 años.

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,

hasta enterrarlos en el mar!


#poema27 La casada infiel




La casada infiel

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

*

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela

cuando la llevaba al río.

(FEDERICO GARCÍA LORCA)


.... Muchos años más tarde, Jon Juaristi hizo una versión de este poema en su libro Diario de un poeta recién cansado (que, a su vez, es un homenaje al Diario de un poeta reciéncasado de Juan Ramón Jiménez)

La casada infiel

Un día de Aberri Eguna
me puso en un compromiso.

Después vivimos una historia
de amor, maría y luna llena
frente a la playa de Zarauz
que habría matado de envidia
a cualquier arábigo-andaluz.

Yo me la llevé a la playa
la noche de Aberri Eguna,
pero tenía marido
y era de Herri Batasuna.

Me porté como quien soy,
como un euscaldún legítimo,
y para olvidarla pronto
le regalé un prendedor
con un verso, una icurriña, una pluma y una flor,
y un libro de Patri Urkizu
forrado en raso pajizo.

"Diario de un poeta recién cansado" 1985

#poema27 "No es bueno quedarse en la orilla"





Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.
No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.
Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también
transcurría.
Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.
Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.
Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.
Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.
Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!


(Vicente Aleixandre)

#poema27 Juan Larrea



DIENTE POR DIENTE
En el país de la risa la ceniza precede al fuego
La nieve precede al pájaro
Las lágrimas a sus tronos
Lo que es esperanza en un comienzo se hace huella en el camino
Lo que ocurre deja los colores desunidos
Pero sujetos a una especie de impostura oscura
Para perder la vida no hay más que un motivo en el cielo
Las bocas huelen al deseo de descubrir un hermoso crimen
Un café nunca está lejos
Unidos por una misma tendencia
Cuando el alba paga las nubes con su vida
Unidos por el bajo relieve de una voz venida a menos
Unidos como monedas en el precio de una mujer desnuda
Los miembros de un hombre no dejan allí nada que desear
Como eclipses parciales
Como solos de arpa
Como tiros al aire
Como cerillas

#poema27 Dámaso Alonso

INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso,
Hijos de la ira, 1946